Durante años dominaron los sostenes sin aro, las telas lisas y las prendas diseñadas para no marcarse. Ahora el encaje, el volumen y la ropa interior a la vista regresan a las pasarelas y al clóset. El lanzamiento de Very Sexy en Santiago reunió tres miradas sobre qué significa hoy volver a sentirse sexy.
Hubo un momento en que el sostén ideal era el que no se veía. Sin costuras, sin relleno y, si era posible, tan liviano que permitiera olvidarse de él. Ese gusto no desapareció, pero ya no está solo. El push-up, el corsé, las transparencias y los tirantes que asoman bajo una chaqueta están recuperando espacio.
Miu Miu mostró sostenes cónicos bajo tejidos finos y dejó tirantes intencionalmente sueltos. Givenchy los incorporó a vestidos de malla y Prada utilizó bandeau tops bajo escotes profundos. Skims, Savage X Fenty y Calvin Klein también han retomado el push-up. En 2026 conviven la forma natural y el volumen construido.

La versión chilena de esa tendencia apareció esta semana en el Club de la Unión, donde Victoria’s Secret presentó una nueva etapa de Very Sexy. La colección, que lleva más de dos décadas dentro de la marca, reúne sostenes, panties, bodies y slips con encajes, transparencias, escotes profundos y tiras brillantes.
Loreto Bonomo, brand manager de Victoria’s Secret, ha visto el cambio entre las clientas chilenas. “Venimos de una sociedad súper tradicional, pero cada día vemos mujeres mucho más osadas, que buscan mostrar pequeños detalles de lencería en el día a día. Antes predominaban el negro, el beige y el café. Esta vez les encantaron el color, los encajes y las transparencias”, cuenta.
Very Sexy reúne cinco niveles de realce, desde modelos sin relleno hasta el Bombshell, que puede aumentar visualmente dos tallas de copa. Algunos incorporan bordes más delgados y copas de espuma con memoria.
“Si tienes más busto, permite contener; si tienes menos, realza lo que ya tienes. Buscamos soporte, comodidad y flexibilidad. La idea es que las mujeres se sientan cómodas en su propio cuerpo, no que tengan que cambiarlo para usar la ropa”, explica Bonomo.
Vivianne Dietz aprovechó la noche para apartarse de su registro habitual. “Casi nunca salgo de mi zona de confort. Soy más recatada, me gusta estar básica por la vida. Victoria’s Secret me invita a explorar ese lado sexy que también habita en mí y a jugar”.
El push-up arrastra una vieja discusión: ¿la sensualidad explícita es una imposición o también puede ser una elección? Isidora Gaete, conductora del podcast Sin Ofender, cree que la moda está buscando un punto medio después de años de cuestionamiento a los antiguos códigos de feminidad.
“Yo creo que todos los movimientos de la historia van de un extremo al otro. Los movimientos feministas, que son súper necesarios, quizás también se fueron a un extremo y ahora estamos volviendo a un punto medio. Está regresando esta cosa de querer sentirse mujer, querer sentirse sexy, y eso puede ir perfectamente de la mano con un pensamiento feminista”, dice.

Gaete reconoce que la marca fue cuestionada por la imagen de mujer que proyectaba, pero valora que recupere parte de ese imaginario. “Me encanta la fantasía de los ángeles y las modelos regias. Ahora también tienen cuerpos más diversos, pero dentro de un canon estético que sigue representando a la marca”, agrega.
Daniela Ginestar, su compañera en Sin Ofender, lo lleva a una frase más simple. “Que cada una haga lo que quiera con su cuerpo. Si se quiere poner encaje o lentejuelas, perfecto. Si quiere estar más tapada y no le gusta mostrar, también es válido. Al final, eso es lo que hay que celebrar”.
La mezcla de brillo y transparencia fue lo que más le llamó la atención. “Me pareció maravillosa. Tiene muchos detalles. Vengo de una familia árabe, así que imagínate: mucho brillo. Me encanta verlo incorporado a un outfit”, cuenta.