Así lo asegura está mujer penquista quien lucha diariamente por el bienestar y la salud de los pacientes renales crónicos en Chile. Hoy es dueña de cinco centros en diferentes ciudades del país, donde la necesidad de dializarse es evidente.

Por Consuelo Ruiz. Fotografías: Estudio Cartel

Con mucha seguridad y empatía, Yeruptsa Mari nos cuenta cómo se inspiró para entregar un mejor servicio de humanidad y atención para los pacientes mediante la implementación  de Centros de Diálisis en distintos lugares del país, mejorando así la calidad de vida de quienes padecen una enfermedad renal.foto-9SI

Hija de Ricardo Mari y Juanita Altamirano, es la menor de cuatro hermanos y madre de dos hijos. Vive en Reñaca con su madre quien le ayuda con la administración del emprendimiento. Su agitado día comienza con un poco de deporte y labores domesticas, actividades que prosiguen con el viaje diario a los distintos centros que tiene operativos, donde en terreno supervisa que todo funcione acorde a las exigencias establecidas en el cumplimiento de la normativa sanitaria vigente.

Soñar es gratis

El principal inspirador para llevar a cabo su proyecto fue su padre, quien fue deficiente renal crónico hasta los últimos días de su vida. En 1984, cuando su progenitor comenzó a dializarse era un tema totalmente desconocido para su familia. Él estaba en buenas condiciones y no presentaba complicaciones hasta que fue infectado con estafilococo dorado. En este contexto Ricardo toma la decisión de iniciar un Centro de Diálisis en Concepción que se comenzó en un ala del  Sanatorio Alemán.

Debido a las condiciones de salud del patriarca, esta luchadora mujer tomó la decisión de dejar sus  estudios, para dedicarse al cuidado de su principal líder de admiración y ejemplo a seguir. “Esta lección que me dio la vida me hizo aprender que de las cosas malas que te ocurren de imprevisto siempre se puede salir adelante”.

Perseverancia

Yeruptsa siempre tuvo las ganas de emprender. En el camino hubo muchos proyectos que no le resultaron, pero esto no fue un impedimento para seguir intentando. Su familia ya había cerrado los centros que tenían en Concepción y en 2001 decidió partir con un proyecto nuevo en Copiapó, el cual se mantuvo por 14 años con 6 máquinas y 36 pacientes. Luego en 2007 habilitó un nuevo recinto en Curanilahue, para próximamente hacer lo mismo en Quillota, La Calera, La Ligua y Vicuña.

La enfermedad renal requiere una atención sanitaria prolongada, conjugándose el profesionalismo con las habilidades emocionales y  psicosociales. El paciente es el centro del sistema, razón por la que requieren de profesionales capaces de atenderlos de una manera multidisciplinaria. Asimismo, es muy importante su opinión en la política sanitaria, un valor añadido para la percepción de su salud y bienestar.

¿Qué te motivó a emprender?

Creo que la genética tiene un papel súper importante, ya que mi padre también fue un emprendedor. El hecho de haber pasado por momentos duros en la vida me trajo consecuencias buenas, todo depende de cómo uno lo tome. Me motivó mucho el hacer algo por lograr que esos pacientes dejen de sufrir y lo fui concretando de a poco hasta ver los frutos de mi esfuerzo y dedicación. Cuando crees en algo; uno se lanza y nada te detiene.

¿En qué consiste la diálisis?

Cuando el riñón comienza a fallar, la persona se intoxica ya que no libera las toxinas mediante la orina. El proceso consiste en extraer las toxinas y el exceso de agua de la sangre para traspasarla limpia por las arterias mediante una máquina especial que reemplaza la función del órgano afectado. Este proceso ayuda a que la persona se estabilice y siga viviendo. Desde los 15 años en adelante los pacientes renales crónicos están cubiertos por el AUGE y pueden atenderse gratuitamente en el establecimiento más cercano.

¿Cuál es tu desafio para este 2015?

Una de mis principales metas es abrir el sistema de peritoneo para todos los pacientes. En Chile hay muy pocos lugares que lo realizan y es mucho mejor, ya que se dializan durante las 8 horas de sueño (mientras duermen) y no cuatro horas diarias día por medio. De esta forma se reemplazaría la inyección por un catéter de titanio en la membrana, proceso limpio y no invasivo. También mi meta es abrir otros centros, donde la necesidad humana lo requiera.

¿Cuál es la clave del éxito?

Para lograr este sueño; que no ha sido fácil, he vivido constantes adversidades que me han dado mayor sabiduría, fuerza y seguridad. Han sido muchas horas de dedicación y de darme cuenta que abrir Centros de Diálisis significa mucho trabajo y perseverancia. El éxito se logra con un buen liderazgo y con el sello personal que uno plasma en los demás.

La clave del éxito es dormir todos los días con el alma en paz. Hay que tener convicción,  compromiso, transparencia, comunicación, implicación de los empleados y pacientes, realismo y una mejora continua.