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Mirna Schindler: «La vida es dura, más aún para las mujeres»

Por Jon Reyes | 06 diciembre 2019

Sin quererlo, la periodista se ha convertido en una voz importante en los medios al generar conciencia gracias a sus acertados análisis. Horas antes de esta conversación contó en TV que fue víctima de abuso cuando era una niña y acá profundiza sobre otros episodios similares que le han tocado vivir.

Ayer la reconocida y respetada periodista llegó hasta el Estadio Nacional para presenciar una nueva manifestación del colectivo «Las Tesis». Quería vivir en primera persona lo que ha significado este movimiento en medio del estallido social que vive nuestro país. Lo que vio la impactó y conmovió. «Me parece impresionante lo que se ha generado a partir de este colectivo. Ellas han sido capaces de poner al centro la violencia de género como una forma más de abuso, considerando que el abuso es uno de los conceptos clave que ha marcado este estallido social. Ellas nos hacen recordar que la violencia de género no puede estar ausente de la otra violencia social, política y económica que se produce bajo este modelo que hemos construido. Esto también nos ha mostrado que la protesta pacífica es por lejos la vía más potente y legítima para identificar a quienes provocan esos abusos, pero también para detenerlos», cuenta Mirna.

Hoy en Canal 13 contaste que fuiste víctima de abuso cuando eras una niña. ¿Por qué decidiste contarlo?

-Es muy importante que las mujeres entendamos que somos nosotras las primeras llamadas a cuidarnos y a solidarizar con nosotras mismas. Tenemos que darnos cuenta de que independientemente de nuestras posiciones valóricas, todas compartimos de alguna manera el haber sido víctimas de la violencia que genera esta sociedad machista y patriarcal que nos hace creer que somos menos que los hombres. Dicho eso, respecto de lo que a mí me pasó y tomando en cuenta una de las frases más importante de Las Tesis que dice “y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía” porque yo también fue víctima siendo niña de toqueteos, de manoseos, de abuso absoluto creo que es importante contarlo. Me han pasado muchas situaciones similares en la vida. Recuerdo que cuando era una adolescente de catorce años y mientras caminaba con mi mamá por Providencia un tipo me metió la mano en mis genitales, ese tipo de cosas he vivido yo. Lo que conté en Bienvenidos de Canal 13 fue el episodio en que un trabajador que se desempañaba en la farmacia de mi abuelo me llevó a la bodega y me tocó siendo una niña de cinco años, y me acuerdo porque lo veo en mis recuerdos.  Lo que a me ha pasado no es nada comparado con lo que han vivido a otras mujeres, pero lo quise poner en relevancia dada la posición de privilegio que tengo al poder tener la posibilidad de decirlo. La vida es dura, más aún para las mujeres, pero les digo a todas esas mujeres que no están solas.

A casi dos meses del estallido social, ¿qué solución vislumbras?

-Creo que la salida está de la mano de un acuerdo social, político y económico que permita que todos los actores que forman parte de este conflicto se sienten a la mesa a alcanzar acuerdos sin agendas previas y sin dogmas con el propósito esencial de escucharse, de que por el bien del país todos pongamos de nuestra parte. Pero esa salida no puede ser sobre la base de pensar que las cosas deben seguir igual con algunas medidas que permitan reparar ciertos síntomas de este enfermo crítico que es el país. Se debe poner al centro la necesidad de hacer cambios que a todos los que se sientan en esa mesa en alguna parte les duela, de lo contrario no lograremos salir de esto. Todos deben estar dispuestos a conceder algo para que ese acuerdo sea posible.

Tus columnas de opinión en ADN radio han sido un éxito en redes sociales. ¿A qué crees que se debe?

-Esto lo digo con toda la humildad del mundo. Creo que cuando uno hace el periodismo que yo hago, te conviertes en un observador de la realidad y al mismo tiempo intentamos interpretarla. Creo que el éxito de las columnas está dado por la capacidad, que tengo en general en la vida, y que he aplicado a este momento que vive el país, para ponerme en el lugar del otro. Por principio de vida tengo el valor de expresarle al otro lo que yo quisiera que me expresaran y me dieran a mí. Esa capacidad de empatizar con el dolor ajeno es algo que me ha acompañado siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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