Revista Velvet | Maximalismo: La moda del exceso consciente que marcará el 2026
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Maximalismo: La moda del exceso consciente que marcará el 2026

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Maximalismo: La moda del exceso consciente que marcará el 2026

POR equipo velvet | 04 febrero 2026

Volúmenes exagerados, mezcla de estampados y texturas, colores fuertes y una estética poderosa marcarán la tendencia que redefine el vestir este 2026, según los expertos, con una clara inspiración en los años 80.

Por Macarena Badilla 

Durante años, el minimalismo, los vestuarios monocromáticos, estampados suaves y paletas neutras, dominaron la forma de vestir, haciendo casi imposible imponer estilo a través de la mezcla de texturas, colores o referencias. Sin embargo, hacia fines de 2025, expertos internacionales comenzaron a adelantar un giro claro: el maximalismo, en su total expresión, no será una moda pasajera, sino una tendencia que se instalará por varias temporadas.

Las grandes casas de moda lo confirmaron en las últimas Fashion Weeks de Milán, Nueva York, París y Londres, donde se impusieron maxiaccesorios, volúmenes exagerados y combinaciones audaces que evocan con fuerza la estética de los años 80.

Hoy, crear un look es una forma de expresión personal, un lenguaje que va más allá de seguir o no una tendencia. La última temporada de la serie de Netflix “Emily in Paris” dejó en evidencia que una historia no solo se cuenta a través del guión, sino también desde lo visual. El periodista especializado en moda y relacionador público de la marca Vía Aurora, Bastián Marín, reconoce el impacto de la serie en este fenómeno: “La actriz Lily Collins se ha convertido en un ícono del maximalismo, desde el uso de prendas de alta costura hasta paletas de colores audaces y la mezcla de cortes y diseños diversos”.

Pero el personaje de Emily Cooper no es el único referente. El verano europeo dejó imágenes de influencers de todo el mundo luciendo looks llamativos, no solo en eventos o vacaciones, sino también en su vida cotidiana, transformando las calles en coloridas pasarelas. “Aquí la imaginación corre sin riesgos y eso es un must para crear estilos únicos. El lenguaje visual del maximalismo es único, basado en el eclecticismo y la creatividad, donde los parámetros tradicionales de la moda se rompen deliberadamente”, comenta Bastián Marín.

Si bien se trata de una tendencia que invita al juego y a la construcción de vestuarios únicos, también plantea el importante desafío de no caer en el exceso sin sentido. En Chile, la reina del maximalismo es la actriz y diseñadora Eugenia Lemos, quien reconoce que en su clóset no existen piezas minimalistas, monocromáticas ni –mucho menos– negras.

“Hay que tener muy claro que el dicho ‘más es más’ es clave. A través de la ropa se comunica, se crea estilo personal y se le dice al mundo quién uno es, mediante la mezcla de texturas y colores”, señala.

En cuanto a las prendas, el maximalismo se expresa sin restricciones: pantalones amplios, chaquetas con hombreras y faldas voluminosas. Todo se siente deliberado. No existen reglas estrictas, salvo encontrar el equilibrio. “Para adoptar esta tendencia, recomiendo partir con colores y estampados base –como pasteles, rayas y puntos– y luego unir esa familia de colores y de estampados, y combinarla con sus complementarios. Otro consejo es encontrar tu estilo personal, que la ropa te identifique a ti y a lo que estás comunicando con el outfit que elegiste”, aconseja Eugenia Lemos.

Los accesorios también adquieren un rol protagónico: aros potentes y esculturales, bolsos imponentes, cinturones llamativos y joyería que deja claro que su incorporación en el look final no es casual. “Hay que vibrar con la moda, pero de forma auténtica, sin importar el qué dirán. Vestirse para estar bien con uno mismo. Los accesorios son fundamentales para construir identidad”, agrega.

Si bien esta tendencia nos recuerda mucho a lo que vimos en la década de los ‘80, hay que ser cauteloso porque no es una imitación, sino que una adaptación al 2026. “La clave para que el maximalismo funcione de manera estética está en el manejo de las proporciones. Saber cuánto y cómo mezclar estampados y prendas. Iris Apfel es un excelente ejemplo: siempre vestía de forma maximalista, pero sus looks se veían coherentes, equilibrados y armónicos”, destaca Bastián Marín.

La invitación del maximalismo es clara: expresarse. En un contexto social donde todo se tiende a simplificar, esta tendencia va en la dirección opuesta. No importa que cada prenda combine de manera perfecta, pero sí que el conjunto cuente una historia. “Es fundamental desarrollar una identidad clara y una marca personal al adoptar esta estética, para que al ver a alguien llevándola digamos: ‘Es totalmente su personalidad’. Es una declaración verdadera de estilo”, concluye el periodista Bastián Marín. Mientras que Eugenia Lemos insiste en que Chile cada vez se está atreviendo más: “Las nuevas generaciones nos dan lecciones al imponer estilos propios. El minimalismo expresaba calma, mientras que el maximalismo viene a romper ese esquema cuando la sociedad necesita contar algo, como una forma de arte que tiene una propuesta con infinitas posibilidades que podemos adoptar”.

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