Kristen Stewart ha decidido intervenir en uno de los frentes más frágiles de la industria audiovisual: la experiencia colectiva de ver películas en el cine. Lejos de limitarse al circuito de estrenos y alfombras rojas, la actriz y directora está dedicando tiempo y recursos a la restauración de un espacio con historia en Los Ángeles.
El proyecto se centra en el Highland Theatre, ubicado en Highland Park, un barrio que en los últimos años ha visto cómo la identidad cultural se reconfigura entre la memoria y la renovación urbana. El gesto de Stewart se plantea como una toma de posición sobre qué tipo de cultura cinematográfica quiere sostenerse en el presente.
Ver esta publicación en Instagram
En un perfil reciente, Stewart explicó el origen de su vínculo con este tipo de espacios. Según reveló, siempre se ha sentido “fascinada por los cines antiguos y deteriorados. Siempre quiero ver qué misterios guardan”.
El Highland Theatre cerró el 29 de febrero de 2024, a poco de cumplir cien años. Diseñado por el arquitecto Lewis Arthur Smith, abrió en 1925, en plena expansión de los grandes palacios cinematográficos de Los Ángeles. Para Stewart, el descubrimiento del lugar tuvo algo de impulso inmediato: “No me había dado cuenta de que estaba buscando un cine hasta que este lugar llegó a mi atención. Entonces fue como si sonara un disparo y comenzara la carrera. Corrí hacia él con todo lo que tenía”.
La directora de The Chronology of Water define la restauración en términos que se alejan del lujo excluyente y apuntan a la vida comunitaria. Lo que imagina es “una oportunidad para crear un espacio donde reunirse, planear y soñar juntos”. La sala, en su visión, no es solo un contenedor de proyecciones, sino un punto de encuentro cultural con margen para la conversación, la experimentación y la mezcla de públicos.
“Queremos que sea algo familiar, algo para la comunidad. No es solo para cinéfilos pretenciosos de Hollywood”, reveló. “Lo veo como un antídoto contra toda la basura corporativa. Un lugar que aleje la cultura del cine de la simple compra y venta. Creo que hay un gran deseo y una necesidad de lo que puede ofrecer un espacio así”.
El edificio, además, impone un desafío patrimonial. Stewart reconoce que hay “muchísimos detalles hermosos que necesitan ser restaurados”. Y sostiene que es posible devolverle la vida respetando su historia, pero también “aportando algo nuevo al barrio y algo nuevo a toda la comunidad cinematográfica de Los Ángeles”.
Ver esta publicación en Instagram