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«La pandemia puso en jaque al sistema político»

Por Lenka Carvallo | 11 junio 2021

Carolina Torrealba, Subsecretaria de Ciencia.

Esta bióloga, que ha jugado un rol estratégico en la crisis sanitaria, asegura que «la política tiene mucho que aprender de la ciencia». Además, destaca cómo las mujeres de su sector han brillado en el último tiempo y que el modelo de los súper genios solitarios va en retroceso.

«Es impresionante cómo la pandemia aceleró el futuro; múltiples situaciones que antes veíamos lejanas las trajo al momento presente, con lo bueno y lo malo», sostiene Carolina Torrealba Ruiz-Tagle, hoy al frente de un ministerio que comenzó a instalarse en plena pandemia.

La subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Torrealba es Doctorada en biología molecular y celular de la PUC, fue exdirectora ejecutiva de Iniciativa Científica Milenio –programa del Ministerio de Economía que financia y promueve centros científicos de excelencia– y parte del Comité Ejecutivo de la Fundación Ciencia & Vida, un instituto privado de ciencia sin fines de lucro dedicado a la investigación científica y el espíritu empresarial basado en la ciencia en las ciencias biológicas. Simpatizante de Evópoli –aunque con una historia familiar que la liga a un episodio familiar brutal durante la dictadura, como contará en esta entrevista– asumió una cartera recién estrenada y, desde su despacho en el segundo piso de La Moneda, se encargó durante la pandemia de liderar la instalación de una red de 100 laboratorios de diagnóstico Covid-19 a lo largo del país, entre ellos 33 universidades. También articuló el programa Fondo de Adopción de Tecnología Siempre, financiado por la CPC y la Sofofa.

Uno de los proyectos que más la entusiasma ha sido la creación de una agenda de género para desarrollar un sistema de ciencia, tecnología e innovación que contenga una perspectiva transversal.

«Hicimos una consulta pública; participaron más de 1500 personas. También tuvimos un directorio fantástico integrado por mujeres notables de todos los ámbitos. Creamos estándares para medir la huella de género en las universidades, que desarrollamos en conjunto con Comunidad- Mujer; nos pusimos de acuerdo entre Estado y universidades para medir y reportar esa huella con un fondo estatal de más de 3 mil millones de pesos. Es un proyecto a tres años donde iremos midiendo y reportando; una especie de radiografía anual. También vamos a promover la investigación en edades tempranas, que todos los niños y niñas se hagan preguntas y sean igualmente bienvenidos a explorar. Es un plan super amplio, muy contundente”, afirma con entusiasmo.

Agrega:

«¿Has pensado en el impacto que ha tenido en la historia de Chile el haberla construido mediante preguntas hechas solo por hombres? Otra habría sido nuestra historia… Eloísa Díaz, nuestra primera mujer médico, abrió temas que no existían en ese campo; por ejemplo, habló de lo fundamental que resultaba para el desarrollo de los niños el desayuno escolar obligatorio. Temas que para sus colegas varones eran mirados no como científicos, sino que domésticos. Nuestro sistema de construcción de conocimientos tiene brechas grandes y eso tiene muchos impactos».

Y ejemplifica:

«Son múltiples los obstáculos que nos vamos encontrando desde la más tierna infancia, partiendo por la exploración: ‘no te ensucies, no juegues con tierra’. Luego, en 4o y 5o básico las niñas se consideran malas para las matemáticas mientras que la ciencia está asociada a la imagen de un hombre con bata blanca, solo dentro de un laboratorio. No existe un referente cultural. Desde un inicio hay un sistema
que les dice: tú no eres para esto, no cabes en este mundo. Una estudiante de tercero medio me contó que cuando en clases sus compañeras respondían bien alguna pregunta en física, sus compañeros les decían ándate a planchar, ¡estamos hablando de adolescentes de 17 años!».

«Es desgarrador», reflexiona, «por eso son pocas las jóvenes que ingresan a carreras científico- tecnológicas».

–¿Cómo fue tu historia, también enfrentaste barreras?

–Muy poco. Tuve la suerte de criarme en un entorno privilegiado don- de la libertad es un valor fundamental.

La subsecretaria se refiere no solo al campo profesional, también al político. La entrevisté hace un tiempo para el Podcast de LenkaC, donde contó esa parte dura de su historia: su tío Joaquín Ruiz-Tagle fue un ejecutado político, torturado y asesinado por la Caravana de la Muerte, en Antofagasta.

«No lo conocí, pero marcó mi vida y la de toda mi familia. Mi abuela jamás dejó el luto. Crecí con estos dolores, y eran tan fuertes que en mi casa ni siquiera se podían hablar. De a poco fui reuniendo las pistas, enterándome de lo que había pasado».

Carolina sintonizó políticamente con la Concertación, aunque con el tiempo se fue distanciando. Luego simpatizó con Evópoli, aunque no milita. Fue una fuerte partidaria del Apruebo y aplaude que nuestro país haga historia al escribir la primera Constitución paritaria del mundo.

«Me he ido haciendo consciente de las brechas de género desde el espejo retrovisor. Cuando vi en televisión la manifestación feminista en el campus de la casa central donde estudié biología en la UC, me puse a llorar. Las encontré valientes, increíbles, sentí culpa por no haberlo detectado en ese momento, no haber hablado con compañeras que vivieron situaciones mucho más difíciles… Me acuerdo haber visto a una alumna llorar frente a toda la clase porque el profesor la había maltratado y nosotros no teníamos voz, tampoco la fuerza ni las herramientas. Nos quedamos como conejos encandilados».

Retomando el tema del rol de las mujeres en el campo científico y la agenda de género que lidera, añade:

«Cerrar la brecha en la ciencia es simbólico porque las mujeres hemos peleado por siglos el espacio de la racionalidad; durante años se nos consideraba seres no pensantes, de quienes se tenían que hacer cargo los hombres. Hoy, sin embargo, hemos visto brillar a las mujeres en la ciencia y en todos los ámbitos intelectuales y políticos. Nosotras trabajamos en red; nos gusta construir entre todas porque así estamos cableadas; la maternidad nos lleva a desarrollar la empatía y eso determina el modo en que hacemos investigación. El modelo de los súper genios solitarios va en retroceso. Hoy la investigación es sobre la colaboración. Si tienes a dos personas muy ególatras, que no acostumbran trabajar en conjunto, difícilmente alcanzarán un buen resultado».

–¿Qué otros grandes cambios globales dejará esta experiencia mundial?

–Uno de los logros más potentes es que quedó de- mostrado que cuando las voluntades se aúnan detrás de un objetivo común, se pueden alcanzar grandes transformaciones globales. ¿Qué pasaría si toda esa fuerza y esa misma voluntad la dirigiéramos hacia otros desafíos fundamentales, como los alimentarios, los hídricos, el calentamiento global? Me gusta pensar que cuando veamos la luz al final del túnel el desafío político de la ciencia será éste.

–Aunque hay intereses económicos, políticos… A fin de cuentas, la ciencia es un negocio.

–Ese es un tema que me desvela; es un punto de inflexión, pero puede no serlo. Las personas han aprendido de ciencia más que nunca en su historia, sobre el ADN, los anticuerpos, etcétera. ¿Vamos a tomar esta experiencia y transformar nuestro futuro, más ahora que escribimos las bases para nuestra Constitución, soñando un país diferente? Pero también puede ser que quede como un recuerdo, que genere cambios pero nada disruptivo. El conocimiento es nuestra gallina de los huevos de oro y lo tenemos que cuidar.

–El ministerio de Ciencias está instalado nada menos que en el corazón del poder, en el palacio de La Moneda. De algún modo han estado expuestos a presiones e incluso a la captura política por parte del Presidente para mejorar en las encuestas.

–No lo veo tan así. El mundo de la ciencia es muy exigente. Es muy fácil para la política tomar decisiones sin evidencia y lo que nosotros queremos es precisamente al revés. Los científicos tienen mayor valoración ciudadana y los políticos son los que menos la tienen. Un argumento para entender esta diferencia es la cantidad de variables que considera cada uno al tomar una decisión. La política tiene mucho que aprender de la ciencia.

–El historiador Yuval Noah Harari dijo que esta crisis ha sido un notable éxito científico y un masivo fracaso político…

–Exacto. Los científicos se pusieron todos a colaborar y los políticos están todos agarrados de las mechas, y eso no es solo en Chile, sino en todo el mundo. La pandemia puso en jaque al sistema político.

 

 

 

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