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«El rating está matando a la política»

Por Lenka Carvallo | 31 julio 2020

“Así como el rating mató a la televisión, lo mismo ocurrirá con nuestra actividad”, sostiene el senador de Evópoli sobre la feroz crisis que hoy afecta al gobierno y que tensiona a Chile Vamos.

En su casa, de buzo y con un café y tostadas sobre la mesa –licencias de las entrevistas por Zoom–, el senador de Evópoli, ex ministro durante la primera administración de Sebastián Piñera y también pre-candidato presidencial en las primarias de Chile Vamos en 2017, conjuga su rol como padre de cuatro hijos (de 15, 13, 10 y 8 años) con un intenso período político.

“En este tiempo me ha tocado estar cerca de mis hijos, de mi familia y de mi mujer. Ha sido un período de homeschooling bastante intenso. Por suerte tenemos una bonita relación con los niños, son bien colaboradores”.

Al cierre de esta edición, el gobierno atravesaba una de sus peores crisis –sino la peor–, luego que tanto la Cámara de Diputados como la Comisión de Constitución del Senado votara a favor del retiro del 10% de los fondos de las AFP por parte de los afiliados al sistema. Esto con el apoyo de representantes de RN y la UDI.

La excepción la constituyó Evópoli que –al cierre de esta edición– aún contaba contaba con dos ministros en el comité político: el jefe de gabinete, Gonzalo Blumel, y el titular de Hacienda, Ignacio Briones. Un doble poder que incomodaba a sus socios en Chile Vamos. La presidenta gremialista, Jacqueline Van Rysselberghe, ha criticado duramente al ministro del Interior, responsabilizándolo de una débil conducción política.

Eso al tiempo que Evópoli enfrentaba su crisis interna tras la renuncia de Hernán Larraín Matte a la presidencia del partido, según argumentó, con el fin de oxigenar la política. Así, en una carta conminó a los timoneles de RN y la UDI a seguir sus pasos, pero esto fue descartado de plano por sus socios…

–¿Falló Evópoli en su proyecto de oxigenar la política, tal como lo prometieron desde que se constituyeron como partido?

–Honestamente, creo que no. El trabajo del ministro Briones y Blumel son una muestra de nuestro espíritu oxigenador. Incluso la renuncia de Hernán Larraín muestra una forma de hacer política distinta, sin aferrarse al cargo, ni anteponer sus propios intereses a los del país. Espero que los presidentes de RN y la UDI hagan exactamente lo mismo.

–Fueron claros en descartarlo. ¿No los debilitó haber dado un paso al costado como partido?

–Al contrario, creo que la política se trata de hechos, de gestos, no sólo de muñequeos y decisiones ocultas. La decisión de Hernán Larraín nos engrandece como partido.

Nuestro proyecto no se debilita sino que se fortalece.

En la voz de Felipe Kast se evidencia una clara desilusión respecto de la forma de hacer política que se revela en estos días. “Claramente estamos en un punto de inflexión. Han quedado en evidencia las heridas y desigualdades que la política no ha sabido responder responsablemente, sino que con demagogia y recetas poco pensadas. Se han vendido ilusiones, humo… Hoy vivimos la política del rating”.

Agrega:

“Siempre se ha dicho que el rating mató la televisión y ahora con nuestra actividad está pasando lo mismo: hay muchos políticos que sólo se proyectan en las próximas 24 horas, en el matinal de la mañana siguiente, siempre con la calculadora en la mano. Ni siquiera respetan las instituciones que juraron obedecer y les da lo mismo presentar proyectos inconstitucionales. Esa política del rating que antes sólo se veía en algunos sectores de izquierda, llegó a nuestro sector. En Chile Vamos hay una corriente de demagogia”.

–Así como el rating habría destruido a la TV, ¿está matando la política?

–Claramente. Hoy existen políticos más preocupados de Twitter que del bienestar de la sociedad, pura falta de convicción. Caímos en la lógica del rating, de las encuestas y dejamos lo importante.

–¿No hay también un problema de liderazgo presidencial, donde el propio mandatario no ha sido capaz de alinear a su sector? Muchos de sus parlamentarios no le contestaron el teléfono cuando los llamó personalmente para que votaran en contra del retiro del 10% de las AFP.

–Es una responsabilidad compartida, aunque la crisis de liderazgo está al interior de los partidos, que no tienen una épica interna que les permita cuadrarse. Hoy se desmoronan porque sus miembros están más preocupados de la próxima elección que de aquello que los inspiró a entrar en esta actividad.

Obviamente que también hay una responsabilidad del Presidente; cuando generas un vacío (de poder), cuando no cuentas con un proyecto que aglomere a tu sector, abres el flanco para que las crisis de liderazgo que hay al interior de los partidos se amplifiquen.

“QUÉ CULPA TIENE BLUMEL”

–Se culpa a Piñera por no empoderar a sus ministros, particularmente al titular de Interior quien hoy estaría solo, al borde de salir del gabinete hasta el cierre de esta edición.

—No es cierto. El problema es que el gobierno no ha encontrado la forma de ordenar a su sector. Propuse un reglamento para regular la presentación y respaldo de proyectos inconstitucionales por parte de los parlamentarios de Chile Vamos. La presidenta de la UDI (Jacqueline Van Rysselberghe) estuvo de acuerdo, pero el presidente de RN (Mario Desbordes) se opuso.

–Tuvo un fuerte encontrón con Desbordes.

–¡Por supuesto! Por eso digo que es responsabilidad del gobierno al no enfrentar a tiempo los brotes de populismo de su propio sector.

–¿Cuándo comenzaron los primeros “botones”?

–En noviembre de 2019 la diputada (RN) Ximena Ossandón envió una indicación para aumentar en 50% pensión básica solidaria (superior al 20% planteado por el gobierno) en el marco de la discusión de la Ley de Presupuestos de 2020, cuando es exclusiva materia del Presidente incrementar el gasto fiscal. Pero no hubo ninguna reacción del Comité Político. Aún más: Desbordes incluso la defendió. No hubo un sólo reproche. Entonces, ¿cuál es la señal que se le dio a los otros parlamentarios? Que no respetar la Constitución sale gratis.

– ¿No es atribución del ministro del Interior marcar el punto?

–Entiendo que le tengan estima al ministro Blumel, como si fuera capaz de responder y resolver todos los problemas, pero también hay otros ministros como el jefe de la Segpres que es el encargado del Congreso.

–Lo cierto es que hay una clara molestia de la UDI que considera que Evópoli está sobre representado en el Gobierno.

–El Presidente en un momento crítico de nuestra democracia recurrió Gonzalo Blumel e Ignacio Briones por sus méritos. Ninguno pidió estar donde están ahora. Evópoli tampoco.

“Lo cierto es que las críticas que he visto contra Blumel tienen una explicación diferente, luego que el Presidente optara por no vetar la ley que impide la reelección de alcaldes, y que fue votado por parlamentarios de la propia UDI. Fueron ellos los que buscaron el límite a la reelección. Qué culpa tiene Blumel. Pero claro, necesitaban buscar un chivo expiatorio y así protegerse de las críticas de los mismos alcaldes”.

“La aprobación del retiro del 10% de los fondos de las AFP, es el triunfo de la demagogia en Chile Vamos. Es preocupante”.

—En sectores de centro izquierda se ha celebrado como un golpe al Santo Grial del modelo económico instaurado en dictadura.

—Sin lugar a dudas hay grupos que quieren transformar la política en una dicotomía entre Pinochet y Allende.

El retiro del 10% me parece una política pública no sólo demagógica sino que regresiva, que atenta con una lucha que es dar una mejor pensión a los chilenos.

–¿Cree, como propone Joaquín Lavín, que el siguiente gobierno debiera ser de transición a un nuevo modelo económico de protección social?

–No lo comparto. No porque lo haya dicho Lavín tengo que estar de acuerdo con él. No tenemos que movernos a un nuevo sistema económico sino político, con un Estado que efectivamente sea reformado para que proteja a los ciudadanos y los ayude. Hemos sido los propios políticos los que hemos condenado a los chilenos a una sociedad injusta, no el modelo económico. La economía social de mercado existe en Australia, Nueva Zelanda, en muchos países que son referentes, pero ellos tienen otro sistema político que hacen que la equidad exista.

–¿Volverá a competir en la presidencial de cara al 2021?

–Soy parte de un proyecto colectivo y será una decisión que tomaremos en su momento. Pero claramente uno de los nuestros estará en la papeleta.

–Ha surgido fuerte el nombre de Ignacio Briones como un presidenciable.

—Uno de los éxitos de Evópoli es que a diferencia de otros partidos emergentes, hemos sido capaces de potenciar distintos liderazgos. Hace cinco años me molestaban y me decían “unópoli” porque era el único diputado que había; hoy tenemos distintos liderazgos y es un orgullo ser parte de una institución que ha ido creciendo. Nuestros parlamentarios han estado dispuestos a pagar costos por defender sus convicciones; fuimos el único partido que no estuvo dispuesto a aprobar una política demagógica y el único que ha luchado para terminar con los proyectos inconstitucionales en el Congreso.

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