Para Magui Benet, la Gala de Viña 2026 es el cierre de un círculo cinematográfico. Si su aparición en Viña quedó grabada en la memoria colectiva por una propuesta de matrimonio de película junto a Marcelo Marocchino, su regreso actual es la consolidación de una mujer que entiende la moda como un lenguaje de coherencia. Tras veinte años de carrera, la modelo argentina entiende que el brillo no es producto del azar, sino de la cultura visual acumulada.

“Mirar esas fotos es volver a un momento de mi vida muy emocional y expuesto, que sin dudas marcó un antes y un después en mi vínculo con la Gala”, confiesa Magui en exclusiva para Revista Velvet. Sin embargo, su relación con la estética trasciende ese hito: “Yo trabajo como modelo desde los 20 años; el modelaje, los viajes y los equipos creativos te forman. Te enseñan a observar y a construir un criterio propio. La manera en que te vistes dice algo de ti; cuando estás bien por dentro, eso inevitablemente se refleja fuera“.

“Buscábamos que se viera etéreo, romántico, con presencia”, comenta Magui, sobre su vestido de este año, a cargo del diseñador Eduardo Cerda y con el styling de Flor Pazo. La referencia estética es clara: la nueva era de Margot Robbie y esa sofisticación dramática vinculada a Cumbres Borrascosas. Para Benet, el look es el reflejo de un presente alineado: “La imagen es coherencia entre lo que sos y lo que mostrás. Y en esa coherencia es donde, de verdad, una mujer brilla”.
El beauty report siguió la misma línea de sutil sofisticación. Con el foco en una piel radiante, el maquillaje de Dani Guzmán y el estilismo de Gise Basualdo apostaron por la frescura sobre el exceso. El cabello, impecable y con ondas suaves solo en el contorno del rostro, terminó de enmarcar una estética clean pero con intención.
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En cuanto a los accesorios, Magui optó por el lujo consciente de Degal Joyas. Las piezas, creadas en oro blanco con diamantes de laboratorio, reforzaron una narrativa donde la modernidad y el diseño van de la mano. “A veces el verdadero lujo no está en lo excesivo, sino en lo bien elegido”, afirma.
Tras un 2025 de transformaciones profundas, Magui proyecta un 2026 donde la coherencia estética se encuentra con la madurez espiritual. “Mi Instagram es auténtico, es real, y quiero que las marcas con las que trabajo transmitan eso mismo; me interesa la sintonía entre lo que soy y lo que comunico“, explica sobre su estrecho vínculo con una comunidad de mujeres que trasciende la moda o la maternidad. Para la modelo, este equilibrio es el resultado de un trabajo interno que hoy rinde sus frutos: “Cuando estás bien por dentro, todo empieza a fluir: los proyectos se ordenan y las oportunidades se sincronizan”.
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Con la mirada fija en el horizonte internacional, Benet divide hoy su presente entre Chile y Miami, ciudad donde busca abrir nuevas puertas creativas. Entre sus metas para este año destaca el regreso de su podcast, un espacio de conversación profunda que define su faceta más analítica, y una abierta curiosidad por explorar el formato televisivo. “Siento que cuando una trabaja su interior, todo lo demás se acomoda”, reflexiona Magui, quien recibe el 2026 focalizada, en gratitud y con la confianza de quien ha aprendido a diseñar su propio destino.