fbpx Revista Velvet | 2 palacios, 100 caballos, 300 joyas y un millón de obras de arte: esta sería la herencia de Isabel II
Realeza

2 palacios, 100 caballos, 300 joyas y un millón de obras de arte: esta sería la herencia de Isabel II

2 palacios, 100 caballos, 300 joyas y un millón de obras de arte: esta sería la herencia de Isabel II
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2 palacios, 100 caballos, 300 joyas y un millón de obras de arte: esta sería la herencia de Isabel II

POR Carlos Loyola Lobo | 14 septiembre 2022

Desde la muerte de Isabel II, su hijo el rey Carlos III de Inglaterra se ha convertido en el titular de los bienes de la Corona. Bienes que, aunque pertenezcan a la institución, generan una considerable fortuna. Una con la que se mantiene a la familia real y a buena parte de sus empleados, pero que incluso así seguía acumulando ahorros privados de la reina.

Es decir, el Ducado de Lancaster: un conjunto de propiedades, bienes y negocios valorados en más de 750 millones de euros. Y han sido muy rentables: solo en los últimos cinco años, la reina de Inglaterra recibió pagos por un valor que ascienden los 125 millones de euros. Un dinero que pertenecía a la monarca, a la que se le estimaba una fortuna de unos 500 millones de euros, no a la Corona.

El Ducado de Lancaster no era la única fuente de ingresos de Isabel, pero sí la de mayor relevancia. El dinero de los dos grandes Ducados (el de Cornwalles, que ahora beneficiará a William) va ir dirigido a quien reine y a su heredero o heredera. De ahí sale el “sueldo” de los royals: la reina mantenía con ese dinero a su marido, el príncipe Felipe de Edimburgo, a sus hijos Ana, Andrés y Eduardo, y a las familias de estos. En general, a cualquier miembro activo a este lado del príncipe de Gales y su familia. De la rentabilidad del ducado de Cornwalles, Carlos pagaba a sus dos hijos, a sus nietos, a Kate Middleton y, mientras fue miembro de la realeza, a Meghan Markle. Todo el excedente iba directamente a los ahorros de Isabel y de Carlos. El destino de ese dinero, entendido dentro del testamento de la reina, lo desconocemos. Puede que vaya directamente a sus hijos y al resto de su descendencia o, como hizo su madre Isabel Bowes-Lyon en su momento, haya decidido donarlo a fundaciones y a beneficencia.

Lo que sigue son los palacios de Balmoral y Sadringham, que su tatarabuelo el príncipe Alberto adquirió para la familia en 1852 y 1862 y que han pasado directamente a su hijo Carlos. La primera era la propiedad favorita de Isabel II, pero se está especulando bastante con que Carlos, lo convierta en un recinto abierto al público. El Telegraph afirmaba que Carlos no le ve mucho sentido a mantener tantas residencias y que se encuentra entre dos alternativas: que al momento de su coronación, donarle Balmoral al pueblo escocés, o de lo contrario, mantenerlo abierto a público durante buena parte del año.

Carlos también ha heredado la mayor colección de arte del planeta: la Royal Collection. Que es privada y propiedad de la familia. La colección incluye aproximadamente un millón de piezas y hay de todo: decenas de miles de acuarelas y dibujos –con bocetos de Da Vinci–, más de 7.000 cuadros –alguno que otro Rembrandt–, más de 400.000 fotografías, y casi 300 piedras preciosas de alto valor. La colección es privada, y Carlos podrá disponer como quiera de ella, pero es difícil que la venda. Primero, porque sería romper con casi 400 años de tradición.

Isabel también acumuló en vida un gran joyero, entre compras personales, regalos y herencias. Posiblemente con la mayor colección de tiaras del mundo, con cerca de 50. El destino de estas joyas será diverso: una parte irán a Camila, otra a Kate Middleton y a su hija Charlotte. El joyero personal, entre broches y collares, se estipula supera las 300 piezas que suman un valor superior a los 120 millones de euros.  Y por último, quedaría una de las grandes curiosidades de la familia: la colección de sellos. Un hobby que empezó hace varias generaciones, en los tiempos de Eduardo VII, apenas un par de décadas después de que los sellos empezasen a circular. El valor actual de la colección supera los 100 millones de euros, y cada generación se ha encargado de engrosar sus páginas, además de su valor. Ahora, será responsabilidad de Carlos gestionar una colección que reside en Buckingham.

Aparte de eso –y de una millonaria colección de autos, entre los que aún están en uso un Range Rover y un Jaguar–, hay dos puntos complejos en la herencia: quién se hará responsable de los últimos corgis y de los más de 100 caballos que poseía Isabel. Ambas son grandes interrogantes sin respuesta: un vocero del príncipe Andrés confirmó ayer que los perritos se quedarán con él y con su ex mujer, Sarah Ferguson. Mientras que los caballos, según información del diario The Independent, estarán bajo el cuidado de la princesa Ana y su hija Zara Tindall, quienes heredaron de la reina la pasión por el deporte ecuestre.

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