Revista Velvet | Beatriz y Eugenia buscarían preservar su estatus real tras el arresto de su papá
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Beatriz y Eugenia buscarían preservar su estatus real tras el arresto de su papá

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Beatriz y Eugenia buscarían preservar su estatus real tras el arresto de su papá

POR Rommy Buchholz | 06 marzo 2026

El arresto del ex príncipe Andrés y la reapertura del debate público sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein vuelven a situar bajo el foco a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia de York, quienes hoy enfrentan preguntas sobre su lugar dentro de la familia real británica.

Aunque sus títulos y posiciones no fueron modificados cuando a su padre se le retiraron sus funciones oficiales a fines del 2025, el nuevo escenario ha despertado interrogantes sobre su rol dentro de la institución. Según People, un amigo cercano de la familia aseguró que ambas desean mantener su posición dentro de la realeza porque, en gran medida, forma parte central de su identidad.

El 19 de febrero, Andrés Mountbatten-Windsor fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas. Mientras las autoridades investigan si compartió información confidencial con Jeffrey Epstein durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido.

En paralelo, nuevos documentos vinculados al caso Epstein han puesto nuevamente bajo escrutinio a Sarah Ferguson, madre de las princesas, al revelar esfuerzos por mantener contacto con el delincuente sexual tras su liberación de prisión en 2009, en medio de sus dificultades económicas.

Infancia privilegiada

Beatriz, de 37 años, y Eugenia, de 35, crecieron en el centro de la vida pública británica con un estilo de vida que incluso dentro de los estándares de la realeza se consideraba privilegiado. Vacaciones en destinos exóticos, vuelos en jets privados, viajes en yate y celebraciones fastuosas formaron parte de su infancia.

Las hermanas residieron en departamentos dentro de palacios y pasaron temporadas en chalets alpinos, en un entorno donde se asumía que el estatus real sería permanente. Su padre reforzó esa visión desde temprano, al insistir en que ambas recibieran el tratamiento de Su Alteza Real y el título de princesas desde su nacimiento.

Ese mismo criterio quedó de manifiesto cuando la princesa Eugenia contrajo matrimonio con Jack Brooksbank en octubre de 2018. Pese a que la reputación pública del duque de York ya enfrentaba cuestionamientos, Andrés impulsó que la ceremonia se celebrara con todos los elementos de una boda real en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, incluyendo seguridad reforzada y un despliegue público considerable.

De acuerdo con diversas fuentes, el duque se incomodaba ante las comparaciones con la boda celebrada meses antes por el príncipe Harry y Meghan Markle, decidido a que la celebración de su hija menor no fuera considerada de menor rango.

El biógrafo Andrew Lownie, autor del libro Entitled: The Rise and Fall of the House of York, sostiene que la convicción de Andrés sobre el estatus de sus hijas siempre fue clara. Según explica, él consideraba que Eugenia debía recibir todos los privilegios asociados a su posición porque era “una nieta de la Reina, una princesa de sangre”.

Carreras y cuestionamientos

A lo largo de los años, Beatriz y Eugenia enfrentaron críticas públicas que apuntaban a que trabajaban poco y viajaban demasiado. Sin embargo, ambas completaron estudios universitarios y desarrollaron carreras en el sector privado, aunque su posición dentro de la realeza inevitablemente influyó en las oportunidades disponibles.

Actualmente mantienen residencias en el Palacio de Kensington y en el Palacio de St. James, pese a no desempeñar funciones oficiales como miembros activos de la familia real. Según distintas fuentes, ese arreglo habría sido promovido por su padre.

Sus trayectorias profesionales se han desarrollado principalmente en áreas donde las redes de contacto son determinantes. Beatriz ha construido una carrera vinculada a alianzas internacionales en el sector tecnológico, mientras que Eugenia trabaja en el mundo del arte de alta gama.

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