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Murió el arquitecto Cristián Boza

Por Francisca Olivares | 21 enero 2020

El reconocido arquitecto tenía 76 años y una enfermedad hepática. Uno de los momentos controvertidos de su vida fue cuando tuvo que dejar el decanato en la USS, tras decir en una entrevista que sus alumnos no eran del perfil para el proyecto educativo que había creado. Posteriormente recalcó que su expresión fue torpe, pero que eso no podía ocultar el fondo del problema: la crisis de la educación en nuestro país. Foto: Municipalidad de Vitacura

Para muchos Cristián Boza, que murió este 21 de enero tras una enfermedad hepática, era un crack de su profesión y, para varios más, un talentoso artista con sus dibujos. Su casa en Los Vilos –incluido un parque de esculturas– junto a proyectos como el “Mapocho navegable” –con el entonces llamado Parque Fluvial Padre Renato Poblete, 2015– son parte de su historia, así como haber sido director de la XIII Bienal de Arquitectura de Chile 1998 – 1999.

“También fue un importante analista que, con sus cartas y opiniones en diversos medios de comunicación, nutrió el debate en la escena arquitectónica chilena”, señaló la periodista y ex subdirectora de revista Casas, Catalina Plaza.

Además, tuvo varios reconocimientos internacionales como el Premio Latinoamericano de Arquitectura en la Bienal de Buenos Aires (2013) o el European Awards for Best Practices (2016). El año 2018 fue nombrado miembro honorario de la AOA (Asociación de Oficinas de Arquitectos).

Cristián Boza era todo un personaje, con sus clásicos suspensores y anteojos de colores incluidos. De grandes amigos, siempre destacó por disfrutar y celebrar la vida. Lamentablemente, muy a pesar suyo –por no haberse expresado bien– tuvo una gran polémica en 2012. En ese momento siendo decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián, dio una entrevista a la revista Vivienda y Decoración diciendo que para su proyecto educativo no había considerado el segmento y perfil de la universidad. “No tiene cultura, no tiene sofisticación, y con mucho respeto lo digo, porque los adoro y nos hemos hecho muy amigos. Son primera generación en la universidad, son por ejemplo hijos de un camionero, de gente vulnerable. Me equivoqué en plantear un esquema muy sofisticado».

Dichos claramente desafortunados, de los que se arrepintió profundamente y que lo derivaron a escribir un comunicado en el que dijo: “Si he ofendido a los jóvenes que batallan día a día por lograr sus objetivos les pido perdón; si sus padres se han sentido insultados por la falta de delicadeza de mis palabras les pido perdón. No he pretendido nunca denostar a estudiantes y familias que han hecho de la educación su mayor herramienta de cambio”.

Eso sí, también puntualizó que “la torpeza de mi expresión no puede ocultar el fondo del problema”. “La crisis de la educación en nuestro país, no es patrimonio de un sector. Es un tema nacional que la ciudadanía constata diariamente”. Es por esto que en esa oportunidad también destacó que los alumnos tienen derecho a exigir más del sistema, de sus colegios y de sus educadores. “Tienen derecho a ser la primera generación universitaria de sus familias y sentirse orgullosos de ello. Deben saber dónde están las carencias, hacerlas conscientes y no resignarse. De la misma forma, los que estamos en la cátedra, debemos asumir y hacernos cargo sin pretender tapar el sol con un dedo”, enfatizó.

El 7 de enero, en tanto, se inauguró la exposición “Dibujos de Viaje y Arquitectura”, en la  Galería de Arte La Sala, ubicada en Francisco de Aguirre 3720, esquina Alonso de Córdova. Una muestra que, tal como se ha señalado, sintetiza “la energía, el amor, la pasión y el gran talento de este arquitecto por los espacios públicos, por la ciudad, por su arquitectura y sus monumentos”.

Entre sus amigos, varios han escrito en las redes sociales. Uno de los primeros post fue del arquitecto Jorge Figueroa.

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