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«Recién ahora me miro y me encanta la mujer en la que me convertí»

Por equipo velvet | 04 agosto 2020

En portada Connie Achurra.

Fotos: Macarena Achurra.

Pelo café, ojos café, talla “L”, 1.60 metros de altura. Casa normal. Separada, dos hijas, casi 100 mil libros vendidos, cinco años en TV y cerca de un millón de seguidores en Instagram. ¿Cuáles son los ingredientes detrás del fenómeno Connie Achurra?

En esta nueva edición de Revista Velvet, tal como señala la directora editorial Vanina Rosenthal, «al bucear en su mundo privado, nos encontramos con una historia de trabajo incesante, de esfuerzo 24/7, de noches sin dormir, y de reinvención permanente. Ella es, de una u otra forma, un símbolo de estos tiempos. Un ejemplo de que cuando uno encuentra un talento, lo pule, confía y no lo suelta, de verdad puede surgir».

Esta es la historia de una mujer que siempre se sintió insuficiente. Cuando iba a la escuela de música se estacionaba lejos para que nadie viera su auto, y sueña con tener una casa propia llena de árboles frutales en Ñuñoa. Pero también habla de la reinvención permanente, de una autoestima dañada y de la superación personal.

«Quería cambiar de ambiente. Cuando era chica yo veraneaba en Cachagua. Mi tata fue una de las primeras personas en construir casa y nunca me sentí cómoda. Sentía que no encajaba». Y no solo en la playa, cuando le preguntaban dónde vivía, «Mentía. Decía que vivía en Ñuñoa. Me daba plancha decir que vivía en Las Condes porque pensaba que me iban a prejuzgar».

Además de sentirse siempre «insuficiente», Connie tuvo problemas de autoestima durante su infancia, que terminaron en trastornos alimenticios (bulimia y anorexia), algo que escondió por años. Sin embargo, nada su alrededor le hacía sentido. Y no fue hasta que comenzó a vivir sola que experimentó el cambio. «Empecé a tener la vida que yo quería, tenía la cabeza tan ocupada que esto dejó de ser un tema. Siempre seguí en tratamiento, pero fue un buen momento. No estaba sanado pero sí lo tenía controlado. Yo sentía que lo tenía bajo control».

La música, el arte y la cocina llenaron su vida, pero la alimentación saludable llegó a su casa cuando nacieron sus hijas. «Tuve que decidir cómo las quería alimentar, tuve que sacarme mi historia anterior y decir: “Quiero hacer las cosas bien. Lo que conmigo hice pésimo, con ellas quiero hacerlo bien”». Además, asegura que aprendió sola.

Cocina, arte, música o las comunicaciones. Se declara incapaz de decidirse solo por una. «Es como si me preguntaras a cuál de mis hijas quiero más», confiesa. Y si bien el éxito de Connie comenzó con clases de cocina que cada vez sumaban más sillas, ella dice que se debe a que representa la normalidad.

La entrevista completa a esta talentosa mujer podrás leer completa en la nueva edición julio/agosto de Revista Velvet. ¡Suscríbete aquí!

 

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