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Cultura

La belleza e ilusión de Isaac y Nora

Por Francisca Olivares | 31 diciembre 2019

Los hermanos franceses se hicieron conocidos –y virales– en julio de 2019. Desde ese momento han llenado el alma de una comunidad que los sigue con sus interpretaciones a canciones como "Gracias a la vida", "Hallelujah" o "Piensa en mí".

Uno de los momentos que vale la pena tener en el corazón de este 2019 estuvo dado en julio por la música de Isaac y Nora, los dos hermanos franceses que fueron virales con Veinte años, una más que conocida habanera escrita por la compositora cubana Guillermina de Aramburu en 1935 y musicalizada por María Teresa Vera.

Así, con este clásico cubano, Isaac (11) y Nora (8) llegaron a tener en YouTube unas tres millones de visualizaciones, al mismo tiempo que fueron generando a su alrededor toda una comunidad ansiosa por su manera de interpretar composiciones emblemáticas como Qué bonito siento de Cuco Sánchez (la canción con que hicieron su saludo navideño), Gracias a la vida, de nuestra Violeta Parra o Hallelujah de Leonard Cohen. A los dos meses lanzaron su primer álbum.

El talento de Isaac está principalmente en la trompeta, otros instrumentos de viento y la batería. El de Nora (que la hemos visto tocar el acordeón entre otros) está en su encantadora voz, con un peculiar acento que es imposible de olvidar.

 
Una imagen compartida en la cuenta de Facebook de «Isaac et Nora». Aquí Nora toca el acordéon. 

Los videos los hace su madre Catherine (francesa) y los postea en Facebook –su red social favorita y donde comparten con sus fans–. Con ella y su padre –Nicolás, que los acompaña tocando generalmente la guitarra–, Isaac y Nora viven en Quimper, una localidad francesa de Bretaña, al oeste de Francia.

A la fecha, los niños –que cantan en francés, inglés y español– cuando aparecen con algún nuevo tema musicalizado se toman las redes sociales. Otros de sus éxitos han sido Piensa en mí (de María Teresa y Agustín Lara) y Sweet Dreams de Eurythmics. Por eso, solo basta con darles play, porque con ellos pareciera que puede haber un mundo más dulce y capaz de terminar con un «Da-dá”, como diría Nora. Incluso después de decir “es un pedazo del alma que se arranca sin piedad…”. 

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