Revista Velvet | ¡Como y viajo!: Guatemala, Antigua
Mundo

¡Como y viajo!: Guatemala, Antigua

¡Como y viajo!: Guatemala, Antigua
Mundo

¡Como y viajo!: Guatemala, Antigua

POR Pablo Schwarzkopf | 12 enero 2026

Una ciudad colonial rodeada de volcanes, techos de teja, paredes de color gastado y un cielo que cambia de ánimo varias veces al día.

Fotos Inguat – Gentileza restaurantes

El viaje arranca en ciudad de Guatemala, desde ahí, la ruta a Antigua puede tomar entre una y cuatro horas, según la hora y el taco. La autopista se traba a ratos y casi llegando, entre cafetales, aparece un pueblito detenido en el tiempo: mujeres con trajes típicos, canastos de fruta y humo de brasas levantándose entre casas bajas.

La excusa fueron los Latin America’s 50 Best Restaurants, que esta vez se instalaron aquí y coronaron a El Chato de Bogotá como número uno. Bien por Colombia. Pero el viaje aquí se ordenó por otro lado. ¡Vamos!

Dónde dormir: Porta Hotel @portahotelantigua

Porta Hotel Antigua queda a unas cuadras de la plaza principal. Por fuera parece un hotel grande y colonial; por dentro se siente casi como una casa amplia con piscina al centro. Corredores bajos, jardines cuidados, árboles que enmarcan el agua y, al fondo, los volcanes.

Las habitaciones son cómodas y sin complicarse. Entre tanta actividad, el hotel se volvió refugio. Probé su pepián según recomendación de Fulgencio, nuestro amistoso y dedicado garzón: llega en olla de barro, espeso, con carne y verduras, acompañado de arroz blanco y un tamal. Sabe a semillas tostadas y a cocina de casa. No sé si lo repetiría por su textura algo resistente, pero me alegro de haberlo probado ahí.

Para compartir frente a la piscina, en cambio, no hay dudas: es el lugar para unos cócteles y una arrachera tierna, servida con verduras grilladas y unas papas fritas de infarto. Crocantes y cremosas, acompañadas con un ketchup muy bien hecho.

8 Calle Poniente #1, Antigua Guatemala, Sacatepequez.

 

Dónde comer: Desayuno en Patio de la primera @patiodelaprimera

Un corredor luminoso, mesas de madera, flores sobre la mesa y una carta de desayunos que no se queda corta.

Probé varias cosas, el yogur con frutillas y polen es una entrada suave para empezar el día. Si la idea es algo más contundente, el Croque Madame cumple perfecto. El café llega en su punto, los jugos bien pensados y el Detox en base a jugo de naranja es refrescante y delicado.

Y si lo que se busca es algo más propio de la casa, el desayuno guatemalteco es la opción:tocineta, huevos estrellados, pan recién horneado, pasta de porotos, un tipo de ricota y varios pequeños acompañamientos que van armando la mesa.

1a Avenida Sur 17C, Antigua Guatemala.

Almuerzo en Clio’s @elpatiodeclios

Para el almuerzo, El Patio de Clio’s fue parada fija. Aquí el trabajo de Roberto de la Fuente se nota en algo simple: todo está “bien” y en su sitio.

Es un restaurante bonito, con mesas al aire libre y una cocina que no se complica más de la cuenta. A ratos se alinea con su comedor interior –más formal, con manteles blancos largos y una carta que mira a un bistró francés delicado– y, a ratos, con el patio donde los hornos de piedra van lanzando pizzas recién hechas.

Dentro, el bistró tiene buena selección de vinos, una decoración cuidada y un ambiente que funciona igual de bien para una cita romántica que para una comida de trabajo. Afuera, el patio invita a alargar la sobremesa, con ese ritmo de lugar que se ha ido ganando su espacio.

3a Calle Oriente 16A, Antigua Guatemala

Sublime @sublimerestaurantegt

El punto más alto del viaje fue la noche en Sublime, en Ciudad de Guatemala. Esta casa de Sergio Díaz no funciona como “restaurante de ocasión”, sino como un proyecto con línea clara y una hospitalidad que se nota desde que uno entra. El lugar tiene varios espacios que ayudan a armar la noche con ritmo propio: el comedor principal, rincones más privados, una terraza que baja revoluciones y el Cocktail Lobby, un bar de aire vintage donde vale la pena partir con un trago bien hecho o cerrar la jornada con calma.

Sublime fue elegido nuevamente como el Mejor Restaurante de Guatemala y en 2025 quedó N°19 en Latin America’s 50 Best. Esa cifra importa, sí, pero lo que sostiene el lugar va más allá del ranking.

El menú degustación –trabajado junto a la antropóloga Jocelyn Degollado– arma un recorrido que se siente pensado desde el país: referencias al mundo prehispánico, capas coloniales y mestizas, y un presente que no necesita explicación grandilocuente porque el plato se encarga de hablar.

En la mesa aparecen tostadas finas, pescados trabajados con detalle, caldos más profundos y salsas basadas en vegetales que envuelven un róbalo impecable. Todo avanza con seguridad y sin exceso de adorno. Hay oficio, hay cabeza, hay una cocina que sabe cuándo ser delicada y cuándo apretar un poco más el sabor.

La sala acompaña en el mismo nivel. Daniela, la sommelier, propone un maridaje de Viejo Mundo muy bien elegido, con etiquetas que calzan con cada paso sin robar protagonismo. Y ese gesto final con Zacapa 23 en versión exclusiva del restaurante termina de darle cierre a una noche completísima.

Sublime no solo sube la vara en Guatemala: te ordena el viaje entero. Después de Antigua, sus mercados, sus patios y sus calles de piedra, esta cena en la capital funciona como la síntesis más clara de lo que el país puede contar desde la cocina.

12 calle 4-15 zona 14, Guatemala City

Kombu Ramen @komburamenshop

Quién podría imaginar que vendría en busca de un ramen en una ciudad colonial como Antigua.

Por recomendación de mi querido Sergio Díaz, llegamos a Kombu Ramen. Local pequeño, barra de madera, cocina a la vista. Destaco su trabajo con los caldos y sus fideos hechos en casa: firmes, en su punto, acompañados de panceta, cebollín y huevo marinado.

Detrás está Rodrigo Aguilar, que le pone energía a todo. Gracias a ese empuje, Kombu no es solo un dato, es una de esas direcciones que se anotan para volver. En medio de ruinas y calles de piedra, sentarse a comer un ramen trabajado con este nivel se agradece.

Para mí, por lejos, la ramen de miso fue lo mejor. También recomiendo sus gyozas, con un relleno delicado, cortado a cuchillo y lleno de textura.

3ra Calle Oriente #19D Antigua Guatemala

Qué beber: Charleston

Para cerrar el día, Charleston. Un bar íntimo, de luz baja, buena música y una barra que trabaja con seriedad.

Fuimos varias noches, mezclando colegas, amigos y caras nuevas del circuito. Entre martinis, negronis y alguna copa de vino.

Guatemala quedó como un país al que quiero volver con más tiempo: Antigua con sus volcanes y calles de piedra, los mercados sosteniendo la cocina diaria, una capital donde Sublime marca la pauta y toda una red de mesas, bares y jardines que cuentan, a su manera, de qué está hecha esta tierra. Los premios fueron la excusa; el viaje, al final, fue Guatemala.

6a Avenida Norte 1, Antigua Guatemala.

Dónde ir: Antigua a pie

Antigua se entiende caminando. La Plaza Mayor con la Catedral de San José al frente, el parque al centro y los portales llenos de vida alrededor. Los conventos en ruinas, con sus patios abiertos al cielo y fuentes detenidas en el tiempo, suman otra capa al mismo relato.

Mercados del altiplano

Si el viaje lo permite, hay que ir a algún mercado del altiplano. Ahí está la otra mitad de la historia. Pilas de zanahorias, calabazas, papas y chiles de todos los colores; frutas que perfuman los pasillos; mujeres con huipiles bordados atendiendo sus puestos con calma.

Te puede interesar