En la alfombra roja londinense de la premiere británica de Cumbres borrascosas, Margot Robbie no llegó vestida únicamente para un estreno. Llegó, como intérprete silenciosa de la memoria, la literatura y el duelo victoriano. Su aparición, tomó como punto de partida la historia íntima de las hermanas Brontë y la transformó en un gesto estético de alto impacto cultural.
La actriz avanzó por la alfombra con un vestido corsé de la diseñadora Dilara Findikoglu, acompañado de zapatos de Manolo Blahnik. Sin embargo, el verdadero protagonista del look no estaba en el vestido ni en las trenzas rubias que recorrían su silueta, sino en una pieza mínima y cargada de historia: una pulsera elaborada con cabello, llevado en la muñeca izquierda.
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Ese brazalete es una réplica exacta de una pieza original de luto que perteneció a Charlotte Brontë. Esta pieza incorporaba el cabello de sus hermanas, Emily y Anne Brontë, quienes fallecieron con apenas cinco meses de diferencia entre 1848 y 1849. Tras la pérdida, Charlotte encargó una pulsera que entrelazaba los mechones en un solo diseño como tributo a su memoria.
La pieza original, terminada con un cierre de oro engastado con granates, se conserva hoy en el Brontë Parsonage Museum, institución que resguarda uno de los patrimonios más importantes vinculados a la familia. Su directora, Rebecca Yorke, explicó el alcance simbólico de esta colaboración con el cine y la moda. “El Museo Brontë Parsonage alberga la mayor colección del mundo de manuscritos, vestuario y objetos personales de las Brontë. Y asumimos con enorme seriedad nuestra responsabilidad como custodios“, señaló, según medios estadounidenses.
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“Este evento nos ha ofrecido una oportunidad sin precedentes para compartir una pieza de nuestra colección y contar su historia a una audiencia global y contemporánea. Estamos encantados de que, gracias a la directora Emerald Fennell, a Margot Robbie y a todos los involucrados en la película, Emily Brontë y su obra maestra sigan formando parte de la cultura popular casi 200 años después de su muerte“, concluyó en el mismo comunicado.
Más que una referencia histórica, el vestido de Robbie integró la joyería de luto como el ADN de la pieza. El vestido, de gasa de seda transparente con base de corsetería, fue atravesada por trenzas doradas que emulaban la intrincada artesanía del brazalete original. Incluso el cabello sintético utilizado en el diseño fue teñido a mano para reproducir con precisión el color del pelo de las hermanas Brontë.
La empresa familiar Wyedean Weaving, con cuatro generaciones de historia en el mismo pueblo de las Brontë, estuvo a cargo de crear la réplica de la pulsera. La pieza original que inspiró todo este relato forma parte de la colección del museo desde 1923.