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Jacqueline y la Ley del Hielo

Por Lenka Carvallo | 26 diciembre 2019

Así está hoy la UDI: como aquel niño que prefiere no jugar –y ni hablar más– con sus compañeros y se va taimado para la casa. Esto, en lugar de seguir peloteando en un partido a todas luces trascendental.

La timonel de la UDI pasó por el lado de Mario Desbordes y Hernán Larraín Matte (los presidentes de RN y Evópoli) y del ministro de Interior Gonzalo Blumel y, olímpica, les quitó el saludo.

La secuencia, reproducida en los medios de comunicación y que alimentaron un auténtico festín en Twitter, da cuenta de la furia de Jacqueline van Rysselberghe y la ley del hielo que impuso ante sus socios políticos, luego de que parlamentarios de RN y Evópoli votaran a favor de la paridad de género y cupos para pueblos originarios en el proceso que dará origen a la nueva Constitución.

Como se sabe, la UDI está por mantener la actual carta magna y se opone a cualquier idea de una nueva Constitución, en especial si es redactada desde una “hoja en blanco”, mediante una asamblea paritaria y representativa de la actual sociedad.

Pero la abrumadora aprobación –por 98 votos a favor, entre ellos de la totalidad de los diputados de Evopoli y 10 de RN– de cuotas para mujeres y pueblos originarios en la Cámara de Diputados, fue la gota que rebasó el vaso y llevó a la timonel a congelar la pertenencia de su partido en Chile Vamos; una decisión inédita, que da cuenta de la ruptura que vive hoy el oficialismo cuando los partidos definen sus identidades –y más aún, sus estrategias– para encarar el histórico momento social.

Mario Desbordes calificó la decisión gremialista de “pataleta”. Jacqueline van Rysselberghe contraatacó y atribuyó a sus comentarios un “airecillo machista”, cuña que nuevamente alimentó a la jauría twittera.

El siguiente acto vino con el saludo que no fue.

Así se encuentra hoy el que fuera uno de los partidos más influyentes en el primer gobierno de Sebastián Piñera, que siguió ejerciendo poder a través del ex ministro del Interior Andrés Chadwick, y que hoy aparece solitario, en un aislamiento voluntario, como aquel niño que prefiere no jugar con sus compañeros, porque no le hacen caso a sus reglas y prefiere irse taimado para su casa. Esto en lugar de seguir peloteando en un partido a todas luces trascendental, que sin duda marcará nuestra historia y sellará el destino de aquellos que no se encuentren a la altura de nuestros tiempos y donde la UDI hoy a lo único que juega es a la obsolescencia.

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