¿Cuánto pueden influir nuestros antepasado en nuestro presente? Si viste le exitosa serie de Netflix “Mi otra yo”, es probable que te lo hayas preguntado, así como también que te hayas dado cuenta de estos “vínculos invisibles” y traumas de generaciones pasadas. Aquí te lo explicamos desde la perspectiva de su creador.
Bert Hellinger es un teólogo y psicoterapeuta alemán que desarrolló el tema de las Constelaciones Familiares y las describía como un método para revelar las dinámicas ocultas que actúan dentro de un sistema familiar y que pueden influir en la vida de una persona. Según su enfoque, al representar a miembros de la familia en un espacio, es posible observar vínculos, lealtades e implicaciones inconscientes que afectan las relaciones, la salud o el bienestar. Por ende, el objetivo final es sanar ciertos aspectos que nos pueden estar afectando en nuestras vidas.
En la serie “Mi otra yo”, un grupo de amigas sigue a una de ellas que busca precisamente sanar a través de la terapia de las Constelaciones Familiares. Y el mensaje de la historia turca es simple: muchas de nuestras emociones, miedos y bloqueos provienen de traumas y conflictos no resueltos de nuestros antepasados. Por lo tanto, el sentido es precisamente destacar el mirar, sanar y honrar nuestro pasado familiar para poder vivir el presente con libertad.
Todos venimos de algún lado y si bien podemos conocer, o no, nuestro árbol biológico, y lo cierto es que deja huellas en nuestras vidas. Algo que resulta aún más evidente cuando hay ciertos patrones o situaciones que se repiten de generación en generación. Y eso es precisamente lo que asegura Hellinger, que ya sea un hecho traumático, un secreto o un conflicto no resuelto, los eventos del pasado pueden afectar nuestro presente.
Esta disciplina plantea que todos estamos unidos al destino familiar. Y cuando no respetamos el orden de llagada, es decir, nos plantamos en la vida como nuestros abuelos o excluimos a alguien del clan, pueden aparecer síntomas, conflictos, accidentes o enfermedades que nos revelan este desorden.
Bajo esa premisa, lo que busca una constelación es encontrar el hilo que une el sufrimiento de una persona con hechos de la familia. Y, de esta forma, encontrar el lugar que te corresponde para llevar una vida plena.
El primero en usar el término constelaciones familiares fue el psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung. Sin embargo, fue Bert Hellinger el que desarrolló la disciplina de la que hoy hablamos.
Su investigación comenzó en 1978 y descubrió lo que denominó “Órdenes del Amor” , la base de las constelaciones familiares. Y ahí explica que hay creencias que adoptamos de nuestros padres y que nos mantienen cautivos. Esto, porque en el pasado quedaron en nuestro subconsciente y hoy se convierten en una especie de obstáculos que no nos permiten avanzar.
De esta forma, al constelar a través de sesiones individuales o grupales, esas creencias ocultas salen a la luz para liberarlas y reescribirlas.
¿Cómo funciona? Gracias a un terapeuta o guía, se configura el sistema familiar para luego trabajar la dolencia o el trauma que la persona decide constelar. Finalmente, termina siendo una herramienta, pero también se trata de un proceso intenso.
¿Qué tipos de conflictos? Desde problemas para encontrar pareja hasta adicciones, enfermedades o incluso falta de éxito, la constelación sirve para llegar al fondo de aquel síntoma. Entonces, aseguran los expertos en la disciplina que esta terapia ayuda a evidenciar aquellos que nuestros ancestros rechazaron, negaron, ocultaron, sufrieron y no pudieron trabajar emocionalmente, marcando patrones que desequilibran a sus postgénitos. Y es que, dicen, que el hecho de que repitan lo no dicho, detienen su desarrollo personal. Lo que finalmente se refleja en algún dolor en su vida.
Las constelaciones familiares nos llevan a la comprensión. Algo que, por más simple que parezca, requiere de un gran trabajo interno, así como también apertura y aceptación, y ocurre en lo más profundo de nuestro ser. A su vez, esto permite resignificar y pasar esos recuerdos dolorosos o emociones no gestionadas a un estado de luz. La idea es reconocer culpables, pero no quedarse ahí, sino buscar soluciones.
Ahora bien, las constelaciones no van a cambiar las cosas como un milagro. Y es que incluso hay cosas que no se pueden trabajar como duelos recientes o personas en descompensación psiquiátrica. A su vez, no se puede constelar por otros, a menos que sean los hijos.
Aquí lo importante es abrirse a recibir información clave para trabajar con ella y sanar para vivir de una forma más liviana, sin cargas que no te corresponden.