Revista Velvet | Max Alexander: El niño que quiere cambiar la moda
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Max Alexander: El niño que quiere cambiar la moda

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Max Alexander: El niño que quiere cambiar la moda

POR Paulina González | 14 septiembre 2026

Max Alexander, el niño prodigio de la moda y creador de Couture To The Max, llegó a chile para conocer de cerca la crisis del descarte textil. Recorrió los vertederos de ropa de alto hospicio junto al desierto vestido, visitó iniciativas como Ecocitex y Coaniquem, y compartió sus conocimientos con estudiantes de diseño de la Universidad Andrés Bello, donde realizó una clase sobre upcycling y sustentabilidad.

A los cuatro años, mientras la mayoría de los niños recién comienzan a descubrir qué cosas les gustan, Max Alexander les dijo a sus padres que quería ser diseñador de moda. Poco después empezó a coser, a experimentar con telas y a transformar materiales en vestidos. Su madre, la artista Sherri Madison, incluso construyó para él un maniquí de cartón reciclado cuando no tenían uno en casa. Lo que comenzó como una inquietud infantil terminó convirtiéndose en una carrera que, a sus 10 años, ya lo ha llevado a las pasarelas internacionales.

Bajo su marca Couture to the Max, ha creado más de un centenar de prendas, ha vestido a figuras como Sharon Stone y Debra Messing y, a los siete años, entró al Guinness World Records como la persona más joven en diseñar un desfile de moda. En marzo de este año dio el salto más importante de su todavía corta carrera: presentó 15 looks de su colección otoño-invierno 2026/27 en el Palais Garnier, durante la Semana de la Moda de París, convirtiéndose en el diseñador más joven en exhibir una colección allí.

Pero hay algo que distingue especialmente la manera en que Max entiende la moda. Sus creaciones no solo están marcadas por el color, el volumen y una imaginación poco convencional para su edad; también por su interés en reutilizar materiales. Para su colección parisina recurrió, entre otros elementos, a telas deadstock, un sari indio, antiguos bolsos de Tiffany y hasta un paracaídas militar reutilizado.

Por eso, su visita a Chile tuvo un significado especial. Max llegó al desierto de Atacama y se encontró con el reverso de aquello que lleva años creando: toneladas de prendas descartadas acumuladas en uno de los lugares más áridos del planeta. Frente a ese paisaje, su primera reacción fue simple: “Me dio tristeza. Es muchísimo”.

La escena abre una conversación inesperada con uno de los nombres más jóvenes de la moda mundial. ¿Qué piensa un niño que ama crear ropa cuando descubre cuánto de ella termina convertida en residuo? ¿Puede la moda ser parte de la solución? Y, sobre todo, ¿qué puede decirle un diseñador de 10 años a una industria que durante décadas ha estado marcada por el consumo acelerado?

Max no parece tener dudas sobre el mensaje que quiere transmitir: “Calidad por sobre cantidad”.

Desde Chile, conversamos con él sobre Atacama, la moda, los materiales descartados, la creatividad y el futuro de una industria que él mismo sueña con transformar.

—Max, ¿qué fue lo primero que sentiste cuando viste el desierto de Atacama cubierto de ropa? ¿Te sorprendiste, te dio tristeza, te enojaste?

—Me dio tristeza. Es muchísimo. Incluso hay más ropa de la que uno podría imaginar. Es simplemente demasiado.

—Te encanta la moda y ahora estás viendo una de sus consecuencias más preocupantes. ¿Ver Atacama cambió la manera en que ves la ropa?

—No. Pero me hace querer hacer aún más para mostrarle al mundo lo que está pasando y tratar de ayudar a encontrar soluciones.

—Si pudieras hablar directamente con las grandes marcas de moda del mundo después de lo que viste en Chile, ¿qué les dirías?

—¡Calidad por sobre cantidad!

—¿Crees que una prenda puede ser bonita y, al mismo tiempo, ser parte de un problema? ¿Cómo pueden tus diseños ser parte de la solución?

—Depende de lo que entiendas por belleza. Las cosas pueden verse bonitas al principio. Pero si algo no está bien hecho, simplemente terminará deteriorándose. O si está hecho con plásticos, permanecerá para siempre, contaminando nuestro medioambiente. Yo trato de usar la mayor cantidad posible de materiales reciclados y naturales en mis diseños.

—Has trabajado mucho con materiales reciclados y descartados. ¿Qué es lo que más te gusta de tomar algo que otra persona ya no quiere y transformarlo en algo bonito?

—Me encanta darle una nueva historia. ¡Una vida completamente nueva!

—Tienes solo 10 años y ya has estado en lugares a los que muchos diseñadores sueñan con llegar durante toda su carrera. ¿Hay algo en la moda que todavía te ponga nervioso o te haga sentir pequeño?

—Bueno, todavía tengo mucho que aprender, por supuesto. La verdad es que no me pongo nervioso. Me entusiasma seguir aprendiendo a medida que crezca.

—Has presentado tus colecciones en París y vestido a personas famosas. ¿Qué significa para ti que adultos que llevan décadas en la moda quieran escuchar lo que tienes que decir?

—Espero que podamos escucharnos unos a otros. Siempre puedes aprender algo de cualquier persona.

—¿Cuándo eres más feliz: cuando estás frente a un público presentando tu colección o cuando estás solo creando algo en tu estudio?

—Soy feliz en ambos lugares. Simplemente son experiencias diferentes. Me encanta diseñar, pero también es muy emocionante cuando finalmente puedo ver mis diseños puestos en una modelo y en un desfile.

MÁS ALLÁ DE LA MODA

Max, por ahora, parece no tener ninguna intención de elegir una sola cosa. La moda es su gran pasión, pero su curiosidad va mucho más allá de las telas y las pasarelas. Hay un niño inquieto detrás del diseñador que ya ha conquistado París, con intereses y sueños que recién comienzan a tomar forma.

—Empezaste a diseñar cuando eras muy pequeño. ¿Qué tenía ese Max de cuatro años que el Max de 10 todavía conserva? ¿Y qué nunca quieres perder de ese niño?

—Creo que siempre me han gustado el movimiento y el color, y hacer que las personas se sientan bonitas. La naturaleza siempre me ha inspirado. No creo que eso vaya a cambiar. La moda puede hacerte sentir feliz cuando estás triste. Me encanta eso.

—¿Hay algo que te gustaría que la gente entendiera de ti más allá de ser “el niño prodigio de la moda”?

—También tengo muchos otros intereses. Me encanta diseñar, pero también me gusta cocinar y jugar pickleball. Corro, nado, esquío, toco el piano y el ukelele. Me encanta jugar con mis amigos y con mi hermano.

—Has logrado cosas extraordinarias a una edad muy temprana. ¿Alguna vez sientes que los adultos esperan demasiado de ti debido a todo lo que has conseguido?

—No, la verdad es que no. Simplemente hago lo que me hace feliz.

—¿Qué pasa cuando un diseño no resulta como lo imaginabas? ¿Te frustras, empiezas de nuevo o lo conviertes en algo completamente diferente?

—A veces simplemente lo dejo y vuelvo a él más tarde. Otras veces empiezo de nuevo. La verdad es que no me frustro mucho porque es divertido. ¡A veces, cuando cometes un error, resulta ser lo mejor que podría haber pasado!

—Si pudieras diseñar una prenda que representara lo que viste en el desierto de Atacama, ¿cómo sería?

—¡Tendrás que esperar para verlo!

—Cuando seas grande, ¿qué sueñas con hacer? ¿Te imaginas como diseñador, creando tu propia casa de moda, cambiando la industria, o todavía quieres descubrirlo en el camino?

—Me gustaría tener mi propia casa de moda. También quiero tener un restaurante, ser científico y quizás ingeniero.

—Has pasado un tiempo en Chile más allá de tu trabajo. ¿Qué ha sido lo que más te ha gustado hacer aquí en tu tiempo libre y por qué?

—¡Me encantó hacer sandboard en las dunas! Fue muy divertido. Quiero volver a hacerlo.

—¿Tuviste la oportunidad de vivir alguna experiencia en Chile que te sorprendiera o que te gustaría llevarte de vuelta a casa?

—Lo mejor que he visto en toda mi vida fue cómo Ecocitex recibe ropa donada y la transforma en hilo nuevo. Es realmente increíble y espero poder tener una fábrica como esta en Estados Unidos. Todos los países deberían tener una.

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