La elección del rey y la reina del Festival de Viña del Mar es una tradición que se consolidó a comienzos de la década de 1980 como una iniciativa impulsada por la prensa acreditada que cubre el certamen.
Con el paso del tiempo, este rito paralelo se transformó en uno de los hitos más visibles del evento, reforzando su dimensión mediática más allá de la competencia musical. En 2026, los elegidos fueron Skarleth Labra y Matteo Bocelli, dos figuras que marcaron la edición tanto en el escenario como en la conversación pública.
Skarleth Labra, conocida popularmente como Skar, se impuso en una votación estrecha que combinó votos de la prensa y apoyo del público. La influencer y bailarina, quien previamente ganó notoriedad tras su participación en televisión y plataformas digitales, celebró el reconocimiento en redes sociales.
En la categoría masculina, Matteo Bocelli fue elegido rey tras imponerse en la votación de la prensa acreditada. El cantante italiano, hijo del tenor Andrea Bocelli, formó parte de la parrilla internacional de esta edición. Y logró consolidar una positiva recepción tanto del público como de los medios. Su presencia en la Quinta Vergara combinó repertorio propio con la tradición musical que lo vincula a su familia artística.
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La coronación 2026 también confirma la evolución material del reconocimiento. Las coronas oficiales fueron fabricadas en Santiago por dos orfebres chilenos, con apoyo de modelado en diseño 3D y bajo la dirección creativa de Joyería Aurus.
La pieza femenina pesa 286,27 gramos y está elaborada en plata ley 925 ecológica, obtenida a partir de procesos de reciclaje de metal, e incorpora 50 circones de alta calidad. La del rey alcanza los 609,23 gramos en la misma ley de plata e integra 23 gaviotas más una de mayor tamaño en el centro, junto a 241 circones.
En dimensiones, la corona de la Reina mide 15 centímetros de diámetro y 8 de alto, mientras que la del Rey alcanza 19 centímetros de diámetro y 8 centímetros de altura. Ambas conservan como eje conceptual la gaviota, emblema histórico del certamen. Además de referencias formales a las olas del borde costero viñamarino.
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El proceso más delicado corresponde al vaciado del metal en moldes de cera 3D. “Si quedan burbujas de aire, la pieza debe fundirse nuevamente y repetir todo el procedimiento. Es un trabajo que exige precisión absoluta“, explicó Armando Cova, director de marketing de Joyería Aurus según Página 7. Según detalló, el desarrollo original del modelo implicó dos meses de trabajo entre creación y fabricación. Este año, al tratarse de una continuidad perfeccionada, se completó en un mes.
La evolución también se refleja en el anillo del Rey de Viña 2026, confeccionado en oro amarillo de 18 quilates, con un peso de 18,30 gramos y engastado con brillantes de alta calidad. La pieza incorpora la inscripción lateral Viña 2026. Y tiene un valor referencial de cuatro millones de pesos. El anillo de la Reina, en tanto, alcanza los cinco millones.
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En conjunto, las coronas están estimadas en doce millones de pesos, siendo la del Rey la de mayor valor debido a su tamaño y volumen de material. Tras la ceremonia, tanto las coronas como los anillos quedan en propiedad de los ganadores, consolidando el reconocimiento más allá del acto escénico.