La exposición pública de los vínculos entre figuras de alto perfil y Jeffrey Epstein suma un nuevo capítulo en Europa. Esta vez, el foco se posa sobre la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, quien ha reconocido errores de criterio en su relación pasada con el financiero estadounidense, fallecido en 2019 mientras esperaba juicio por cargos federales de tráfico sexual.
Su declaración llega después de la divulgación de un nuevo volumen de documentos oficiales en Estados Unidos, que reactivó el escrutinio sobre antiguas conexiones sociales, correos electrónicos y encuentros. La dimensión institucional del caso es inevitable.
Ver esta publicación en Instagram
Mette-Marit, casada con el príncipe heredero Haakon, no solo habla como figura pública, sino como integrante central de una monarquía que ha construido su imagen contemporánea sobre la transparencia y la cercanía. En ese contexto, su admisión se transforma en un movimiento que busca delimitar responsabilidades personales en medio de un expediente que trasciende fronteras.
En una declaración difundida por la Casa Real noruega, la princesa fue directa en el tono y en la carga de responsabilidad que asume. Jeffrey Epstein es el único responsable de sus actos. Yo debo asumir la responsabilidad de no haber investigado más a fondo sus antecedentes y de no haber comprendido antes qué tipo de persona era. Lo lamento profundamente. Y es una responsabilidad que debo cargar. Demostré un mal juicio y me arrepiento de haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Es simplemente vergonzoso”.
Ver esta publicación en Instagram
El mensaje no se limita a la autocrítica. También incluye una referencia explícita a quienes sufrieron las consecuencias de la red de abusos. “Quiero expresar mi profunda simpatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein“.
El pronunciamiento se produce tras la publicación, el 30 de enero, de más de tres millones de páginas adicionales relacionadas con archivos oficiales sobre Epstein. Entre ese material figuran intercambios de correos electrónicos entre la princesa y el financiero. Así como referencias a encuentros ocurridos entre 2011 y 2013, con comunicaciones que se habrían extendido hasta 2014, según la revisión inicial de medios noruegos.
El contenido de algunos correos ha contribuido a perfilar el tipo de relación que existía entre ambos. Un trato que, al menos en el tono escrito, se movía en el registro de la cordialidad y la confianza. En un mensaje de 2011, ella le comentó que lo había buscado en internet y que “no se veía muy bien”, en un intercambio que incluía un emoji sonriente.
En octubre de 2012, Epstein escribió: “¿Cómo está el clima? Estoy en plena búsqueda de esposa. París está resultando interesante, pero prefiero a las escandinavas”. A lo que Mette-Marit respondió: “Helando. Ayer nieve”. Luego añadió: “París bueno para adulterio. Las escandinavas mejor material para esposa”, cerrando con: “Pero de nuevo, ¿quién soy yo para hablar?”.
Un mes más tarde, en otro intercambio, ella le escribió: “Eres muy encantador, lo sabes”. En ese mismo diálogo aparece una frase que ha generado especial atención: “¿Es inapropiado que una madre sugiera dos mujeres desnudas cargando una tabla de surf como fondo de pantalla para mi hijo de 15 años?”.

En noviembre de 2012, su hijo Marius Borg Høiby tenía precisamente esa edad. Nacido de una relación anterior al matrimonio de Mette-Marit con Haakon en 2001, hoy tiene 29 años. La pareja real tuvo después a la princesa Ingrid Alexandra, de 21, y al príncipe Sverre Magnus, de 20.
El contexto familiar añade otra capa de exposición mediática. Marius deberá enfrentar en Oslo un juicio por 38 cargos, incluidos cuatro por violación. Y fue arrestado el 1 de febrero, acusado de agresión, amenazas con cuchillo y de infringir una orden de restricción, según reportes difundidos a inicios de febrero.
La reciente publicación de archivos volvió a instalar nombres, fechas y cartas en la discusión pública, obligando a varias figuras a dar explicaciones sobre decisiones personales del pasado. En este contexto, la reacción oficial de Mette-Marit se produce después de la liberación masiva de documentos del 30 de enero, hecho que reactivó el debate internacional sobre la red de contactos de Epstein.