Revista Velvet | Level Up: Este mes probé el tenis
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Level Up: Este mes probé el tenis

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Level Up: Este mes probé el tenis

POR Sole Hott | 02 enero 2026

Le tenía miedo, pero terminó enseñándome mucho en poco tiempo. el tenis no solo activa el cuerpo completo, también entrena la mente, la concentración, la toma de decisiones y la capacidad de gestionar emociones bajo presión. Una disciplina profundamente técnica, exigente y transformadora.

Hay deportes que se descubren desde la tribuna y otros que se entienden cuando uno los vive desde adentro. El tenis pertenece definitivamente al segundo grupo, porque somos muchos los que vemos partidos de tenis, pero jamás hemos tomado una raqueta.

Fanática asumida de Marcelo Ríos, Rafael Nadal y Novak Djokovic, soy de las personas que se ven todos los Abiertos, me sé los rankings y las fechas importantes del circuito de tenis, pero jamás lo jugué. En mi casa, tanto mi papá como mi hermana mayor eran los “secos” para los deportes con raqueta, y su característica zurda los hacía casi temibles. Por lo tanto, siempre miré este deporte desde las gradas.

Ahora, a mis casi 40 años, decidí que era tiempo de probarlo y recurrí a una amiga que es simplemente una crack en él: María Ignacia Lecaros, quien empezó a jugar a los seis años y compitió desde los 10 hasta los 18 años en torneos nacionales y sudamericanos, llegando a ser la número 5 de Chile. “Lo dejé a los 18 por la universidad y estuve 12 años casi sin jugar. A los 30 lo retomé y desde entonces compito de nuevo, incluidos torneos sudamericanos. Hoy tengo 43 años, llevo más de 30 años vinculada al tenis”, cuenta.

Desde mi lado de la malla, pasaron más tres décadas vinculada con el tenis para que me atreviera a probarlo. Y quería debutar con alguien con quien tuviera la confianza de hacerlo mal. Nos juntamos en el Club de Polo y Mari, muy precavida, había elegido una cancha al fondo, para que las pelotas no le llegaran a alguien o interrumpieran el juego de los demás. Sin embargo, alerta de spoiler, de tanto mirar a Nole y Rafa parece que algo se me pegó.

MENTE, CUERPO Y VIDA

Basta tomar una raqueta por primera vez para notar que no es solo cuestión de fuerza o puntería: hay harto más. Es un diálogo constante entre el cuerpo, la mente y la pelota. Un intercambio que puede parecer simple, pero en la práctica no lo es. Algo tan sencillo como “solo mira la pelota”, es todo un desafío. Sobre todo para personas que, como yo, suelen distraerse con el aire.

Quizá sea en lo mental donde el tenis despliega su mayor riqueza. Cada punto es una pequeña decisión estragica, un ejercicio de concentración que se reinicia una En la soledad de la cancha –incluso cuando se juega en dobles– uno se enfrenta a su propia voz interna: la que se entusiasma y se exige, y también la que sabotea. El tenis invita a esperar la pelota, regular la emoción, a respirar antes del saque y a mirar hacia adelante tras un error. Es un entrenamiento de paciencia y claridad mental.

“El tenis exige concentración, confianza y la capacidad de desconectarte de los problemas. Si entras a la cancha con la cabeza en otra parte, tu juego baja. Trabaja la toma de decisiones rápidas, el manejo de la ansiedad y la actitud. Esa estimulación mental constante ayuda incluso a una mejor vejez”, explica Mari Lecaros.

Párate derecha, golpea de lado, el derecho así, el revés con las dos manos, espera la pelota, vuelve atrás, que la raqueta siga su curso, no la frenes, mira la pelota, no te apures. Son tantas las órdenes que le llegaron a mi cerebro, que mi primera impresión post clase fue el agotamiento mental. Y es precisamente eso lo que cansa: tomar decisiones rápido, controlar la ansiedad y además meterle ganas. Literalmente te obliga a desconectarte de cualquier cosa externa, porque no puedes pensar en nada más que en la pelota. Y aunque uno no quiera, quieres pegarle fuerte y que el otro no llegue a la pelota. En mi caso eso quizás no se llevó a cabo con totalidad, pero al menos hice el intento y no me frustré en el proceso.

“Diría que alrededor de un 80% del rendimiento es la cabeza. Mantenerse conectado al partido, dejar afuera las preocupaciones y sostener la actitud correcta hace la diferencia. Muchas veces estás perdiendo, pero un cambio mental –recordarte que puedes, enfocarte en la pelota– puede dar vuelta un set o un partido completo. El tenis exige una conversación interna constante”, aclara Mari.

En lo físico, el tenis se presenta como un entrenamiento camuflado. No hace falta contar repeticiones ni correr kilómetros para entrar en calor. El juego mismo se encarga de exigir resistencia cardiovascular, velocidad en los desplazamientos y una fuerza que se distribuye de los hombros a las piernas. La coordinación se agudiza sin pedir permiso, porque el cuerpo aprende a reaccionar al ritmo de la pelota. En una hora de juego, descubres que has trabajado todo el cuerpo sin darte cuenta.

“Físicamente es un deporte muy completo. Trabajas piernas, brazos, zona abdominal y prácticamente todo el cuerpo. Es activo y dinámico. Comparado con el fútbol o el running, es un deporte poco agresivo y con menor impacto. Además, lo juegan niños desde tres años hasta adultos mayores de 90 o incluso 100”, dice Mari.

MOTIVACIÓN POR MÁS

Probar el tenis por primera vez es atravesar una barrera de percepciones. Muchos creen que es difícil, exclusivo o demasiado técnico. Pero la verdadera sorpresa aparece en los primeros intentos: cuando el golpe sale, cuando el cuerpo encuentra su ritmo, cuando el juego deja de ser un esfuerzo y empieza a ser una conversación. Ese pequeño instante de contacto perfecto entre pelota y encordado es suficiente para enamorar a más de un principiante.

Partí totalmente confundida, pero terminé bastante bien. Y con los primeros “buen golpe”, “ese salió bien” o el simple hecho de pegarle a la pelota, la motivación te lleva a querer más.

Personalmente me encantó pegarle a la pelota, que cruce la malla y el sonido que hace cuando le pegas bien. Si hay talento o no, me quedo con mi revés, que, según la experta en este caso, fue sorpresivamente bueno. Para mí sorpresa, claramente no soy Carlos Alcaraz, pero definitivamente podría jugar y feliz lo incluiría algunas veces al mes. Y es que realmente cualquiera puede jugar, o por lo menos, probar.

“Nadie es ‘malo’ hasta que lo intenta. Ahora, es un deporte técnico y puede ser frustrante al principio, porque cuesta coordinar y ‘entonar’ los golpes. Pero cuando logras timing, el avance es muy rápido y motivante”, sostiene Mari.

Otro de los beneficios que tiene el tenis es que una vez que aprendes a jugarlo solo necesitas un compañero. Como cualquier deporte, lo ideal es practicarlo varias veces a la semana. Aun así, Mari destaca que se trata de un deporte amable, que el cuerpo recuerda. “Aunque faltes una semana, en la siguiente ya sabes cómo tomar la raqueta y cómo pegar”, destaca. Evidentemente la técnica llega con el tiempo y la práctica es necesaria para que la pelota vaya y vuelva sin estar recogiéndola todo el tiempo. “Una vez que logras el peloteo básico, el juego se vuelve muy entretenido”, asegura.

El tenis es un deporte que parece brusco, pero no lo es. Transforma el cuerpo y la mente, así como también la manera de enfrentar la cancha y, quizás, la vida. Y sobre esto una de las lecciones de Mari con la que me quedo para la vida es aprender a diferenciar entre “me ganaron” y “yo perdí”. “Cuando doy lo mejor de mí, puedo perder tranquila. Pero cuando sé que podía hacer más, aparece la frustración, que suele ser mental. Eso también sirve para la vida: entender que a veces otros son mejores no es malo, y aprender a procesarlo te fortalece”.

El tenis, como experiencia, ofrece más respuestas de las que uno imagina. Solo hace falta dar el primer golpe.

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