Karen Doggenweiler marcó uno de los momentos más comentados de la quinta noche del Festival de Viña del Mar al aparecer en el escenario con un diseño del creador tunecino Ali Karoui. El vestido, en un sofisticado tono lila, capturó de inmediato la atención del público y de las redes sociales.
La pieza destacó por su construcción arquitectónica, pensada para realzar la silueta a través de un corte strapless de líneas precisas. La superficie del diseño evidenció un trabajo minucioso de alta costura, con canutillos dispuestos en complejas figuras geométricas y delicadas flores de pedrería. Una abertura lateral, que ascendía hasta la parte superior del muslo, aportó movimiento y carácter, permitiendo a la animadora desplazarse con soltura por el escenario de la Quinta Vergara.
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Para aportar luminosidad y romper con la frialdad del lila, Doggenweiler incorporó un conjunto de alta joyería desarrollado exclusivamente por Mery Satt Joyas. La propuesta incluyó topacios canary, gemas semipreciosas de un intenso amarillo, seleccionadas para evocar la energía del sol en su punto más alto.
Francisca Mery Satt, directora creativa de la firma, explicó la intención detrás de la creación. “Imaginé piezas que irradiaran luz propia y que no compitieran con el vestido, sino que lo transformaran en una escena inolvidable“, señaló. El collar, compuesto por piedras en talla cushion y oval, generó un contraste cromático de alto impacto bajo los focos, mientras los aros de carácter escultórico aportaron un resplandor dorado al rostro de la conductora.
En materia de belleza, el estilista Gonzalo Leonidas optó por un peinado con partidura al medio y volumen marcado, en sintonía con la fuerza del diseño. La maquilladora Angelina Chiuminatto, en tanto, ejecutó una propuesta limpia y fresca, pensada para equilibrar la intensidad de la pedrería y mantener la armonía visual en pantalla.
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