Por Soledad Hott

Quienes están detrás de Streat Burger, una de las mejo- res hamburgueserías de Santiago, no pertenecen necesariamente al mundo de la gastronomía. Uno de sus fundadores, por ejemplo, es Nicolás Lipthay, 39 años, arquitecto, casado y papá de Juan y Blanca, quien ha trabajado de forma independiente toda su carrera.

Aunque no siguió su profesión de forma tradicional, ha sabido combinarla con sus proyectos personales.
 Luego de haber recorrido algunas capitales del mundo, junto a su socio Diego Desmadryl decidieron aventurarse e invertir en este emprendimiento. La idea era encontrar la hamburguesa perfecta, y todo parece indicar que, literalmente, encontraron la receta del éxito.

Bajo el sistema fast casual inauguraron el primer local el 2015, a pasos del Tiramisú, en el pasaje que une la calle Don Carlos con Isidora Goyenechea. Amor a primera vista para sus comensales, se corrió la voz rápidamente y el éxito los llevó a abrir un segundo local en el Parque Arauco. Suma y sigue, se impusieron en el mundo de las hamburguesas como uno de los favoritos y, hace un par de meses, abrieron el tercer local en el Mall Vivo Los Trapenses, y próximamente serán más, incluso han puesto el ojo fuera de Santiago.

Pero Nicolás es un emprendedor que no vive solo de hamburguesas. Al parecer, tiene días con más horas. “Hoy mi foco está en la gestión inmobiliaria con MoDe, la arquitectura comercial con Mast y el crecimiento de Streat Burger en conjunto con nuestros socios del fondo Endurance. Se vienen mucho proyectos y desafíos en todas las empresas», comenta.

¿De dónde nace el interés en el ámbito gastronómico?

Mi interés por la gastronomía se dio porque siempre quise diversificarme, y precisamente por mi profesión me topé con muchas oportunidades para trabajar como arquitecto en esta área. Y luego como gestor de varios emprendimientos en esa industria. Hoy mi foco se divide entre el mundo. De la inmobiliaria, la arquitectura y las hamburguesas.

¿Cómo logras relacionar ambos mundos? ¿Pueden convivir?


La arquitectura se relaciona con todas las profesiones. En el mundo gastronómico es una vertical muy importante, hoy la comida es mucho más que el producto y nuestra propuesta se basa en la experiencia, donde el diseño cumple un rol fundamental. Por lo tanto, no solo conviven, sino que es esencial para el éxito su íntima relación.

¿Hay algo de la arquitectura que hayas llevado a la cocina?
La precisión, el detalle y el gusto por hacer las cosas bien en todas las áreas del restaurante. La cocina y el back office son tan importantes como el salón.

¿Cuál crees que fue la clave del éxito de Streat Burger?

Creo que dimos los pasos correctos, tomándonos el tiempo para pensar, creamos un concepto sólido basado en la consistencia del producto y su calidad. Encontramos una forma de hacer las cosas como equipo que es, sin duda, nuestro mayor activo.
En Streat Burger estamos innovando en todas las áreas y queremos ir por más siempre.

¿Qué crees que es lo que los diferenció del resto?

Streat Burger reconoce una tendencia en el mundo y te lleva a un viaje estando en Chile. Nuestros locales, comida, marca y música, todo es parte de un concepto difícil de descifrar, pero que marca la diferencia.

No se imaginaron que sería un hit

Para nada. Como cualquier emprendimiento, había muchos riesgos asociados. Sí teníamos la certeza de que habíamos hecho todo lo posible por abordar la mayoría de los temas que hoy son clave en el desarrollo y su posicionamiento.

Emprender no es una decisión fácil, ¿cómo se da el paso?


Para mí, el emprender tiene muchas cosas buenas y no podría definir una sola. Tal vez lo más importante es tener libertad y arriesgarse al mismo tiempo. Ambas te permiten ir muy al fondo de lo que realmente te gusta hacer, donde eres bueno y puedes aportar. Mi vida ha sido de sociedades, en equipo, lo que te hace crecer en compañía. Hay que compartir lo bueno y lo malo, y que el proceso sea lo más interesante en cada nuevo desafío.