Verónica Torres: Pianista Sinfónica UdeC

“Me gusta mi trabajo, la orquesta y mi vida en Concepción”

A los 14 años ya sabía que quería dedicar su vida a la música, y aunque desarrolló su carrera en paralelo a la crianza de seis hijos, es justamente ese, uno de sus máximos logros como mujer y artista.

Corría el año 85, y la pianista Verónica Torres preparaba junto a un grupo de alumnos y apoderados del Conservatorio de Música de Concepción, una versión del famoso musical “Cats”. Durante nuestra cita en la sala de coro del Teatro Concepción, recuerda entre risas todo ese proceso, que casi les costó una demanda por parte de Andrew Lloyd – el compositor de la obra.

“Un día la secretaria del conservatorio me dice ‘la está llamando un señor pero habla inglés, tomo el teléfono y era uno de sus abogados, bueno, luego me enteré que tienen oficinas en todo el mundo y contaban con todos los recortes de la propaganda que habíamos realizado”, dice riendo y sigue, “tuve que entrevistarme aquí con unos abogados, por suerte todos muy buena onda, y luego ir a Santiago con un dossier donde confirmara y comprobara que los participantes no eran profesionales, y no lo éramos en realidad. Finalmente nos presentamos en la Universidad de Concepción, pero cambiando un poco el nombre”, dice apurada como su última confesión antes de empezar a ensayar.

Un Premio Ceres por conciertos como pianista de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, temporada 2017, reafirmó una vez más su gran talento. “Fue un reconocimiento muy lindo, porque además mi trabajo es anónimo, no como el de los pianistas solistas, es detrás, entonces fue genial, muy agradecida”, dice.

La destacada pianista, de gran trayectoria en música de cámara, especializada en ópera y pianista co-repetidora en la Sinfónica UdeC; inició sus estudios siendo muy niña en el conservatorio “Rosita Renard” de Chillán y posteriormente en la Escuela Moderna de Música de Santiago, hasta donde llegó a los 14 años, “yo creo que ahí ya lo tenía decidido, el piano es mi pasión por toda la vida”, aseguró.

Desde entonces no se movió de ahí, hizo clases y luego trascendió con una fuerte carrera en el Teatro Municipal de Santiago, la que llevó a cabo teniendo seis hijos, de los cuales dos fueron adoptados.

¿Cómo lo hizo? eran tiempos complicados y muchos niños…

Fue difícil, tuve cuatro hijos primero, tres niñas y un niño; después adopté dos hombres. Así que finalmente que crié a seis, tengo tres y tres –ríe orgullosa. En esos años trabajaba en el Teatro Municipal de Santiago, estábamos sábado, domingo y festivos durante toda la temporada, así que mis hijos se criaron en el teatro prácticamente, estaban todo el fin de semana despiertos, incluso haciendo roles de extra en las óperas, era la única forma de poder estar más tiempo con ellos.

¿Alguno de ellos se dedicó como usted a la música?

(Ríe) Ninguno está ligado a la música, todos estudiaron un instrumento, pero siguieron otras carreras, aunque siempre les quedó lo de la música, algo que sirve un montón en la vida.

Por estos días se encuentra trabajando junto a la Orquesta Sinfónica UdeC, para el último concierto de la temporada, que será el próximo 25 de marzo. “Estamos con mucha pega, mucho ensayo, pero en realidad me muero si no tuviera la posibilidad de seguir en lo mío, mientras me dure la cuerda seguiré hasta el final” (ríe).

¿Cuál es la principal función de una co-repetidora de piano?

Bueno, acompañar a cuanto instrumentista hay y encargarme de la preparación de las obras. Tengo que tocarla completa 100 mil veces mientras ensayan cada movimiento, lo interesante es que no hay música escrita para piano, es toda la orquesta que se reduce al piano, de repente soy absolutamente antipianística, entonces es bastante difícil (…)

Desde 2008 que está en la Orquesta Sinfónica UdeC, ¿cómo ha sido la experiencia?

Ya cumplí 10 años aquí y aunque ha habido malos momentos en la orquesta (…), me encanta Concepción, me acostumbré rápidamente al clima y hay mucha vida cultural. De Chillán me fui muy chica y la verdad ya no soporto Santiago, acá estoy muy bien y cerca de todo. Me gusta mi trabajo, la orquesta, el ambiente es diferente, y esa fue una de las cosas que me llamó la atención cuando llegué, que acá eran como una familia, de hecho, yo era un palo cuando llegué –dice riendo, pero que el asadito, los piscos sours, la cervecita, que comer aquí y allá (…) ¿Mal no lo pasan? ¡Noo!, dice riendo

Veo que le gusta mucho esta ciudad, ¿por qué?

Mira, el hecho de ir todos los días a la casa almorzar ya es una gran cosa, la tranquilidad es impagable, y los viajes me tenían cansada, porque me llamaban todos los años para venir a preparar la ópera. Yo me vine a Concepción para descansar un poco, me ofrecieron acá y dije si al tiro sin dudar, ni lo pensé, solo dije: es el momento.

Ha dado importantes conciertos en el mundo, como el que brindaron junto alcontrabajista James Rapport acá en la ciudad, ¿cómo recuerda esos momentos de su vida?

Es una vida muy solitaria esa de los conciertos, hacer las maletas, partir una y otra vez. Cuando iba a Europa estaba dos o tres meses sola, ahora las comunicaciones están ahí y te muestran, puedes estar en contacto con tu familia y todo el mundo, entonces eso era lo complejo, mucha soledad… Siento que ya llegué al tope de mi carrera, ahora me interesa trabajar tranquila, hacer mi pega que me encanta, y ayudar a formar más gente.

Toda Latinoamérica y Europa completa, recorrió Verónica gracias a su gran talento. “Nunca he ido al Oriente, y no sé si quiera viajar ya, me cansé un poco de eso, quiero estar en la orquesta con el coro, trabajo además un taller de ópera y me llaman de todo el país para conciertos u óperas, con eso estoy muy contenta”.

He notado que hay pocas pianistas, ¿cree que es así?

Sí, hay pocas, hacen falta pianistas, sobre todo para este lado al que me dedico yo, porque la mayoría de los pianistas quieren ser solistas cuando estudian, en mi caso fue todo lo contrario, porque tenía pésima memoria, jamás pensé en ser solista, pero tenía una lectura privilegiada, lo que me pusieran por delante lo leía sin problema, y por eso quise convertirme en pianista co-repetidora.

En sus ganas por formar más personas, ¿ha ido también incorporando y formando a otros para que se dediquen a esta labor?

Claro, tengo vistos ya a dos pianistas que me interesa formar, es necesario porque somos muy pocos y además somos pocos en el mundo, razón por la que nunca nos ha faltado trabajo.

¿Qué opinión tiene de los nuevos talentos?

Me parece increíble la cantidad de jóvenes y niños que están saliendo interesados en la música, muchos instrumentistas, con el auge de las orquestas juveniles han aparecido una gran cantidad de músicos muy buenos. También en canto, tengo un taller de ópera con Pablo Castillo en el Instituto de Artes Musicales de Concepción, él es el profesor de técnica y yo hago todo el resto, repertorio, personajes, etc., y es increíble la cantidad de voces fantásticas que hay en esta zona, me llama mucho la atención en lo vocal; y también muchos de los que andan por el mundo son de la Región. Leonardo Navarro que salió de acá y hoy está en Vienna, Luis Olivares, solista en Bremen oriundo de Santiago, y los barítonos Ricardo Seguel y Christian Senn, de Concepción.

Me imagino que han pasado por su mano…

(Ríe) Si, yo creo que la mayoría ha pasado por mi maestría.

¿Cuál siente o cree que ha sido su logro más grande durante su carrera?

(Piensa) Ver los resultados que uno tiene con todos los músicos que han salido, todos los cantantes que he ayudado a formar, eso es una satisfacción enorme, además de haber podido cuidar a mis hijos sola con mi piano, y que hoy sean todos profesionales.