Revista Velvet | Humaira: La última reina de Afganistán (y que apareció sin velo en público)
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Humaira: La última reina de Afganistán (y que apareció sin velo en público)

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Humaira: La última reina de Afganistán (y que apareció sin velo en público)

POR Sole Hott | 19 agosto 2021

Desde el domingo 15 de agosto, Afganistán se ha vuelto el centro de la atención mundial. Y con los talibanes al mando, las mujeres son las sufren el cambio más radical. Hoy la vida sin velo o algo que cubra sus caras queda en el pasado. Sin embargo, este logro no es algo que ocurrió en estos últimos 20 años.

Hace más de 60 años, cuando todavía existía la monarquía en Afganistán, un día como hoy en 1959, durante las celebraciones del Día de la Independencia de Afganistán, las mujeres de la familia real dieron el gran paso. En el tradicional desfile militar, los asistentes se encontraron con una gran diferencia con respecto a los años anteriores. La reina consorte Humaira no iba envuelta en un chador, así como tampoco su hija mayor, la princesa Bilqis. ¿Quién fue el artífice de aquella manifestación de cambio?

La imagen era tan impactante que el escritor afgano Tamim Ansary buscó lo que sería aquella escena en el mundo Occidental. U en sus palabras la describió como si una primera dama asistiera en topless a la toma de posesión de su marido. A partir de entonces muchas mujeres siguieron el ejemplo de su reina y comenzaron a salir sin velo por las calles de Kabul.

Y es que la reina Humaira era una feminista total para le época. La consorte del último rey de Afganistán, Zahir Shah, ganaba relevancia en la vida pública precisamente debido a sus intentos por modernizar el país luego de la Segunda Guerra Mundial. En 1946 asumió la presidencia de honor de la Asociación para el Bienestar de la Mujer, dedicada a mejorar los derechos de las mujeres, así como también su nivel de participación en la nueva sociedad afgana. Pero no era suficiente.

Fue con la llegada al poder en 1953 del primer ministro Mohammed Daud, primo y cuñado del rey Zahir Shah, cuando Humaira adquirió un papel decisivo. Y es que Daud consideraba que ocultar a las mujeres de los hombres que no son sus parientes, cubriéndolas con burqas, no estaban exigidos en el Corán. Por lo mismo, comenzó a combatir estas prohibiciones.

Para ello, decidió hacerlo poco a poco. Impulsó la presencia de mujeres cantantes y presentadoras en la radio pública de Kabul, o dejando que mujeres con velo trabajaran en la fábrica estatal de cerámica. Al ver que esto no exaltaba a los radicales, Daud quiso poner fin a dicha obligación, pero sin prohibirlo.

Tomando el ejemplo de la reina Humaira, en agosto de 1959, el primer ministro le pidió a la consorte y al resto de las mujeres de la familia real afgana que asistieran al desfile del Día de la Independencia con el rostro descubierto. Y tal como explica Ansary en el libro Games without Rules: The Often-Interrupted History of Afghanistan, nadie había anunciado este cambio en la vestimenta de forma oficial. De ahí la sorpresa del público, así como también las quejas que vendrían más tarde de parte de los clérigos conservadores.

Mohammed Daud no considero ni quejas ni sugerencias. Y en su rol de primer ministro de Afganistán anunció que cada mujer era libre de hacer lo que quisiera y decidir si ponerse o no el chador, y que las mujeres de la familia real no usarían nunca más esta prenda.

La reina consorte Humaira se tomó aquella medida muy a conciencia y nunca más la vieron con la cabeza cubierta. Es más, se vestía con ropa normal, incluso en eventos oficiales como la podemos ver junto a los presidentes J.F. Kennedy o Charles de Gaulle.

Se pensó, se hizo y se siguió el ejemplo. Muchas mujeres siguieron el ejemplo de la reina y dejaron de usar el chador. La emancipación femenina vio una luz y en tan solo cinco años vivieron una evolución impresionante.

Poco a poco las afganas empezaron a ir a la universidad, a trabajar como doctoras o profesoras, y a vestir prendas ajustadas. En 1964, la nueva Constitución de Afganistán les reconoció los mismos derechos que a los hombres y el sufragio universal, pudiendo incluso postularse a un cargo en la política.

Y fue el mismo primer ministro quien en 1973 dio un golpe de Estado, derrocó a su primo el rey y proclamó la república en Afganistán. La familia real se autoexilió a Italia, y aún sin la reina las mujeres afganas siguieron luchando por sus derechos.

Lamentablemente, tuvieron que volver al chador y los burqa tras la toma de Kabul por los talibanes a mediados de los años 90. Y luego de liberarse de su régimen en 2001, ahora, 20 años después vuelven al pasado que más temen.

 

 

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