En los meses previos a su muerte, la reina Isabel II tenía un último deseo personal: reunir a todos sus bisnietos. La intención incluía también a los hijos del príncipe Harry y Meghan Markle, en un contexto marcado por tensiones familiares que, hasta entonces, parecían difíciles de revertir.
El episodio es abordado por el biógrafo Robert Hardman en su próximo libro Elizabeth II: In Private. In Public. The Inside Story, donde detalla que la monarca expresó su deseo de que todos los niños coincidieran durante el verano de 2022 en Balmoral Castle. “La reina quería que todos los bisnietos viajaran a Balmoral en algún momento de ese verano, incluso si los Sussex no podían asistir”, escribe el autor.
Ver esta publicación en Instagram
Según el relato recogido en la publicación, el objetivo de la reina era asegurar un recuerdo afectivo duradero. Un cercano a la familia, citado en el libro, sostiene que Isabel II buscaba que sus bisnietos conservaran una imagen feliz de ella, una motivación que cobra especial relevancia considerando el delicado momento que atravesaba su salud.
En ese periodo, la relación entre los duques de Sussex y el resto de la familia real británica se encontraba deteriorada. La distancia se había profundizado desde 2020, tras la decisión de Harry y Meghan de abandonar sus funciones oficiales y trasladarse a Estados Unidos. Posteriormente, las declaraciones realizadas en su entrevista con Oprah Winfrey en 2021 incrementaron la tensión, especialmente tras afirmar que existieron preocupaciones dentro de la familia respecto al color de piel de su hijo.
A pesar de ese contexto, se produjo un acercamiento en junio de 2022, cuando Harry y Meghan viajaron a Londres junto a sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet. Durante esa visita, la reina pudo conocer personalmente a su bisnieta menor en Windsor Castle, pocos días antes de que la niña cumpliera un año.
De acuerdo con reportes de la prensa británica, la familia compartió tiempo en privado y celebró el cumpleaños de Lilibet en un entorno íntimo. Para Hardman, este tipo de encuentros respondía a la intención de la monarca de mantener la cohesión familiar en sus últimos meses.
En paralelo, el libro señala que la reina comenzó a debilitarse de manera progresiva durante ese verano. Aunque nunca se hizo público un diagnóstico específico, personas cercanas indicaron al autor que padecía “varias dolencias”. Hardman afirma que Isabel II era plenamente consciente de su estado de salud, lo que la llevó a ordenar asuntos pendientes en su vida personal e institucional.
Ver esta publicación en Instagram
La reina Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 a los 96 años, tras siete décadas en el trono. Según su certificado de defunción, la causa fue vejez. Desde entonces, la familia ha sumado dos nuevos bisnietos: Ernest Brooksbank, hijo de la princesa Eugenia, y Athena, hija de la princesa Beatriz.