Queer Eye ya tiene disponible su temporada final en Netflix. Tras siete años de transformaciones emotivas, historias de reinvención y cambios que muchas veces fueron mucho más profundos que un nuevo look, la serie se despide oficialmente con su décima temporada, ambientada en Washington, D.C., un escenario que funciona como cierre simbólico para uno de los realities más queridos de la plataforma.
En esta última etapa, la producción retoma la esencia que la convirtió en un fenómeno cultural: acompañar a personas comunes, los “héroes” del formato, en procesos de mejora personal donde el estilo, el cuidado y la confianza se vuelven herramientas concretas. “La serie que ha encantado a todo un país con incontables transformaciones llenas de emoción durante los últimos siete años se dirige a su ciudad capital”, señala la descripción oficial.
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La temporada 10 mantiene la estructura clásica del programa, pero con una energía de final definitivo. Esta vez, los protagonistas son habitantes de la capital estadounidense, elegidos para recibir el acompañamiento integral del equipo. “Los Fab Five regresarán para una última ronda de cambios inolvidables, esta vez poniendo el foco en un grupo de habitantes de Washington”, adelanta el texto.
El grupo vuelve encabezado por Tan France, Jonathan Van Ness, Jeremiah Brent, Karamo Brown y Antoni Porowski, con el mismo enfoque que ha definido a Queer Eye durante todo su recorrido. No se trata únicamente de transformar una apariencia, sino de generar un punto de partida para sostener cambios reales.
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El cierre de Queer Eye llega con un balance que pocas series de este formato han logrado. Según la producción, el título es “la serie sin guion más longeva de Netflix”. Un dato que se traduce en reconocimiento sostenido y una presencia consistente dentro del catálogo de la plataforma. A lo largo de sus temporadas, acumuló 37 nominaciones al Emmy y 11 premios ganados.
Sin embargo, la despedida de Queer Eye se entiende mejor desde su impacto humano. A lo largo de nueve temporadas, los Fab Five trabajaron con decenas de personas, acompañando procesos de reconstrucción emocional, social y práctica en diferentes contextos. La producción lo resume así: “más de 80 héroes cotidianos han sido acompañados por los Fab Five durante las últimas nueve temporadas”. En ese recorrido, el equipo viajó por nueve estados y tres países, llevando el concepto del programa más allá de un set y convirtiéndolo en una especie de ritual de transformación colectiva.
No es casual, entonces, que la temporada final se desarrolle en Washington, D.C. La propia descripción lo plantea como un cierre a la altura del archivo emocional que deja la serie. “¿Y qué mejor lugar para inmortalizar todas esas transformaciones tan conmovedoras que Washington, D.C.?”. Con su última entrega ya disponible en Netflix, Queer Eye se despide como empezó: con historias pequeñas que, en pantalla, se sienten enormes.