En tiempos donde la conciencia medioambiental ya no es una opción sino una urgencia, Chile emerge como un escenario tan vasto como revelador. En el marco del Día de la Tierra 2026, el proyecto audiovisual En Chile cabe un planeta propone una mirada íntima y poderosa: entender el territorio nacional como un reflejo vivo de los grandes ecosistemas del mundo.
Detrás de esta travesía están las expedition storytellers Camila Rikli y Teresita Pérez, creadoras de Forasteras, quienes emprendieron un recorrido por algunos de los paisajes más extremos y diversos del país. Desde la aridez hipnótica del desierto hasta la inmensidad blanca de la Antártica, pasando por bosques y costas, su viaje revela una verdad inquietante: en un solo territorio convergen las señales más claras de la salud del planeta.
El resultado es una serie de piezas audiovisuales y un corto documental que no solo celebran la belleza natural, sino que también invitan a detenerse y observar. Porque cada imagen es, en el fondo, una pregunta abierta sobre el futuro.
En esta narrativa, la tecnología juega un rol silencioso pero clave. Todo el recorrido fue capturado con el iPhone 17 Pro, una herramienta que redefine la idea de producción en terreno: liviana, precisa y capaz de registrar con alta fidelidad incluso en condiciones extremas. Su portabilidad permitió documentar sin intervenir, respetando la esencia de cada paisaje.
Más que un registro visual, En Chile cabe un planeta se instala como un llamado. Un recordatorio de que cada ecosistema —desde el desierto hasta la Antártica— funciona como un indicador del equilibrio global. Y que hoy, más que nunca, la innovación no solo debe servir para capturar el mundo, sino también para protegerlo.
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