Gracias a la igualdad de oportunidades, la mujer actual ha ampliado su papel restringido al hogar y la crianza de los hijos, para cumplir con otros roles tan importantes como el de trabajadora y estudiante.

Por Valentina Ortiz / Fotos Patricio Barría

Conocimos dos casos, en los cuales los factores claves fueron la rigurosidad en el uso de los tiempos y el apoyo incondicional de la familia. La corresponsabilidad en el cuidado de los hijos y la conciliación de la vida en los aspectos laboral, familiar y personal, permiten que cada vez más mujeres puedan desarrollarse profesionalmente y ser parte fundamental en la mantención de su casa y familia.

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Alejandra Rojas (36) es casada y tiene tres hijos, Catalina (8), Luciano (3) y Leonor (2). Periodista de profesión, ha trabajado más de diez años en fundación Coanil. Cuando cumplió nueve años en dicha organización, surgió la posibilidad de hacer clases y al poco tiempo tuvo el ofrecimiento de hacerse cargo de la Dirección Nacional de Comunicaciones.

“Nos acabábamos de hacer nuestra casa en Patagual, estábamos intentando venirnos de la urbe, era difícil tomar el nuevo desafío y dejar todo lo que habíamos construido como familia. Di un paso al lado, me quedé en el cargo que tenía, pero decidí dictar nuevas asignaturas y por eso entré al Magister en Gestión, liderazgo y política educativa”, relata.

Alejandra cuenta que para tomar esta importante decisión hicieron un pacto con su pareja. Por lo general, la mamá está fija y el papá complementa, pero aquí hubo un cambio de roles donde se rompieron muchos mitos en relación a la crianza de los hijos, quienes pueden ser cuidados perfectamente por el padre.

Todo iba bien, Alejandra compatibilizaba su trabajo como periodista en Coanil, las clases en dos universidades, su rol de esposa y madre de dos hijos y el Magister, pero durante el segundo año de sus estudios de postgrado quedó embarazada de su tercer hijo y todo se complicó.

“Siempre tuve claro que habría altos costos, pero me he hecho responsable de ello. Si privo a mi familia de tiempo que doy a mi trabajo o estudios intento compensar. Es hermoso tener familia y formarla, pero también nuestros hijos deben vernos realizados, felices y cumpliendo nuestros sueños”, asegura.

Actualmente, Alejandra es Gerente zona sur de Coanil, cargo que desempeña hace nueve meses y el cual ha tomado con mucha humildad y cautela. Asimismo, en noviembre pasado recibió el ofrecimiento de una beca para estudiar un Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, reconocimiento que rechazó porque quiere disfrutar más de los suyos.

“Cuando uno forma familia lo más importante es tener un partner, que Eduardo lograra flexibilizar y cumplir ciertos roles fue muy favorecedor para estudiar. Ahora yo trabajo una semana en Concepción y otra en Santiago, es un trabajo comprometido y sacrificado, el cual no podría realizar sin el apoyo de mi pareja”, asegura la periodista.

Alejandra sostiene que los estudios de Magister le han servido mucho en el nuevo cargo que desempeña. Sin embargo, ya piensa en realizar un Diplomado en RRHH para el 2015 y dictar por lo menos una asignatura durante este año.

Ciencias y letras

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Historia muy distinta es la de Roxana Maturana (58), médico broncopulmonar, quien a los 52 años decidió volver a estudiar, pero esta vez su pasión por los viajes la llevó al periodismo.

Como pertenece a distintos grupos sociales, cada vez que se reunían hacía una presentación fotográfica a través de diapositivas, relatando sus travesías por el mundo.

Tras una visita a Escocia, preparó un multimedio del viaje para la comisión médica.  A todos les gustó, pero ella sentía que le faltaba algo, buscó qué era, hasta que alguien le sugirió estudiar periodismo para adquirir esa técnica de la que carecía.

“Me dirigí al departamento de periodismo de la Universidad de Concepción (UDEC) para ver qué posibilidad tenía de volver a estudiar. Estuve seis meses de oyente, realizando todas las evaluaciones como cualquier alumno y cuando me di cuenta que sí podía me matriculé como titulada de la universidad”.

El 2008 y tras cuatro años y medio de estudios, terminó su carrera. Hizo una pasantía en la revista Panorama de la universidad y posteriormente viajó a hacer la práctica profesional en el Centro de Desarrollo Biotecnológico de la facultad de Medicina de la Universidad de Calgari en Canadá.

“Uno tiene que ser disciplinado y riguroso con el tiempo, cuando la gente tiene más tiempo, más tiempo pierde. Si tienes un tiempo acotado, lo optimizas. El que es ordenado puede hacer un montón de cosas, yo era mamá, estudiaba y trabajaba”, asegura Roxana.

Tras su práctica no volvió a realizar labores ligadas al periodismo, pero no descarta emprender un proyecto entre periodismo y medicina y también ver la posibilidad de estudiar inglés o francés. “Existen muy pocos médicos periodistas, por lo tanto tengo un nicho que quiero explorar, porque la comunicación del científico con el público es algo muy difícil. De hecho en Calgari me dediqué a eso, siendo el vínculo entre universidades y empresas privadas que buscan profesionales y técnicos”.

Actualmente, es jefa de la unidad de enfermedades respiratorias del Hospital Guillermo Grant Benavente, tiene su consulta particular y es profesora del departamento de educación médica de la facultad de Medicina de la Universidad de Concepción.

El incondicional apoyo gubernamental

DIRECTORAAlejandra contó en todo momento con el respaldo de su marido y Roxana con el de sus hijos, quienes también estaban en la universidad cuando ella retomó los estudios. Sin embargo, esta no es la realidad de la mayoría de las chilenas.

En la actualidad, un tercio de las familias son administradas por mujeres, quienes al trabajar y estudiar deben enfrentar la principal barrera del cuidado de los hijos. Aquí es donde el trabajo que desarrolla Sernam cobra importancia, ofreciendo distintos programas para apoyar a las mujeres en este camino.

Marissa Barro, Directora Regional del Servicio Nacional de la Mujer, señala que “como Sernam, centramos los esfuerzos en acortar las brechas de oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, consiguiendo que la maternidad no sea un impedimento para trabajar o estudiar”.

Existen cuatro programas de apoyo a las mujeres, como lo son: mujer trabajadora y jefa de hogar, buenas prácticas laborales con equidad de género, programa 4 a 7: mujer trabaja tranquila y programa emprendimiento, todos con el objetivo de dar una oportunidad de capacitación y cuidado de los hijos en la búsqueda de la inserción laboral de las mujeres.

“La entrada en vigencia de la ley 20575, la ley de postnatal parental que extendió hasta 6 meses el postnatal, es un tremendo apoyo en este cambio cultural, porque uno de los pilares es la corresponsabilidad, la posibilidad de que el hombre por primera vez en la vida pueda tomar parte del postnatal. Esto permite que la mujer que pueda reincorporándose al mundo laboral y el hombre se haga cargo de parte de las labores tradicionales de la mujer como el cuidado de los niños”, sostiene Marissa.

En la actualidad, instituciones como Sernam han ayudado a generar necesidades y espacios para que muchas mujeres que no tenían oportunidades, hoy si puedan acceder a ellas.