Amaia Montero celebra cinco décadas en medio de una exitosa gira junto a La Oreja de Van Gogh y tras pensar que quizás nunca más pisaría un escenario de nuevo.
La cantante española celebra sus 50 años de una forma que no hubiese imaginado hace algunos años. Y ha sido ella misma quien se ha referido sobre aquel momento de oscuridad que vivió hace algunos años. “Si algo puedo sacar en positivo de bajar al infierno es que te hace prácticamente indestructible”, reveló.
Ahora, sobre el escenario, vive una etapa diferente, una nueva oportunidad que ha sabido tomar y disfrutar. Hoy la vemos nuevamente al frente de La Oreja de Van Gogh, en una exitosa gira y protegida por una coraza que ella misma levantó frente a las críticas, además de recibir el apoyo incondicional de sus seguidores.
“Cumplir años tiene sus desventajas, no nos vamos a engañar, pero no volvería ni loca a las inseguridades de mis 15, a los desengaños de los ‘veintipico’, a las dudas filosóficas de los treinta ni a las falsas certezas de los 40”, dijo a EFE. “Yo con mis 50 soy feliz y todo lo que no sea vital, me importa un bledo”, sostuvo.
De esta forma, Amaia llega a sus 50 años en un mejor momento, y luego de casi dos décadas regresó al grupo que la lanzó a la fama.
Hace poco tiempo, no imaginaba que podría volver a llenar recintos, menos aún en estar trabajando en nuevas canciones y álbumes.
Recordemos que, luego dejar La Oreja de Van Gogh en 2007, Amaia inició una carrera en solitario. Sin embargo, su vida personal tuvo momentos difíciles de sobrellevar.

En febrero de 2009 falleció su padre, José, después de dos años de enfermedad. “Se me cayó el mundo encima”, diría en su momento. Amaia era muy unida a él, e incluso le dedicó la canción 407.
Su muerte coincidió, con una etapa cambios profesionales, su separación de La Oreja de Van Gogh y el lanzamiento de su primer disco en solitario.
Si bien aprendió a vivir con esa ausencia, no pudo evitar verse afectada. “Pasé por momentos muy bajos hasta que la vida me enseñó que había que seguir adelante, encajar los golpes y recuperar el optimismo”, explicó.
Luego, las cosas se complicaron aún más. Y durante seis años llegó a pensar muchas que no podría más. Y fue ahí cuando comenzó un trabajo personal para superarlo.
En ese trabajo de autosuperación volvió a La Oreja de Van Gogh. Y en el primer concierto confesó delante de miles de personas lo que ese regreso significaba. “Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario”, sostuvo.
“Bajé al mismísimo infierno”, contó. Y recordó aquellos días de oscuridad en los que llegó a pensar que todo había terminado. Ahora, sin olvidar su pasado, asegura ve ese periodo de una forma diferente: “Después de luchar mucho, aquí estoy”.
“Las oportunidades son tantas como las que tú te permites”, escribió entonces. “He vuelto. Hemos vuelto. Con mi banda, con mis compañeros, mis hermanos, mi familia”, compartió.
Ahora bien, el regreso no estuvo ajena a las críticas por problemas de sonido y afinación. Pero se hizo cargo de los errores. “Estoy preparada: cuando vienes del infierno, como vengo yo, de la enfermedad y de años muy duros, aprendes a relativizar y sabes qué es lo importante: los rumores y las polémicas me dan igual”, dijo después del concierto. Es más, aseguró que “sabía que había gente esperando mi caída”.
Con las cicatrices de su pasado presentes, Amaia Montero tomó esta oportunidad y no pretende soltarla. Siendo el fiel reflejo de quien se levanta de las cenizas para volver y volver en serio.
Ver esta publicación en Instagram