Cultura

Destino Portugal, voy y vuelvo

Por Sole Hott | 26 enero 2020

Playas paradisíacas, vino y buena música son algunos de los tesoros de la nueva joya de Europa. Quienes pisan el país luso, quedan con ganas de regresar.

Una semana en el país luso no es suficiente para recorrerlo completo, pero sí para sumergirse un poco en la nueva joya de Europa. Abundan el vino, las playas paradisíacas y la buena música, entre otros tesoros. Definitivamente querrás volver. 

Cuando el destino es el Viejo Continente, Portugal no suele ser parada obligada. Sin embargo, los dos últimos años ha sido elegido como el mejor destino turístico de Europa, según los World Travel Awards. 

Son las tierras de Vasco de Gama y de Cristiano Ronaldo, y alberga la librería más antigua del mundo –desde 1731– aún en funcionamiento. Conocido, más allá de su vino de Oporto, su capital, Lisboa, es 400 años más antigua que Roma. El amplio abanico de panoramas y paisajes es uno de los encantos de Portugal, y, para disfrutarlos al máximo, se recomienda visitarlo en verano.

PRIMERA PARADA: LISBOA 

Cultura e historia, arquitectura y azulejos se entrelazan con la nostalgia y bohemia del fado; la expresión más conocida de la música portuguesa habla de ese destino del que no podemos escapar. El complemento perfecto para disfrutar de los bares en barrio Alto. 

Además, esa música aporta una nota melancólica que se contrapone a los coloridos pasajes del barrio Alfama.

Imperdibles en la capital son la Plaza de Comercio y su entrada, el Arco del Triunfo de la Rua Augusta, por la avenida del mismo nombre, llena de tiendas para ir de compras. Subir las callecitas en tuk tuk o aventurarse en tranvía, son actividades “obligadas” en esta ciudad con tantos miradores como atardeceres. Otros imperdibles son el ascensor de Santa Justa, la Catedral de Lisboa y la vista desde el Castillo de San Jorge

A las afueras de Lisboa esta Belém, uno de los barrios más bonitos de la capital portuguesa. Queda a solo minutos en bus desde la Plaza de Comercio y alberga dos Patrimonios de la Humanidad declarados por la UNESCO; el impresionante Monasterio de los Jerónimos y la emblemática Torre de Belém, el símbolo más característico de la ciudad, al igual que los tradicionales y deliciosos pasteles de Belém. 

A SINTRA EN TREN

A 40 minutos de la capital está Sintra, un destino imperdible. También declarada Patrimonio de la Humanidad, guarda tesoros y castillos de cuento como el Parque Nacional Palacio de Pena, Quinta da Regaleira, Castelo dos Mouros y el Palacio Nacional.

Una vez ahí es muy fácil moverse y es ideal para quienes aman caminar. Una pequeña localidad preparada y a la espera de los turistas, con cafés, souvenirs y pasteles de Belém a la vista. 

Dejar un solo día para Lisboa resulta una injusticia, hay que darle un par de noches y recorrer los rincones con el tiempo que se merece. 

La gastronomía tradicional portuguesa es motivo de encanto. Vinos, quesos, panes, feijoada, sardinas asadas y guisos de verduras son parte del alma lusitana. Los pasteles de Belém son bienvenidos a cualquier hora del día y, el aceite de oliva, es un pilar fundamental de su cocina. 

A LAGOS EN BUS

A unos 300 kilómetros de Lisboa se encuentra una de las zonas más turísticas del país: El Algarve. Es el final del recorrido y también del país; un conjunto de pequeños pueblos y ciudades, acantilados e infinitas playas paradisíacas. Se puede llegar hasta ahí en avión directo a la capital, Faro, o bien tomar un bus a la localidad elegida. 

Lagos es una ciudad histórica, llena de carácter y es uno de los mejores destinos de Algarve. Sus playas enamoran a cualquiera, y su herencia histórica convive en armonía con la modernidad. 

Un lugar acogedor, callecitas que invitan a perderse en busca del restorán más único o del bar más clásico del lugar, y, definitivamente, algo más que playas soñadas y un clima excepcional. 

Al sur de Lagos aparece la primera parada, el cabo de Ponta da Piedade. Una seguidilla de dramáticos acantilados son la característica natural más típica de Algarve. Sus playas, Praia Dona Ana y Camilo, se encuentran entre las más bonitas de Europa. Ya sea caminando, en kayak o bicicleta, incluso en auto, recorrer la zona es un verdadero espectáculo. 

Desde ese lugar, vale la pena escaparse a Sagres, a 30 kilómetros de Lagos e ícono de Algarve. Ahí se encuentra la Fortaleza de Sagres, el Cabo de San Vicente y su faro, el más famoso de Portugal y el punto más occidental de Europa. 

Es destino obligado para los amantes de la naturaleza y, sobre todo, para surfistas experimentados. Está tan cerca de Lagos que perfectamente puede ser una excursión por el día y, si bien el transporte público es limitado, hay servicios disponibles para llegar.  

No es de gusto para todos; algunos visitantes pueden encontrarlo árido e incluso sin gracia, pero para aquellos que se encantan con las olas y playas desérticas, este paisaje será la perdición. 

La estadía en Algarve debería no estar sujeta a un pasaje de regreso. La infinidad de pueblos y playas con aguas cristalinas es tal, que un par de días no bastan. 

Portugal es un país para despedirse con un “voy y vuelvo”. Castillos medievales, calles con adoquines, playas doradas, coloridos paisajes y ciudades tan diversas hacen de este país uno de los lugares más fascinantes mundo.

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