Columna @LenkaC

Portazo a Las Tesis

Por Lenka Carvallo | 03 diciembre 2019

Con el estallido social quemándoles la espalda, la clase política pareciera actuar a contrarreloj y olvidarse de que las banderas que hoy priman en la calle son las multicolores de los pueblos originarios, y que las consignas feministas ahora son virales y dan la vuelta al mundo.

Parece mentira.  El colectivo #LasTesis y su performance Un violador en tu camino recorre el mundo interpretado por miles de mujeres como un solo coro, un solo cuerpo, una sola voz. Al mismo tiempo que el himno era registrado por primera vez en Valparaíso, en ese mismo puerto y como una realidad paralela —e inexplicable—, en el Congreso Nacional los parlamentarios continúan desde entonces sin alcanzar acuerdo respecto de un pacto complementario que establezca cuotas para mujeres, comunidad LBTGI y pueblos originarios. Esto, además de un mecanismo para facilitar la participación de independientes en las postulaciones para integrar la convención constitucional —sea mixta o constituyente— que se defina en el plebiscito de abril de 2020.

Parece broma que el histórico  acuerdo por la paz social y la nueva Constitución penda de un hilo debido al llamado ‘portazo’ dado por la UDI el pasado fin de semana, oponiéndose así al mecanismo —propuesto por la centroizquierda y al que también adhieren en sectores de RN y Evópoli—que asegure el 50% de mujeres en la convención constitucional; escaños reservados de no menos de un 10% para pueblos originarios y la posibilidad de inscripción de listas de independientes. Todo esto a pesar de la demanda transversal, que ha quedado marcada a fuego en estas ya siete semanas de movilizaciones: que en Chile todos somos iguales, que el país que la ciudadanía anhela —según se ve en la calle y en las distintas encuestas— se debe construir entre todos y ya no en la cocina, la terraza, el club, casi entre puros hombres blancos. Terminar con la impunidad. Que para alcanzar la dignidad —para muchos sólo un lindo slogan— se requiere de la participación colectiva real y garantizada.

Con el estallido social quemándoles la espalda, la clase política pareciera actuar a contrarreloj y olvidarse de que las banderas que hoy priman en la calle son las multicolores de los pueblos originarios, y que las consignas son feministas y dan la vuelta al mundo. Eso mientras que el año suma un triste recuento de 42 femicidios. En un Chile donde las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Donde la pobreza más radical es femenina. Donde miles de niñas son obligadas a prostituirse cada día y en donde existen abusos de poder, violaciones e impunidad. En fin, las mismas cosas que tan brillantemente expone el himno de #LasTesis y que, como necesaria garantía de dignidad e igualdad de derechos, debe ser contemplado en la nueva Constitución.  Eso no hará instantáneo el cambio, pero será un gran punto de partida. Pero mientras lo obvio se vuelve viral y es apoyado con fuerza en la calle, la oposición al pacto complementario tiene como contracara a los líderes del gremialismo y un rostro de mujer. Insólita realidad.

 

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