La familia real británica enfrentó protestas durante su mayor aparición pública desde el arresto de Andrés Mountbatten-Windsor, un episodio que ha intensificado la presión sobre la monarquía y reabierto el debate sobre la rendición de cuentas dentro de la Casa de Windsor.
El lunes 9 de marzo, figuras clave de la realeza como la princesa de Gales, Kate Middleton, el príncipe William, y el rey Carlos III, asistieron al servicio por el Día de la Commonwealth en la Westminster Abbey. A su llegada, fueron recibidos por manifestantes del grupo antimonárquico Republic.
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Los manifestantes desplegaron carteles amarillos con la frase “What did you know?” (¿Qué sabían?, en español), una consigna que aludía a la relación del exduque de York, con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Otros letreros incluían mensajes críticos hacia la monarquía y referencias directas al escándalo que rodea al príncipe.
La ceremonia del Día de la Commonwealth marcó la reunión pública más numerosa de la familia real desde que Andrés, de 66 años, fuera arrestado el pasado 19 de febrero bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
El hecho sacudió profundamente a la institución. Según el biógrafo real Robert Jobson, autor del libro The Windsor Legacy, el caso podría tener consecuencias más amplias si se demuestra que otras personas estaban al tanto de los hechos. “Si llega a saberse que había personas que sabían cosas, ya fueran miembros de la familia, policías o funcionarios, entonces deberán rodar cabezas”, afirmó.
Desde el entorno del palacio, una fuente reconoció que el episodio representa un desafío distinto a otras crisis que ha enfrentado la institución. A su juicio, los escándalos previos han sido difíciles, pero el arresto de un miembro de la familia real introduce un nivel de gravedad sin precedentes recientes.
Las autoridades detuvieron a Andrés casi cuatro meses después de que la Corona lo despojara de su título principesco y lo obligara a abandonar su residencia habitual, Royal Lodge, debido a sus vínculos con Epstein. En una breve declaración pública, el rey aseguró haber recibido la noticia con profunda preocupación. “Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso”, afirmó.
Liberado sin condiciones de fianza, Andrés enfrenta un proceso legal que podría prolongarse durante semanas o incluso meses. La policía analiza documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos que, presuntamente, indicarían que el ex príncipe compartió información con Epstein obtenida durante su período como enviado comercial del Reino Unido.
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Serán los fiscales quienes determinen finalmente si se presentan cargos. El código penal establece una pena máxima de cadena perpetua para el delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público en caso de culpabilidad.
Mientras la investigación sigue su curso, el gobierno británico también estudia la posibilidad de impulsar una legislación para retirar a Andrés de la línea de sucesión al trono. En la línea, actualmente ocupa el octavo lugar, detrás del príncipe William, sus hijos, y del príncipe Harry, y los suyos.