Paris Hilton volvió a Capitol Hill con un mensaje directo y urgente: lo que vivió a los 19 años no fue un “escándalo”, sino un abuso. La empresaria y figura mediática regresó al Congreso de Estados Unidos este jueves 22 de enero para apoyar el proyecto Disrupt Explicit Forged Images and Non-Consensual Edits Act, conocido como DEFIANCE Act, una iniciativa que busca entregar herramientas legales a víctimas de pornografía deepfake creada con inteligencia artificial.
Su intervención ocurre un año después de que impulsara una ley enfocada en proteger a jóvenes institucionalizados, otra causa que también nació desde su historia personal. Esta vez, en cambio, el foco estuvo en el impacto devastador de la difusión no consentida de material íntimo. Y en cómo esa violencia está mutando con nuevas tecnologías.
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Acompañada por la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, Hilton compartió públicamente un relato íntimo que, según explicó, sigue pesando en su vida. “Al volver al Capitolio, siento algo nuevo: fortaleza”, comenzó, antes de recordar el episodio que la convirtió en noticia mundial cuando era adolescente.
“Cuando tenía 19 años, un video privado e íntimo mío fue compartido con el mundo sin mi consentimiento. La gente lo llamó un escándalo. No lo fue. Fue abuso. En ese momento no había leyes para protegerme. Ni siquiera existían palabras para describir lo que me habían hecho. Internet todavía era algo nuevo, y también lo era la crueldad que venía con él”.
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Hilton también describió las consecuencias emocionales y sociales de ese periodo, marcadas por la humillación pública y la falta de protección institucional. “Me dijeron de todo. Se rieron y me convirtieron en el chiste. Vendieron mi dolor por clics. Y después me dijeron que me callara, que siguiera adelante, que incluso estuviera agradecida por la atención”, relató.
Y agregó: “Estas personas no me vieron como una mujer joven que había sido explotada. No vieron el pánico que sentía, la humillación ni la vergüenza. Nadie me preguntó qué perdí… perdí el control sobre mi cuerpo, sobre mi reputación. Me robaron mi sensación de seguridad y mi autoestima”.
La filtración del video en 2004, en el que aparece junto a su entonces pareja, Rick Salomon, ha sido abordada durante años desde el morbo y el estigma. Sin embargo, Hilton insistió en que su experiencia debe leerse como un antecedente temprano de una problemática que hoy se expande de forma acelerada. La creación y circulación de contenido sexual falso, pero altamente creíble, gracias a la inteligencia artificial.
“Creí que lo peor ya había quedado atrás, pero no fue así”, afirmó. “Lo que me pasó entonces ahora les está pasando a millones de mujeres y niñas de una manera nueva y mucho más aterradora. Antes, alguien tenía que traicionar tu confianza y robar algo real. Ahora, todo lo que se necesita es una computadora y la imaginación de un desconocido. La pornografía deepfake se ha convertido en una epidemia“.
En ese contexto, Hilton aseguró que ella misma ha sido blanco de este tipo de ataques: dijo que existen “más de 100.000 imágenes explícitas deepfake” suyas que han sido “creadas por IA”. “Ni una sola de ellas es real, ni una sola de ellas es consensuada. Y cada vez que aparece una nueva, vuelve esa sensación horrible. Ese miedo de que alguien, en algún lugar, la esté mirando en este momento y creyendo que es real”, expresó. “No hay cantidad de dinero ni de abogados que pueda detenerlo o protegerme de que aparezcan más. Es la forma más nueva de victimización masiva, que les está pasando a tus hijas, tus hermanas, tus amigas y tus vecinos“.
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El proyecto de ley que Hilton fue a respaldar apunta a entregar una salida judicial concreta a quienes son víctimas de deepfakes pornográficos. Si se aprueba, el DEFIANCE Act permitiría a las personas afectadas iniciar acciones legales contra quienes crean y distribuyen este tipo de contenido generado por IA.
En el lugar también estuvo su esposo, Carter Reum, acompañándola mientras realizaba su discurso. Hilton cerró enfatizando que su voz busca representar a quienes no pueden contar su historia públicamente. “Yo tuve una plataforma para recuperar mi historia, pero muchas otras personas no”, dijo. “Y lo que he aprendido es que cuando tu imagen es vulnerada, eso no desaparece. Vive dentro de ti, pero tu poder también vive dentro de ti. Decir la verdad me ha ayudado a sanar. Y me siento tan orgullosa de estar hoy aquí sin vergüenza“.