En la antesala de la visita de Estado que el rey Carlos III realizará a Estados Unidos la próxima semana, el presidente Donald Trump reaccionó públicamente a recientes declaraciones del príncipe Harry, generando un nuevo cruce discursivo en medio de un contexto internacional sensible.
El duque de Sussex viajó de manera sorpresiva a Ucrania el jueves 23 de abril, donde participó en el Foro de Seguridad de Kiev. En ese espacio, llamó a reforzar el rol de Washington en el conflicto, señalando que “este es un momento para el liderazgo estadounidense”, en alusión a la responsabilidad histórica del país en la garantía de la soberanía ucraniana tras la renuncia a su arsenal nuclear.
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En su intervención, Harry subrayó que Estados Unidos tiene “un papel único en esta historia”, no solo por su poder, sino también por los compromisos adquiridos en materia de seguridad internacional. En esa línea, planteó que el país debe demostrar que puede cumplir sus obligaciones en tratados internacionales, no por caridad, sino por su rol estructural en la estabilidad global.
Horas más tarde, consultado en el Despacho Oval, Donald Trump evitó inicialmente referirse al fondo de las declaraciones y optó por un comentario indirecto. “¿El príncipe Harry? ¿Cómo está? ¿Cómo está su esposa? Por favor, envíenle mis saludos”, señaló ante la prensa.
Posteriormente, el mandatario desestimó el alcance político de las palabras del duque, afirmando que Harry no representa al Reino Unido. Según dijo, él mismo tendría mayor capacidad de interpretación respecto a la postura británica, aunque añadió que igualmente “aprecia su consejo”.
La reacción se suma a una relación previamente tensa entre Trump y Meghan Markle, a quien en 2019 calificó como “desagradable”, comentario que luego negó. En ese momento, respondía a críticas de la actriz durante la campaña presidencial de 2016, cuando lo describió como “misógino” y “divisivo”.
En paralelo, Trump ha mantenido diferencias recientes con el primer ministro británico, Keir Starmer, en temas como inmigración y política exterior. Sin embargo, su tono cambia al referirse al rey Carlos III, a quien calificó como “fantástico” y “un hombre valiente”, destacando que su visita podría contribuir a fortalecer los lazos entre ambos países.
El monarca, junto a la reina Camila, llegará a Washington D.C. el lunes 27 de abril para iniciar una gira de cuatro días que incluirá actividades en Nueva York y Virginia, en el marco del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
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Durante su paso por la capital, Carlos III se convertirá en el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, siguiendo los pasos de Isabel II, quien ofreció un discurso en el Capitolio en 1991. La agenda contempla además encuentros diplomáticos y apariciones públicas en tres estados clave del país.