¿Cada cuánto hay que cambiar el cepillo de pelo? La pregunta, que suele pasar inadvertida en la rutina diaria, cobra especial relevancia con el regreso a la normalidad tras las vacaciones. Revisar no solo los productos de belleza, sino también las herramientas de uso cotidiano, puede marcar una diferencia significativa en la salud capilar.
De acuerdo con los expertos, el cepillo debe renovarse cada seis a doce meses, dependiendo de la frecuencia de uso y del tipo de herramienta. Con el tiempo, las cerdas se desgastan, se deforman y pierden eficacia, lo que puede traducirse en mayor quiebre, frizz y daño en la fibra capilar.
Ivonne Arellano, jefa de tienda de Pichara Cenco Costanera, advierte que existen señales claras que indican que es momento de cambiar el cepillo. Entre ellas, menciona cuando las cerdas están dobladas o deformadas, cuando acumula residuos que no se eliminan con la limpieza habitual y cuando, al peinar, se sienten tirones o se produce un quiebre excesivo.
Antes de elegir un nuevo cepillo, la especialista subraya que no todas las opciones son iguales. “El material de las cerdas y el tipo de mango influyen directamente en el cuidado y peinado del cabello. Los podemos clasificar en aquellos para el uso diario y opciones especializadas según el tipo de necesidad, ya sea desenredantes o térmicos para el uso del secador”, explica.
Más allá del recambio periódico, la experta enfatiza la importancia de prolongar la vida útil del cepillo mediante hábitos simples. Recomienda limpiar las cerdas con regularidad y retirar los residuos de productos capilares, evitar dejarlo en ambientes húmedos o expuesto directamente al sol y asegurarse de secarlo adecuadamente cuando se utiliza sobre cabello mojado.
Estos gestos, aunque mínimos, pueden contribuir a mantener el cabello en mejores condiciones y optimizar los resultados de la rutina de belleza diaria, especialmente en un periodo de retorno a las actividades habituales.
Fundada en 1966, Pichara cuenta actualmente con más de 100 tiendas en Chile y presencia en Perú, además de academias de formación en Santiago, Viña del Mar y Concepción, donde prepara a nuevos profesionales del sector.