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Columna @LenkaC

El Monstruo y «Tu falta de querer»

Por Lenka Carvallo | 26 febrero 2020

Tras el desprecio, la distancia que ha evidenciado la clase gobernante ante el Festival de Viña, se refleja la profunda e histórica desconexión de la élite con la sociedad. De haber prestado atención a los últimos certámenes, muy probablemente el estallido no los habría tomado por sorpresa.

Después de ver las presentaciones de Mon Laferte o Stefan Kramer, no hay duda: el Festival de Viña es por lejos el mejor termómetro de lo que sucede en Chile, el pulso para evaluar nuestro momento social, político y anímico; la manera más efectiva para entender nuestras necesidades y demandas.

Porque eso que llaman Monstruo somos todos los chilenos y, con el estallido su versión más rabiosa e indignada salió a la calle y amenazó con poner en jaque al gobierno y, como se vio en estos días, también a la propia realización del certamen.

Sin embargo, no han sido pocos los dirigentes políticos, incluso gobernantes –como Michelle Bachelet– quienes han reconocido, casi jactándose, no ver ni haber visto jamás este encuentro internacional.

Ahí está precisamente el problema, pienso: tras el desprecio, la distancia respecto de este encuentro se refleja la profunda e histórica desconexión de la élite con la sociedad. Como si lo que ocurre arriba y fuera del escenario fuera tan solo un producto para satisfacer los impulsos del “pueblo”, nada digno de ver puertas adentro, un carnaval alejado del “Chile de verdad” y a “los temas que importan”.

Cuan equivocados han estado. De haber prestado atención a los últimos certámenes muy probablemente el estallido no habría tomado a la élite por sorpresa. Porque con cada nueva versión, tanto en el escenario pero sobre todo en las graderías, las señales ya anticipaban el actual momento.

De haber escuchado mejor a Bombo Fica en 2010, por ejemplo, con su hilarante y tan cierta rutina sobre la tarjeta Master Plop; su crítica al endeudamiento, los abusos empresariales, algo se podría haber avanzado.

En 2016, la rutina de Natalia Valdebenito anticipó la serie de tomas universitarias, marchas y denuncias que vinieron después.

De tomar en cuenta la brillante actuación de Jorge Alís en 2019, ¿se habría visto el estallido como una invasión alienígena, tal como lo reconoció en un audio la Primera Dama?

La actuación de Mon Laferte, en la segunda jornada del 24 de febrero —marcada también por su parrilla 100% integrada de mujeres (y feministas), algo que no había sucedido en sus 61 años de historia del certamen—, dejó en claro nuevamente la lucha por la igualdad social y la de género.

Con su interpretación de “La Trenza”, dedicada a su abuela, la viñamarina se tomó la licencia para subir al escenario a un grupo de 50 mujeres entre folcloristas, cantoras, músicas y compositoras chilenas.

“Como es difícil tener espacio en los escenarios las mujeres, yo dije voy a invitar a todas mis amigas poderosas que yo admiro”, explicó con un pañuelo verde pro aborto en la mano. Señales más que claras de las demandas que ya el 8 de marzo de 2019 colmaron las calles, banderas que de cara a un nuevo 8M siguen pendientes…

En tanto que Stefan Kramer y Javiera Contador se manifestaron claramente por el apruebo a una nueva Constitución, llamaron a la paz social y a terminar con la violencia policial, causando el rugido frenético del Monstruo.

Si los políticos y sus sesudos asesores esperaran el festival con las mismas ansias que la encuesta CEP, si al igual que las cifras tomaran nota de lo que dicen sus imitadores, humoristas, cantantes; si desmenuzaran a quiénes el Monstruo aplaude, a quiénes devora, qué figuras son blanco de risas o de las más despiadadas rechiflas, otra sería quizá la historia. Pero, como diría Mon Laferte, entre la élite y el monstruo, hace falta tu querer.

 

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