La NASA lanzó una inédita misión para salvar al observatorio espacial Swift, un telescopio que estudia algunas de las explosiones más poderosas del Universo y que actualmente está perdiendo altura de manera acelerada.
El problema se debe al aumento de la actividad solar, que ha expandido la atmósfera terrestre y generado mayor fricción sobre el satélite, arrastrándolo lentamente hacia la Tierra.
Para evitar su caída, la agencia espacial financió el lanzamiento de LINK, una nave robótica desarrollada por la empresa Katalyst Space Technologies. El dispositivo, equipado con tres brazos mecánicos, cámaras y sistemas de navegación, intentará acercarse al telescopio, sujetarlo y elevar nuevamente su órbita a una altura segura.
Se trata de una operación nunca antes realizada en el espacio y considerada de alto riesgo por especialistas.
El observatorio Swift fue lanzado en 2004 y se convirtió en una herramienta clave para estudiar fenómenos extremos del cosmos, como explosiones de rayos gamma provocadas por la muerte de estrellas gigantes o colisiones espaciales.
Originalmente orbitaba a unos 600 kilómetros de altura, pero en los últimos años descendió hasta cerca de 360 kilómetros, situación que amenaza su continuidad operativa.
Durante las próximas semanas, la nave LINK activará gradualmente sus sistemas antes de intentar el complejo acoplamiento con Swift. Si la misión resulta exitosa, los motores de la nave impulsarán lentamente al telescopio hacia una órbita más estable, permitiéndole seguir funcionando por más tiempo.
El resultado de esta operación también podría abrir la puerta a futuras misiones de rescate de otros observatorios históricos, como el Hubble Space Telescope.