En este afán de la sociedad por etiquetarlo todo, nace un nuevo grupo que viene a “exterminar” a los hipsters. Éstos son los llamados “yuccies”, acrónimo de “Young Urban Creatives”, que traducido sería algo así como “creativos jóvenes urbanos”.

David Infante, del sitio web Mashable.com, fue pionero en definir este nuevo lifestyle, híbrido, según él, de los hipsters y los yuppies (“Young Urban Professional”).

En un artículo de su autoría, Infante sentó los parámetros para clasificar a un yuccie. Entre otras cosas, señaló que esta “clase creativa”, no sólo persigue sus sueños, sino que saca provecho de ellos: “Hacerse rico sería genial, pero ¿hacerse rico y preservar la autonomía? Ese es el sueño yuccie”, escribió.

Los Young Urban Creatives comprende a personas que no sobrepasan los 35 años de edad y que ante todo adoran crear y expresarse. Por lo mismo, quienes son tildados de yuccies son individuos que, en general, están vinculados a las áreas del diseño, la moda y/o el arte. Por eso, es súper común encontrar yuccies emprendedores o que trabajen freelance.

¿Qué pasa en Chile y Concepción?

En las grandes capitales como Santiago, el fenómeno se podría reflejar en mayor nivel. Florencia Broussain (27), diseñadora integral, trabajó en una revista, tuvo su propia marca de ropa y actualmente tiene una empresa junto a Emiliana Franzani llamada “Inhouse branding”. Reconoce que no conocía el término y que tampoco se identifica mucho con él: “no le encuentro mucho sentido a este tipo de categorizaciones, más allá de ser un reflejo de cosas que puedan estar pasando a nivel sociológico en una generación determinada”.

Sin embargo, en su afán por progresar y diversificar su carrera, mantiene viva su independencia y pasión por crear, al igual que la clase yuccie: “No tener jefe es positivo, en el sentido que eres tú quién decide el camino por dónde van las cosas y ahí puedes ir escogiendo qué es lo que quieres en tu vida y qué no. Hemos sido muy conscientes de llevar nuestro emprendimiento por un camino que nos permita disfrutar de lo que para nosotras es vital y de tratar de ser un aporte, no sólo una empresa que genere utilidades”.

En Concepción también existen ejemplos. Sam Briones (30) ha experimentado las dos caras de la moneda hasta finalmente concretar su propia marca “Atelier.SAFE”: “Soy diseñador, trabajé en algunas agencias en Santiago y también fijo en una acá en Concepción. Pero como por naturaleza los diseñadores somos algo inquietos, y en gran medida por lo incompatible del horario de trabajo de las agencias, emprendí lo que realmente mueve mis pasiones: el diseño de moda”.

Confiesa que le ha ido bien y que tener la libertad para crear sólo tiene ventajas: “Lo de no tener jefe es extraño, no es que me guste que me manden, pero acá si uno piensa que todas las decisiones pasan por tu opinión, es un poco abrumador (…) La esencia de la libertad creativa fue lo que me motivó a ser independiente y tener mi taller, que es la única forma de experimentar y crear sin darle cuentas a nadie”.

Por su parte, Claudio Aguayo (31), actor, dio un vuelco en su carrera y creó su propia productora de eventos, la cual recibe cada día más y más pedidos. Sobre el tema en cuestión, no tiene tapujos en opinar: “No comprendo mucho a la gente que dispone de su tiempo en trabajar para ‘otros’. Siempre pensé que era mucho más grato trabajar para uno mismo y producir sólo para un fin propio. Es impagable tener en tus manos la decisión de realizar o no un trabajo”, relata.

La socióloga, Thiare Manriquez, opina que la esencia yuccie es positiva: “ser emprendedor e independiente, son anhelos de la mayoría de los jóvenes de hoy. Creo que también ayuda mucho que estén de ‘moda’ profesiones que permiten eso, como chefs y diseñadores. Veinte años atrás era mirado en menos dedicarse a ese tipo de labores, más ligadas a lo artístico o artesanal y, peor aún, ser independiente. Hoy es altamente valorado tomar esos riesgos, pues te permite vivir de aquello que haces bien, que te reporta ingresos y te hace feliz, por sobre el exitismo al que estamos acostumbrados como sociedad. Se está generando un buen cambio de paradigma”.