El motivo Jubilee se ha transformado por completo en una impactante exaltación cromática en la esfera. Esta nueva expresión del acervo de esferas de la marca, concebida como una evolución tanto en lo relativo al diseño como a la realización de un motivo que ha adornado, en el pasado, el rostro de diferentes relojes Rolex, se estrena en un Oyster Perpetual 36.
El Oyster Perpetual 28 y el Oyster Perpetual 34 ensalzan el metal precioso más distinguido vistiéndose de oro amarillo o Everose de 18 quilates. Estas modalidades preciosas lucen asimismo esferas inéditas.
El Oyster Perpetual 41 y el Oyster Perpetual 36 están equipados con el calibre 3230, mientras que el Oyster Perpetual 28 y el Oyster Perpetual 34 incorporan, por su parte, el calibre 2232. Estos dos movimientos a la vanguardia dela tecnología relojera poseen las funciones esenciales: horas, minutos y segundos.
Como todos los relojes Rolex, estos modelos Oyster Perpetual cuentan con la certificación Superlative Chronometer, cuyas exigencias, reforzadas en 2026, garantizan su excelente rendimiento en la muñeca.
Coronar lo esencial
En 2026, Rolex convierte el Oyster Perpetual en el símbolo de la celebración de los 100 años del Oyster. Homenaje a la esencia misma del tiempo, este reloj tiende un puente entre los éxitos pasados y las hazañas que están por venir.
Con ocasión del centenario del Oyster, primer reloj de pulsera hermético de Rolex, la marca amplía su gama Oyster Perpetual con modalidades sorprendentes e inesperadas. Versión Rolesor amarillo, motivo Jubilee reformulado y oro de 18 quilates…Todas ellas rinden home- naje a su manera al reloj Rolex original, que vio la luz en 1926, y hacen gala del espíritu de innovación, la audacia y la creatividad propias de la marca. El Rolesor amarillo, que consiste en la combinación de acero Oystersteel y oro amarillo en un mismo reloj Rolex, hace su entrada en la gama Oyster Perpetual actual. En concreto, es un Oyster Perpetual 41 el que adopta esta estética emblemática.

OYSTER PERPETUAL 28 Y OYSTER PERPETUAL 34
Una nueva edad de oro
Atrevidas y preciosas, las versiones en oro de 18 quilates del Oyster Perpetual 28 y del Oyster Perpetual 34 están disponibles con esferas mayoritariamente lacadas, tres de cuyos índices —los que ocupan las posiciones de las 3 h, las 6 h y las 9 h— son de piedra natural y presentan una talla ojival sobre su cara superior con el fin de resaltar tanto la estructura como el tono de cada piedra y evitar cualquier reflejo.
Así, un Oyster Perpetual 28 en oro amarillo de 18 quilates luce una esfera green stone —una nueva tonalidad— con tres índices de heliotropo, una roca que presenta diferentes matices de verde. Por su parte, un Oyster Perpetual 34 en oro Everose de 18 quilates exhibe una esfera blue stone —un color también nuevo— dotada de tres índices de dumortierita, un mineral que se caracteriza porque alterna zonas azul claro con otras azul oscuro. Su caja y brazalete son principalmente satinados. Esta estética característica de los modelos de la gama Oyster Perpetual actual, que confiere un aspecto aterciopelado a las superficies, es inédita en piezas fabricadas íntegramente en metal precioso.
El bisel abombado brilla con todo su esplendor gracias a su acabado pulido.
La quintaesencia del Oyster
Herederos directos del Oyster original, primer reloj de pulsera hermético sobre el que Rolex ha construido su reputación desde 1926, los relojes de la gama Oyster Perpetual se benefician de los atributos fundamentales de la colección homónima, a saber: la precisión cronométrica, la hermeticidad de la caja Oyster y la cuerda automática del movimiento por rotor Perpetual. Muestran las horas, los minutos y los segundos, y presentan acabados cuidados: son la forma más depurada del cronómetro de muñeca. Estos relojes en esencia atemporales se reinventan constantemente y han ido incorporando de forma gradual las innovaciones técnicas de la marca. Gracias a sus colores y al diseño de su esfera, que varían y evolucionan, presumen de estar siempre de rabiosa actualidad.
Caja Oyster, símbolo de hermeticidad
Todo un ejemplo de solidez y elegancia, la caja Oyster con la que están equipados el Oyster Perpetual 41, el Oyster Perpetual 36, el Oyster Perpetual 34 y el Oyster Perpetual 28, de un diámetro de 41 mm, de 36 mm, de 34 mm y de 28 mm respectivamente, garantiza una hermeticidad de hasta 100 metros de profundidad. La carrura de las modalidades presentadas se trabaja a partir de un bloque macizo de acero Oystersteel, oro amarillo de 18 quilates u oro Everose de 18 quilates, y está coronada por un bisel abombado. El fondo, con un fino sistema de acanalado, está herméticamente enroscado con ayuda de una herramienta especial de la que disponen los relojeros autorizados. La corona de cuerda Twinlock, provista de un sistema de doble hermeticidad, se enrosca firmemente a la caja. El cristal está realizado en zafiro prácticamente imposible de rayar y presenta un tratamiento antirreflejos. Totalmente hermética, la caja Oyster protege de forma óptima el movimiento que alberga en su interior.
Brazalete Oyster
Los relojes de la actual gama Oyster Perpetual cuentan con un brazalete Oyster. Desarrollado a finales de la década de 1930, este brazalete metálico de tres elementos destaca por su solidez. En estos relojes, el brazalete Oyster está provisto de un cierre desplegable Oysterclasp.
Dispone del cómodo sistema de extensión rápida Easylink, desarrollado por Rolex, que permite ajustar fácilmente su longitud en torno a unos 5 mm. En las modalidades en oro de 18 quilates, el brazalete Oyster incorpora, en el interior de sus eslabones, inserciones de cerámica —diseñadas por Rolex y patentadas— que ayudan a prevenir el desgaste prematuro y aumentan su fluidez de uso.
Calibres 3230 y 2232
El Oyster Perpetual 41 y el Oyster Perpetual 36 están equipados con el calibre 3230, y tanto el Oyster Perpetual 34 como el Oyster Perpetual 28 están dotados con el calibre 2232, movimientos completamente desarrollados y manufacturados por Rolex. Concentrados de tecnología, estos movimientos mecánicos de cuerda automática presentan un elevado rendimiento, especialmente en materia de precisión, autonomía, comodidad de uso y fiabilidad. El calibre 3230 cuenta con el escape Chronergy, patentado,
que combina un alto rendimiento energético con una gran seguridad de funcionamiento. Elaborado en níquelfósforo, resiste a los campos magnéticos de alta intensidad. Este movimiento cuenta asimismo con la espiral Parachrom azul, fabricada en una aleación paramagnética, que también presenta una gran estabilidad frente a las variaciones de temperatura, así como una alta resistencia a los golpes. Está provista, además, de una curva final Rolex que garantiza la regularidad de la marcha en todas las posiciones.
Por su parte, el calibre 2232 consta de la espiral Syloxi, fabricada por la marca y patentada. La geometría de esta espiral de silicio, también patentada, garantiza la regularidad de la marcha en todas las posiciones. El movimiento dispone, además, de una rueda de escape paramagnética en níquelfósforo.
El oscilador de estos dos calibres está montado sobre amortiguadores de golpes Paraflex de alto rendimiento, desarrollados por Rolex, que ofrecen a estos movimientos una resistencia mayor a los golpes.
Los calibres 3230 y 2232 disponen de un sistema de cuerda automática por rotor Perpetual. El primero posee una reserva de marcha de unas 70 horas gracias a la arquitectura de su barrilete y al rendimiento superior de su escape. En cuanto al segundo, garantiza una reserva de marcha de aproximadamente 55 horas.

Certificación Superlative Chronometer
El Oyster Perpetual 41, el Oyster Perpetual 36, el Oyster Perpetual 34 y el Oyster Perpetual 28 cuentan con la certificación Superlative Chronometer. Es una denominación exclusiva que se concede a cada reloj que sale de los talleres de Rolex y atestigua su excelente rendimiento. Esta certificación interna se somete al riguroso control de organismos suizos independientes que gozan de un gran reconocimiento internacional.
En 2026, la certificación Superlative Chronometer se refuerza con tres nuevos criterios de evaluación: resistencia al magnetismo, fiabilidad y durabilidad. Estos criterios se observan durante las etapas de diseño y fabricación de cada reloj —en las cuales se realizan cientos de controles y verificaciones que intervienen directamente en el rendimiento del reloj— y se suman a los instaurados cuando se redefinió esta certificación en 2015, a saber, precisión, hermeticidad, cuerda automática y autonomía.
Este año, Rolex ha establecido un protocolo exclusivo de pruebas que se llevan a cabo sobre el reloj terminado en instalaciones completamente automatizadas, dentro de la propia fábrica. Los requisitos de precisión son especialmente estrictos: se evalúa tras el encajado del movimiento y ha de estar comprendida entre –2 y +2 segundos al día. La desviación de marcha tolerada por la marca para un reloj terminado es mucho menor que la admitida por la certificación oficial del movimiento por sí solo.
El estatus de Superlative Chronometer se simboliza mediante el sello verde que incluyen todos los relojes Rolex y que va acompañado de una garantía internacional de cinco años.