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Armando Uribe: Adiós a un poeta enamorado e irreverente

Por Francisca Olivares | 24 enero 2020

Murió el 23 de enero por una insuficiencia respiratoria. Muchos son los que se han despedido de este poeta y diplomático a través de las redes sociales recordando sus poemas. Aquí tenemos algunos.

Nicanor Parra murió un 23 de enero. Pedro Lemebel también. Y ahora, por una insuficiencia respiratoria, se les suma en esta misma fecha Armando Uribe (Santiago 1933-2020), poeta, ensayista y ex embajador de Chile en China. También fue un respetadísimo profesor de derecho minero y un gran eterno enamorado de su mujer, Cecilia Echeverría. Con ella tuvo cinco hijos.

El Premio Nacional de Literatura lo recibió en 2004. Un premio que dijo que le avergonzaba después de que Isabel Allende lo recibiera en 2010. Y es que a él, los libros de la autora de La casa de los espíritus lo aburrían y encontraba que estaba absolutamente sujeta al mercado. Nunca dejó de expresar su opinión, menos lo haría en ese momento. “Es el triunfo del capitalismo, cuya ideología triunfa en Chile y en el mundo. Me avergüenza tener este premio” dijo en ese momento como recuerda el sitio Memoriachilena.gob

Aunque los poemas de Uribe –que vivió en el exilio desde 1973 a 1990– han estado más cerca del círculo literario, sus entrevistas son de absoluto dominio público, de la misma manera que su larga y quijotesca figura y profundo su tono de voz. Es por esto que irreverencia, sofisticación y franqueza son algunos de los atributos que una y otra vez emergieron en su despedida.

También muchos han destacado que tras su muerte, sus poemas comenzaron a inundar las redes sociales. Bueno, por eso aquí les dejamos algunos.

La tarde es un amigo
Que no existe, una novia
A que seguir diciendo “que no existe”
La moza está desnuda en la ventana
Soy yo quien no la mira
Y todo está llorando por verla o por oírla.

 

***

No te amo, amo los celos que te tengo
son lo único tuyo que me queda,
los celos y la rabia que te tengo,
hidrófobo de ti me ahogo en vino.

No te amo, amo mis celos, esos celos
son lo único que me queda.
Cuando desaparezca en esos cielos
de odio te ladraré porque no vienes.

 

***

Cuentan los hombres
que hace años hubo un crimen en el Paraíso:
algo así como un robo de manzanas.
Los culpables se enfermaron de la fruta mal habida
y fueron asistidos por los gusanos que moran en las manzanas
y la tierra fue de los gusanos.

 

***

Busco en vano la puerta: no hay umbrales
todo el suelo y lugar donde solía
jugar conmigo mismo a juegos tales
que no me atrevo a recordar hoy día.
Golpeo el suelo con el puño, fuerte
y se abre un hoyo cuyo nombre es muerte.

 

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