Con La embajada, Ignacio Santa Cruz debuta en la ficción literaria con una historia que cruza memoria, identidad y poder, tomando como escenario la embajada de Chile en Londres. La novela se articula en torno a una búsqueda personal, la de un hijo por comprender el pasado de su padre, que, poco a poco, se transforma en una reflexión más amplia sobre herencias familiares y responsabilidades históricas.
La trama se sitúa en 2019, cuando Iñaki Eyzaguirre, el protagonista, avanza entre los cánticos del estallido social chileno que resuenan en las calles de Londres para ingresar a la residencia diplomática donde espera encontrar respuestas largamente postergadas. Ese gesto inicial abre una narración que se desplaza en el tiempo y conecta el presente convulso con episodios del pasado, revelando cómo la historia personal nunca está completamente separada de la colectiva.
Ver esta publicación en Instagram
Desde ese punto de partida, la novela conduce al lector a la Inglaterra de los años setenta, un período marcado por tensiones políticas y encuentros improbables. En la casa del embajador confluyen figuras como Gabriel González Videla, Pablo Neruda y Carlos, entonces príncipe, en un espacio que alguna vez habría sido ocupado por el abuelo de Iñaki. La residencia diplomática se convierte así en un archivo vivo, donde los vínculos familiares dialogan con los gestos del poder y la diplomacia.
La embajada fue concebida originalmente como un proyecto cinematográfico, pero el propio autor explica por qué el formato mutó hacia la novela. “Había demasiadas capas de memoria, contradicción y ambigüedad moral que pedían otro ritmo. La novela me permitió trabajar con el tiempo de la conciencia, con la digresión, con lo no dicho, y sobre todo con la incomodidad”.
Más que reconstruir un pasado ordenado, el libro propone una experiencia de lectura incómoda y deliberadamente abierta. Los secretos familiares, las omisiones y las tensiones éticas atraviesan el relato, donde la figura del padre funciona como un espejo fragmentado de la identidad del protagonista. En palabras del autor, “La embajada no busca convencer ni reconciliar. Busca tensionar la memoria, tanto individual como colectiva, y poner en duda la idea de que el pasado puede ordenarse sin perdón“.
La publicación de La embajada marca un nuevo hito en la trayectoria de Ignacio Santa Cruz Guzmán, actor, escritor, productor de cine y agente teatral. Con una carrera que incluye obras como The Marijuana Logues y My First Time. Además de la película El Tío, premiada internacionalmente, Santa Cruz suma ahora la novela a un recorrido creativo de alcance internacional. Su formación en Nueva York, Barcelona y París, junto a su trabajo académico y de producción cultural en Chile, aporta el trasfondo desde el cual emerge esta primera obra literaria, que se instala como una exploración lúcida sobre memoria, poder y herencia.
Ver esta publicación en Instagram