El heredero planea vender una parte de su herencia como príncipe de Gales y su padre no le ha caído muy bien.
Vender parte de su patrimonio como heredero al trono ha generado ciertas polémicas en el Palacio. William pretendía deshacerse del 20% de las tierras del Ducado de Cornualles y utilizar ese dinero para financiar proyectos sociales. Sin embargo, esta idea no le caído muy bien a los inquilinos de la institución.
Las tierra en venta obedecen a la finca de Bradninch en Devon, 1.215 hectáreas al suroeste de Inglaterra, destinada desde 1337 por el rey Eduardo III como sustento para su heredero, el príncipe de Gales de turno.
El príncipe William lo vio como la oportunidad perfecta para recaudar fondos para causas sociales en la lucha contra el sinhogarismo y el cambio climático. Pero tuvo un efecto inesperado: una crisis comunitaria y el disgusto de su padre, el rey Carlos III.
De acuerdo a una fuente cercana al monarca, Carlos III se encuentra consternado por la venta, dijo a The Observer.
Y es que para Carlos hay un vínculo especia, no solo porque lo gestionó durante décadas, sino también porque ser mantuvo muy cercano a la comunidad rural visitándola con frecuencia. Por su parte, la comunidad tampoco está de acuerdo y deas ahí consideran la gestión de William como fría, comercial y distante de las tradiciones de la institución.

“No es en absoluto lo que el rey habría hecho”, dijo The Observer el amigo de Carlos III. “El rey adora a William, y reconoce que debe ser el Príncipe de Gales que quiere ser, pero eso no significa que no esté triste. La única esperanza es que William empiece a comprender que esto no es lo que su padre ha defendido 50 años: que hay que intentar mantener unidas a las comunidades rurales porque son la columna vertebral de Reino Unido”.
La decisión de William afecta directamente a familias de agricultores que llevan generaciones trabajando estas tierras y a las que se les ha dado solo seis meses para comprar sus casas o marcharse. Una medida que ha traído consecuencias, desde boicotear las galletas de Duchy Originals, creadas por Carlos hace años, e incluso a parodiar el himno nacional a costa de William (“Dios salve a nuestro príncipe cobarde”).
Además, algunos vecinos se refirieron a la contradicción de que el heredero abandere la lucha contra el sinhogarismo y los problemas de salud mental mientras pone en riesgo el techo y el bienestar de familias enteras.
De acuerdo a una publicación de hoy del The Observer, debido a las múltiples molestias ocasionadas, el director rural del ducado viajó a Bradninch para reunirse con los afectados y pedir disculpas. Así como también, ha prometido nuevas tasaciones independientes acordadas conjuntamente con los arrendatarios y teniendo en cuenta el dinero que los inquilinos ya habían invertido en sus casas y tierras.
Ahora bien, más allá de la polémica y las disculpas correspondientes, se trata de una decisión tomada. William venderá una quinta parte de lo que heredó en 2022 a los largo de los próximos diez años. Una decisión que busca promover más de 10.000 viviendas asequibles y proyectos de energías renovables. Algo que a la vista de “los más antiguos” desmantela lo creado por los que vinieron antes, pero para William es parte de la renovación de la Corona.