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¿Quién es Ignacio Briones y por qué podría opacar a Joaquín Lavín?

Por Lenka Carvallo | 17 abril 2020

En menos de 6 meses se ha transformado en la figura más destacada del gobierno.

De seguir así, podría ser el único en la derecha capaz de disputarle la banda presidencial al imbatible alcalde de Las Condes.

Es impresionante cómo Ignacio Briones ha logrado instalarse en la ‘primera línea’ de la opinión pública . Asumió en el ministerio de Hacienda —en medio de los coletazos políticos del estallido social que quedará marcado en los libros de historia—como una inesperada carta de Piñera para reemplazar a Felipe Larraín, quien generaba un altísimo rechazo y fondeaba en las encuestas. Los momentos en que la rabia hacia el sistema económico hacía arder literalmente las calles. Cuando Teatinos 120 era una especie de fiero al rojo vivo donde nadie quería —ni se atrevía— a aceptar ese sitial.

En ese contexto llegó Briones (hasta ahí decano de la escuela de Gobierno de la UAI) era un total, completo, absoluto desconocido para la opinión pública, particularmente para las clases medias y bajas, hasta la coronilla de los ministros elitistas, distantes y sus frases poco afortunadas, complicadas, que no hacían más que crispar los ya enardecidos ánimos.

Hoy, en la mayor crisis sanitaria, económica y social de los últimos 100 años a nivel global, este joven economista, militante de Evopoli, pasó a ser nada menos que la figura mejor evaluada del gobierno (45% según la última Cadem), varios puestos más arriba que el ministro del Interior, Gonzalo Blumel (37%). 

Es decir, surgió justo cuando la ecuación estallido + pandemia podrían dejar por el suelo la popularidad de cualquiera que maneje la billetera pública. Cuando el desempleo se apronta a llegar a los dos dígitos y se augura la peor recesión en 100 años. Tratándose además de un cargo que cuenta con la poco simpatía de la opinión pública, que ve a sus titulares como ‘amarretes’ y complacer a los grandes empresarios. 

Pero algo tiene Ignacio Briones que a pesar de todo, gusta.

Como Felipe Camiroaga, pienso. La clase de figura que cae bien de forma transversal, a todas las clases sociales, edades, e incluso en todos los sectores políticos. A Camiroaga lo querían desde las abuelas —que lo veían como un nieto ideal—, a las madres y padres —que lo imaginaban como un yerno o hijo perfecto— y a la gente más joven por su estilo cercano, que explica en fácil y con humildad lo que tantas veces resulta lejano, difícil y extraño.

Con un tono alejado de la superioridad, las ínfulas de poder y las explicaciones abstractas que caracterizaron a sus antecesores, Briones ha logrado transmitir sin mayores vueltas que se vienen en estos tiempos negros para la economía y, sobre todo, para las clases medias y bajas, hacia dónde dirige principalmente sus discursos y su empatía. Así, no ha parado de dar entrevistas a cuanto matinal, noticiero o diario para comunicar ‘en simple’ los paquetes de apoyo económico antes esta emergencia. 

Detalle no menor —aunque me acusen de frívola—,  es también uno de los mejor vestidos del gabinete. Imagino que herencia de sus tiempos en Francia, donde realizó su doctorado; y no en Columbia, Harvard, el MIT o Chicago, como la totalidad de sus predecesores de Teatinos, incluidas figuras de la ‘izquierda progre’, como Andrés Velasco y Nicolás Eyzaguirre.

Briones hizo su PhD en el Instituto de Estudios Políticos de París, el mismo donde egresó el presidente Macron de Francia (otro de los líderes que ha destacado en esta crisis), aulas  con un foco que aparte de la economía incluye la sociología, la historia, las políticas públicas, en un país donde el estado de bienestar prima sobre el modelo económico subsidiario y privatizador que los chilenos importamos —con las consabidos resultados— desde Estados Unidos.

Con 47 años, su estilo claro, cercano y directo, paquetes de medidas inéditas, este militante de Evopoli reúne todo para catapultarse como el inesperado rival de Joaquín Lavín para disputar el sitial de la centro derecha de cara a las futuras elecciones presidenciales del 2021. ¿La UDI versus Evopoli? Hagan sus apuestas. Pago por ver, como dirían en el póker.

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