Watsu: Alivio en cuerpo y alma

 Músculos relajados, articulaciones movilizadas, tejidos estirados y canales energéticos abiertos; todo gracias a la plenitud que entrega el agua temperada per se, unida a la habilidad de un terapeuta que, más que masajear, guía el cuerpo de sus pacientes por el curso calmo de la libertad en movimiento.

También llamada water-shiatsu, la mezcla de la técnica del Zen Shiatsu con los efectos terapéuticos del agua, fue empleada por primera vez en 1980 por Harold Dull. Para el fundador de ambas terapias, las bondades del elemento podrían otorgar a la columna vertebral y articulaciones con malestares, una libertad de movimientos desbordante, imposible de adquirir en tierra firme. El tiempo y la práctica de su proeza, comprobaron que el filósofo californiano tenía razón.

El agua calma, relaja y libera, no hay dudas. El Watsu potencia estas propiedades al elevar la temperatura, y las combina con movimiento, estiramiento y consciencia de la respiración. De este modo, apoyado y cargado por un terapeuta especializado, el paciente flota en agua temperada a 34°, aprovechando su estado de ingravidez para liberar la musculatura y articulaciones. La relajación alcanzada es absoluta, coordinando a la mente y al cuerpo en una sola esencia fundamental: el “Ser”.

Capaz de reducir considerablemente el estrés, la Terapia Corporal Acuática puede ser practicada por todo tipo de personas, aunque el Watsu Wellness Román Aguayo, con consulta clínica de rehabilitación en CIT SALUD, la recomienda especialmente para patologías o desórdenes neurológicos, cuyo estado espástico de musculatura, disminuye la capacidad de movimiento. Es el caso de quienes sufren mal de Parkinson, parálisis cerebral, accidentes cerebro-vasculares, problemas en la columna vertebral, pacientes pediátricos que promueven un daño en su sistema músculo-esquelético, y víctimas de fibromiálgicos (causado por la falta de endorfinas). “Se aconseja también como rehabilitación post-quirúrgica ortopédica, para personas con patologías reumatológicas como artritis y artrosis, embarazadas, niños hiperactivos, pacientes con bruxismo, jaquecas, e incluso, dados sus efectos espirituales, se presenta como una buena opción para quienes sufran depresión o síntomas de estrés”, cuenta Román, certificado por el Instituto de Trabajo Corporal Acuático Alemania, IAKA (Institut Aquatische Koerperarbeit) y el Instituto WABA (Worldwide Aquatic Bodywork Association) desde 2012. Además agrega que es tal la magnitud de beneficios, que puede ser practicada por pacientes con algunos tipos de cáncer, como una medida de aliviar dolores y limitaciones, aunque cada caso debe ser revisado previamente por el especialista para no ocasionar metástasis.

Para la Federación Chilena de Trabajo Corporal Acuático, el terapeuta crea un espacio de seguridad y continuo apoyo, acompañando al paciente, pero sin interferir en sus movimientos, pues estos deben fluir en el agua. Para conseguirlo, el profesional estimula la elongación, coordinándola con la respiración y canalizando un proceso de sanación. De este modo, mezclando dos técnicas se trabajan a nivel anatómico los meridianos, con el objetivo de liberar energías negativas.

“Yo tenía un problema de falta de irrigación sanguínea al brazo izquierdo y posterior a la sesión en la noche sentí como volvía la irrigación sanguínea a mi brazo. También se acabaron los dolores y falta de movilidad”, es el testimonio de Sandra, una profesora que encontró en el Watsu una solución única, motivo que la lleva a compartir su experiencia en el sitio oficial de la técnica en Chile.

La conexión con el “Ser”

Según señalan los especialistas, cada sesión es distinta, incluso para una misma persona, y es que la conexión espiritual alcanzada es tal, que la experiencia estará marcada por las sensaciones que afloren en el momento.

Al practicarse en agua temperada, a diferencia de otras terapias acuáticas, el Watsu suele remontar al paciente a sus vivencias en el útero, simulando un viaje amniótico que potencia la sensación de confianza y seguridad.

Hay pacientes que se conectan con traumas y temores, pues sin querer los han guardado en su cuerpo como tensiones musculares. Durante la sesión de una hora, estos pueden aparecer en forma transitoria a medida que se van liberando y dejando atrás. Por esto es que Román recomienda la terapia a personas que deseen superar alguna adicción, dado que controla la ansiedad causada por la crisis de abstinencia, y a la vez, sostiene que es una excelente opción para quienes han sido víctimas de abuso físico, mental y sexual.

Durante la sesión, el terapeuta va modificado la posición del paciente, privilegiando posturas que le sean agradables y favoreciendo con ello el masaje natural en distintas partes del cuerpo, que se van meciendo suavemente en el agua. A la vez, se van presionando puntos de acupresión que restauran el flujo armonioso de la energía a través del cuerpo, otorgando alivio inmediato, perceptible desde la primera sesión. Es importante mencionar que los avances también están comprobados en niños y adultos, con discapacidades físicas mentales.

Debido al vínculo alcanzado en cada ocasión, los especialistas aseguran que la práctica del Watsu se graba en la memoria celular del cuerpo, por lo que sus resultados son permanentes. Una razón más para incursionar en una técnica que desde que nació, en la década de los 80, no ha parado de sorprender y se ha convertido en el trabajo corporal acuático por excelencia a nivel mundial.