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¿Sabes cuánto contamina Internet?

Por Sole Hott | 10 diciembre 2019

Si fuera un país, sería el sexto más contaminante del mundo.

Cuando se trata de las causas del cambio climático y aquellos factores que más influyen, se habla de la industria animal, de la moda, de la contaminación de los autos, de los viajes en avión, de la dieta y así una lista interminable.

Sin embargo, hay uno que olvidamos: Internet. Responder un Whatsapp, ver una serie en Netflix, tuitear y buscar algo en Google dañan el planeta. Es más, si Internet fuera un país, sería el sexto más contaminante del mundo, según los estudios de la empresa analista Cumulus Media.

Las estadísticas ponen a la industria petrolera como la más contaminante, seguida de cerca por la textil. Y a nivel de países, China se queda con el primer lugar y luego Estados Unidos.

Así como somos los propios seres humanos los principales causantes del cambio climático, hay gran porcentaje que desconoce qué es lo que realmente contamina. La buena noticia es que los científicos aseguran que todavía estamos a tiempo de revertirlo, sin embargo, falta ponerlo en práctica.

Pero así como las grandes industrias buscan formas de producir de manera eco-friendly, la era digital supone un gran problema: va en aumento.

En la actualidad, según los datos de Visual Capitalist, cada 60 segundos se envían 41 millones de mensajes de WhatsApp, se visualizan 266.000 horas de Netflix y 4,5 millones de videos en YouTube, se envían 188 millones de correos electrónicos en Gmail, se realizan un millón de inicios de sesión en Facebook y se llevan a cabo 3,8 millones de búsquedas en Google. Además, 87.500 personas tuitean y en Instagram se producen 347.222 navegaciones. Además, según la empresa tecnológica Vertiv, este número se cuadruplicará de aquí al 2021. 

Que Internet no sea tangible, puede ser la razón principal por la que se olvida a la hora de hablar de huella de carbono. Pero la cantidad de energía e infraestructura, que se necesita para sostener toda esta información en la red, exige lo suficiente como para ser un factor potente en el cambio climático.

Si lo llevamos a número reales, no mienten. Según TweetFarts, la calculadora de huella de carbono de la red social, “La energía que se necesita para enviar un tweet genera 0.02 gramos de CO2. Con 500 millones tweets enviados diariamente, se genera un total de 10 toneladas métricas de CO2 por día”.

El diario The Washington Post publicó algunos datos del libro La Huella de Carbono de Todo, de Mike Berners-Lee, en el cual revela que el e-mail ‘no deseado’ produce 0.3 gramos de CO2, uno normal, 4 gramos, y uno con archivo adjunto, 50 gramos. Y así, suma y sigue.

En una investigación publicada por National Geographic, se revela que la huella de carbono del tráfico digital equivale a un consumo del 7% de la electricidad mundial, según un informe de Greenpeace. Y, datos publicados en la BBC, demuestran que la industria de las tecnologías de la información genera el 2% de las emisiones globales de CO2, lo que equivale, energéticamente hablando, a una flota de Boeings 747.

El lado positivo es que algunas empresas ya están realizando cambios para disminuir considerablemente el gasto energético, como es el caso de Apple, Google y Facebook, las que han integrado medidas como utilizar energía 100% renovable.

Por lo tanto, a nivel de las personas, la recomendación de los expertos es, más allá de apagar luces, reducir considerablemente el tiempo que pasan los usuario en Internet. Ya que apagar la luz no influye, si al mismo tiempo das ‘likes’ en Instagram. Como también, evitar el recambio de smartphones en corto tiempo. Más aún si no hay necesidad de hacerlo.

 

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