Las vacaciones son un descanso merecido y esperado, pero no tienen por qué ser sinónimo de desorden y culpa que harán más difícil el regreso. Los expertos coinciden en que se puede descansar y disfrutar para volver mejor. ¿Cómo hacerlo?
Por más esperadas que sean las vacaciones, a veces nos cuesta soltar ese miedo a volver sintiendo que perdimos el eje y algo se desordenó. Entre maletas, planes y esas ganas de parar, aparecen frases conocidas, tales como “después lo veo”.
Según los expertos, el problema no está en las vacaciones, sino la idea de solo dos escenarios posibles: controlar todo o abandonar todo. Y es precisamente esa reflexión la que genera culpa, rigidez y desconexión.
Por lo mismo, sugieren pasos simples, reales y posibles para que el descanso nos sume y no nos afecte en negativo.
Un ancla diaria
La idea no es mantener la rutina habitual, sino elegir una cosa que realices de forma cotidiana que funcione como punto de conexión. Puede ser deporte, meditar o escribir. Una sola cosa que haga de ancla ante ese “después veo”, además ayuda a mantenerse presente.
2. Movimiento sin formato
Vacaciones no es poner el cuerpo en reposo, sino cambiar los ritmos. En este caso, la idea es sacar la lógica del entrenamiento y pensar en moverse como experiencia. Esto es, caminar descalza por la arena, subir escaleras, jugar en el agua o recorrer un lugar nuevo. En vacaciones deberíamos cambiar la exigencia constante por conexión.
3. La regla del “antes o después”
Si sabes que vas a dormir menos, comer distinto o romper horarios, el consejo es moverse un poco antes o después. No como compensación, sino como simple movimiento. Una caminata, estiramientos o respiraciones profundas.
4. Comer con presencia, no con control
Las vacaciones no son para contar calorías ni de obsesionarse con reglas, pero sí hacerlo de forma consciente. Y es que el cuerpo no se desregula por unos días de relajo, se desregula cuando dejamos de escucharlo. Cada momento que involucre comida, que sea un momento para detenerse y sentarse tranquilo.
5. Dormir para descansar
Dormir más no siempre es dormir mejor. En vacaciones, ayuda exponerse a la luz natural, bajar pantallas antes de acostarse y respetar el cansancio real. Los expertos aseguran que lo ideal es pensar el sueño como premio.
6. El check-in corporal
Una vez al día, parar y hacerse dos preguntas: ¿cómo está mi energía hoy? ¿Qué necesita mi cuerpo ahora: pausa, movimiento o aire? Este breve chequeo evita tanto el exceso, la inercia y permite reajustar.
7. Menos expectativas, más registro
No se trata de que las vacaciones sean perfectas, sino vividas. Registrar cómo te sientes, qué te cansa y qué te hace bien. Es autocuidado, y mucho mas efectivo y real.