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Junko Tabei: La primera mujer en subir el Everest contra todo prejuicio

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Junko Tabei: La primera mujer en subir el Everest contra todo prejuicio

POR Sole Hott | 05 agosto 2020

El 16 de mayo de 1975, Junko Tabei se convirtió en la primera mujer en coronar la cumbre más alta del mundo. Medir 1 metro 52 centímetros no fue impedimento ante los 8.848 metros de altura, pero sí el hecho de ser mujer. Tabei llegó a la cima de ‘La frente del cielo’, como lo llaman en Nepal, venciendo la ferocidad de la altura y la montaña y también todo prejuicio.

La hazaña de esta japonesa recorrió el mundo y será recordada para siempre. Sin embargo, su ascenso al techo del mundo no estuvo ajeno de prejuicios, obstáculos y problemas de logística. Pero la pasión por la escalada que cultivó desde pequeña, pudo contra todo, incluso una avalancha.

Junko Tabei comenzó paso a paso en el mundo de la escalada y si bien desde niña subió cada montaña que pudo, la situación del país y diferentes factores no le permitieron dedicarse a ello hasta años después. En 1969, a sus 30 años, fundó el primer Club de Escalada para Mujeres de Japón, y el lema era “Vamos a una expedición al extranjero por nuestra cuenta”. 

Casada con un montañista que sí quiso escalar con ella, cuando todos se negaban, Junko comenzó a hacer excursiones al extranjero, se conseguía fondos y lideraba a sus compañeras en la travesía. Mientras su marido, Masanobu Tabei, cuidada de sus dos hijos. “Tuve suerte de encontrar un marido capaz de controlar el caos”, escribió en su autobriografía. Pero lo cierto es que la personalidad de Masanobu era especial y única para los tiempos.

Su meta era escalar el Everest, la madre de todas las montañas, y consiguió un permiso para hacerlo en 1975. Pero lo había solicitado cuatro años antes. Y es que hasta ese entonces, alrededor de 30 personas habían llegado a la cima, todos hombres. La balanza no se inclinaba a su favor, pero Junko no lo hacía por los demás.

La ruta elegida por Junko, para liderar a 15 mujeres a la cima, fue la misma que llevó a Edmund Hillary y Tenzing Norgay en 1953 a convertirse en el primer ascenso del Everest confirmado. Pero llegar al campamento base fue la parte más fácil de la expedición.

Tenían el permiso, pero necesitaba el dinero. Y fue el diario Yomiuri Shimbun y la cadena Nippon quienes completaron lo aportado por las montañistas. La solo idea de Junko generó la incredulidad inmediata de los medios por ser mujeres, lideradas por una mujer.

Los periódicos se reían de nosotras y, para mucha gente, aquella escalada femenina era una broma, no pensaban que lo fuéramos a conseguir”. A sus 35 años Tabei no se dejaba llevar por las críticas, para ella esto era algo completamente espiritual. “La técnica y la habilidad por sí mismas no te llevan a lo más alto, lo más importante es la voluntad; y esa voluntad no te la dan otras personas ni el dinero, tiene que nacer de tu propio corazón”, escribió en su autobiografía.

Y así el grupo llego al Everest y la ruta de Hillary por el collado sur las esperaba. Doce días antes del empuje final, cuando se encontraban a 6300 metros de altura, una avalancha sepultó a cuatro de las montañistas, entre ellas, Junko. Seis sherpas fueron necesarios para rescatarla. Sin embargo, se recuperó y continuó con el plan.

Pero en la montaña las cosas cambian en segundos, y debido a eso tuvieron que hacer una selección muy difícil, solo una mujer acompañada de un sherpa podía subir con garantías de cumbre. El grupo decidió que fuera Tabei. El 16 de mayo de 1975, acompañada por Ang Tsering, el sherpa, la mujer que huía del protagonismo y la competitividad, se convirtió en centro de la atención mundial.

Junko Tabei no quería fama, y decía que amaba la escalada precisamente porque no se competía con nadie más que con uno mismo. Ella fue la primera, a pesar de todo prejuicio, pero también fue la primera de muchas que vendrían después. 

Y ya saben lo que dicen, una vez que estás arriba… no pudo evitarlo. Más tarde se convirtió en la primera mujer en completar las Siete Cumbres (las más altas de cada continente). Siguió escalando hasta tres meses antes de su muerte en 2016 debido a un duro cáncer de estómago que la aquejaba desde 2012.

El asteroide 6897 lleva su nombre, también una cordillera montañosa en Plutón, tiene un ‘doodle’ de Google, y las dos semanas de bajar de la cumbre fue condecorada en palacio por el rey Birendra de Nepal y por emperador japonés, entre otra autoridades. Pero esas cosas no eran importantes para Junko Tabei.

Ella nunca quiso ser reconocida como la primera mujer en subirlo, sino como la trigésima sexta persona que coronaba el Everest.

En su última entrevista, meses antes de morir, dijo a revista Outside: “Amo las montañas. Me encanta estar allá donde nunca he estado antes y por eso me esfuerzo en escalar los picos más altos del mundo: tengo 76 y he escalado las 76 montañas más altas de 76 países”.

 

 

 

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