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Karla Rubilar: «Nos faltó conectarnos con lo que la gente estaba sintiendo»

Por Jon Reyes | 01 abril 2020

En esta entrevista hablamos de política, pero también de sus sentimientos, hijos y pareja, el periodista Christian Pino.

La vocera de gobierno asegura que sabe de qué se trata la política de hoy, donde “la verticalidad entre los ciudadanos y sus representantes se acabó”, por lo que está dispuesta a estar incómoda y ser emplazada. En esta entrevista íntima, ahonda en lo que han sido estos meses en La Moneda, con la cuestionada actuación de Carabineros y las acusaciones de violaciones a los derechos humanos. Además, habla de algunos de sus sentimientos, de sus hijos y de su pareja, el periodista Christian Pino.

Karla Rubilar no para. Mientras la maquillan y peinan para las fotos que acompañan esta entrevista, se levanta al menos dos veces para ir al encuentro del presidente Sebastián Piñera. Nunca se despega de su teléfono, ni de sus varios grupos de WhatsApp, que incluyen también al Primer Mandatario. Duerme cinco horas diarias, no toma desayuno y hay días en que no alcanza a almorzar. Aún así, se da el tiempo para conversar sobre cómo han sido estos meses en la vocería de Gobierno, un cargo clave en lo político y en lo comunicacional. Sobre todo tras el estallido social que tiene a la administración de Piñera, con cifras históricas de desaprobación.

La vocera cuenta que supo que sería la nueva Ministra Secretaria General de Gobierno –en reemplazo de Cecilia Pérez– media hora antes de que se realizara la ceremonia de cambio de gabinete, el pasado lunes 28 de octubre. Estaba trabajando en la Intendencia cuando recibió el llamado del Presidente, a las 11:26 de la mañana. Tras aceptar el cargo, se cambió de ropa, contestó algunos mensajes, y se fue a La Moneda para aceptar el desafío.

En medio de la mayor crisis desde el retorno a la democracia, no ha sido fácil. Pero, Rubilar es un animal político, aunque también hay días en que se cansa. “Estos meses han sido muy difíciles. Creo que estar a cargo de la vocería del gobierno siempre es duro porque hay que transmitir la opinión del gobierno y no la propia, por lo tanto, hay un nivel de autonomía limitada. Me declaro una optimista, pero tengo días súper duros, días en los que me pregunto si esto valdrá la pena, pero a la mañana siguiente me levanto de nuevo y vengo a La Moneda con ganas”.

Karla Rubilar tiene cuatro hijos. El mayor, de 22 años, estudia medicina en Valparaíso. Actualmente mantiene la tuición compartida con su exmarido, lo que significa que sus hijos están con ella algunos días de la semana y fin de semana por medio. “Siento que de esa manera los niños no nos extrañan tanto a ninguno de los dos”, comenta.

Además, la vocera es de las ministras más activas en redes sociales, incluso tiene cuenta en TikTok, la aplicación preferida entre los menores de edad. Su equipo maneja su Instagram y Twitter, pero hay momentos en que ella misma responde algunos mensajes y supervisa los contenidos que suben.

–Durante su carrera política, usted ha sido una mujer de estar mucho en terreno. ¿Qué le dice la gente cuando sale a la calle?

–Hay que ser bien honesta, me ha tocado mucho cariño y emplazamientos duros y fuertes. Hemos tenido muchos cuestionamientos sobre la actuación, en algunos casos, de Carabineros y el tema de los Derechos Humanos. Las personas me piden que las escuchemos y hay otros emplazamientos que son fuera del marco del respeto, como las funas, y otro tipo de acciones más violentas. Así y todo, sigo saliendo a la calle y volveré a hacerlo las veces que sean necesarias.

–¿No le da miedo salir en este escenario?

–No, no me da miedo salir a la calle. Estoy dispuesta a estar incómoda y a ser emplazada. De eso se trata la política de hoy. La verticalidad entre los ciudadanos y sus representantes se acabó. La política hoy debe ser más horizontal y soy una convencida de que, si nosotros no somos capaces de crear una política de participación ciudadana real y concreta, con diálogos permanentes, las cosas no cambiarán.

–Hay mucha rabia acumulada. Gustavo Gatica, quien perdió la visión, mandó una carta a los medios exigiendo que el presidente Piñera, el general Rozas, el ministro Blumel y el exministro Chadwick asumieran su responsabilidad política y en el caso del Presidente, también la penal, por lo que le ocurrió. En la misma misiva, Gatica se refiere a los funcionarios de este gobierno como “ineptos”. ¿Qué le pasa cuando la tratan así?

–A nosotros como gobierno nos duelen profundamente todas las víctimas que hemos tenido después del 18 de octubre, sobre todo aquellas como Gustavo Gatica y Fabiola Campillay. Esperamos verdad y justicia, y por eso, se han iniciado todas las investigaciones y los tribunales son los llamados a investigar y sancionar como corresponde. ¿Qué nos compete a nosotros? Ver y examinar qué pasa con Carabineros, cómo hacer esa transformación, algo que, lamentablemente, no podrá hacerse de un
día para otro. Durante mucho tiempo esta institución tuvo un muy buen respaldo ciudadano, pero en los últimos cinco años ha tenido grandes crisis, entre ellas, el millonario fraude por parte de las altas esferas, el caso Catrillanca y, obviamente, todo lo que son las vulneraciones a los Derechos Humanos en estos meses.

–Usted reconoce violaciones a los Derechos Humanos…

–Como gobierno hemos acogido cada uno de los informes que se nos han presentado en materia de Derechos Humanos. Es más, los solicitó el mismo Presidente de la República. Fue él quien le pidió a la expresidenta Bachelet enviar la comisión de Naciones Unidas al país y quien habló con José Miguel Vivanco de Human Rights Watch. Este es un tema muy doloroso porque todo país que se precie de tal necesita una policía querida y respetada, una policía eficiente y que sea respetuosa en materia de Derechos Humanos, independiente del color político de quien gobierne.

“ME DUELEN LAS CRÍTICAS A MI CUERPO O FORMA DE VESTIR”

La ministra cuenta que está esperanzada en entregarle a las mujeres del Chile del futuro un mejor país. “Soy una convencida de que, si las mujeres nos uniéramos mucho más, si fuéramos más defensoras de nosotras mismas, todo sería mejor. Es muy habitual que la primera crítica hacia una mujer venga de otra mujer. Muchas veces somos enjuiciadas desde cómo nos vestimos a qué relaciones de pareja tenemos».

–Usted ha sido objeto de burlas por cómo se viste o por su peso. ¿Qué siente con eso?

–Las mujeres siempre recibimos ataques por nuestro físico o nuestra manera de vestir, algo que no se hace con los hombres. Eso lo sufrió la expresidenta Bachelet. Se nos critica mucho por nuestras apariencias y creo que esta lucha va más allá de si hablamos o no de mí. Claro que me afectan ese tipo de comentarios porque uno no es un robot, pero en ese sentido, gracias a Dios, tengo una autoestima formada. Lo que me preocupa es lo que vivan otras personas que puedan sentirse más acosadas o afectadas por situaciones como estas. El bullying que vemos en muchas niñas es muy grande, hay altas tasas de suicidio juvenil y no nos damos cuenta del daño que hacemos. Debido a las redes sociales hoy el bullying puede durar mucho más. Espero que se evalúe más si gusta o no el contenido de mis vocerías, si se comparten o no mis ideas, antes de saber con quien tengo una relación de pareja, cuántos hijos tengo, si soy separada o casada. O cómo me visto o cómo me peino.

–Ya que menciona a su pareja, él fue muy criticado por trabajar para usted cuando asumió como ministra ¿Cómo manejaron esa situación?

–Todo tiene su contexto. Llegamos acá el 28 de octubre en medio de la crisis más profunda del país en los últimos años. Esto no lo esperaba, no estaba en mis planes. Yo estaba lista para irme a competir como gobernadora. Llegué a este ministerio para el que no me había preparado, pero con un hombre que sabe de comunicaciones. Dios es guionista porque me puso a un periodista reconocido a mi lado, que además es muy querido por la gente. El 31 de diciembre Christian dejó de asesorarme. Lo que hizo fue ayudarme a armar mi equipo, sin recibir un sueldo.

–Igualmente para muchas personas era mal visto que su pareja trabajara con usted.

–Sí y puedo entenderlo. Él me recomendó a algunas personas para integrarse a mi equipo. Me duele que a Christian lo hayan cuestionado tanto, porque él siempre ha sido un periodista muy querido de forma transversal. Esos ataques no fueron por él, fueron por mí. Eso me duele.

–Se le nota estar muy enamorada, ministra.

–Sí, soy una mujer muy enamorada y no me da vergüenza decirlo, no creo que sea señal de debilidad.

–¿Cómo se conocieron?

–El año 2006. Él era productor de un programa de debate en La Red y me invitaba harto porque, en ese entonces, yo era la diputada más joven. Así nos fuimos conociendo. Después empezamos a tener una muy buena relación de dos conocidos, pero nada más que eso. Ambos teníamos pareja. En 2018 él trató de contactarme porque quería entrar a la política, pero, por miles de razones, no pudimos juntarnos. Finalmente nos reunimos el año pasado y ese día nos tomamos de la mano, nos dimos el primer beso y no nos separamos más. Fue en un restaurante.

–¿Viven juntos?

–Sí, nos vemos harto. Él hoy se ha transformado en mi gran apoyo, porque todo es muy duro. A mí me gusta mucho cantar, soy la reina del karaoke. Es mi gran vía de escape. En los pocos espacios de tiempo que tengo también veo series como The Crown en Netflix y ahora con Christian estamos viendo Sherlock Holmes.

–¿Cuál es su sensación al llegar a su casa todas las noches?

–Uno no deja de pensar, no solo por la tecnología y porque el celular está siempre con uno, sino porque la cabeza no para de funcionar y pienso que, todo lo que pasa, uno trata de conectarlo de alguna forma. Hace mucho rato que no iba al cine, pero fui a ver Parásitos.

–Una película que muestra la desigualdad social existente, algo muy relevante con lo que enfrenta nuestro país por estos días.

–Sí, lo muestra de manera muy fuerte, aunque tuve algunas discrepancias con ciertas partes en que ponen mucha espectacularidad.

PARIDAD Y NUEVA CONSTITUCIÓN

–¿Cómo evalúa todo lo que ocurrió para que se lograra la paridad en una eventual Convención Constituyente?

–Siempre trato de ver el vaso medio lleno y me quedo con que tenemos un mecanismo por el que si avanzamos hacia una nueva Constitución, será con una Convención Constituyente que tendrá paridad. Tengo la sensación de que la inmensa mayoría del Parlamento sí quería avanzar en paridad, lo que, hace unos años, b n hubiera sido impensado. El Presidente ha dicho que ambas opciones (el rechazo y apruebo) son legítimas porque quieren una mejor Constitución y quieren cambios, por lo tanto, yo creo que los cambios vienen sí o sí. Algunos creen que debe ser una hoja en blanco con un nuevo organismo electo y otros creen que esos cambios se deben hacer con reformas a la actual Constitución por el Congreso actual. El gobierno cree que es la gente la que debe decidir.

–¿Cuál es el mea culpa del gobierno tras el estallido social?

–Creo que nos faltó transmitir de mejor manera que teníamos un programa profundamente social; no hablar tanto de números sino más de personas. También nos faltó conectarnos con lo que la gente estaba sintiendo, abrirnos a entender que los cambios que teníamos proyectados a ocho años debían ser más pronto.

–Y sobre los muertos y las personas que han perdido sus ojos, ¿cuál es el mea culpa ahí?

–Si tuviera alguna duda de que la instrucción no fue respetar irrestrictamente los Derechos Humanos y que hubo alguna forma de vulnerarlos, yo no estaría sentada hoy acá, ¿Qué mea culpa podemos hacer de eso? Finalmente, que esto lamentablemente no tiene atajos y que nos vamos a demorar en construir esta política de orden público y seguridad. Esto no puede seguir ocurriendo y por eso se llamó a una comisión transversal para reformar a Carabineros. No bastará con verdad y justicia, sino que con las garantías de que esos hechos no se repitan más.

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