Un fascinante tesoro vitivinícola es el que se oculta en el corazón del Biobío. 100 kilómetros de belleza natural y un sinnúmero de viñas de exquisitas cepas conforman este espectacular sitio que abarca desde San Carlos hasta Bulnes, y donde impera un aura de magia, buen clima y, ante todo, serenidad.

Al adentrarse en la Cordillera de la Costa, es posible encontrarse con una belleza distinta, llena de viñas, árboles y maravillosos atardeceres, un oasis en medio de la Región del Biobío. Sin duda alguna, Valle del Itata es un destino particular que muchos desconocen, y que tiene una historia muy interesante.

12El Valle se caracteriza por sus altas diferencias de temperaturas entre el día y la noche en el período de maduración de la uva. Muchísimo calor y sequedad durante el día, con índices que superan con creces los 30º C a la sombra en diciembre, enero, febrero e incluso en marzo, mientras que en la noche el calor desciende a menos de 10ºc.

Por si no sabías, Valle del Itata es el área vitivinícola más antigua de Chile. Los primeros viñedos datan de 1550 y fueron plantados por colonos españoles. 100 años más tarde, el desarrollo vitícola de la zona era tan importante que incluso los productores españoles de vino para América presionaron al Rey Felipe II para prohibir plantaciones en el Valle, lo que se derogó más adelante.

En el siglo XVIII, la industria vitivinícola chilena se orientó a la exportación de vinos a las colonias españolas de Latinoamérica. Importantes volúmenes de vinos provenientes de esta zona eran embarcados desde el puerto de Tomé. Durante el XIX, las zonas al sur del Maule abastecieron al país con cuatro quintos de los vinos de Chile, según el libro “Viñas del Itata; Una historia de cinco siglos”, escrito por Armando Cartes Montoroy y Fernando Arriagada Cortés.

12968126_1588983851392152_749945641644061235_oItata se extiende por unos 100 kilómetros, entre las ciudades de San Carlos por el norte y Bulnes por el sur, en la provincia de Ñuble. Los viñedos, de variedades rústicas, como moscatel, país y cinsault, se han adaptado perfectamente al suelo y el clima del Valle y han conformado grandes extensiones de vides sin alambres ni espalderas.

Lugares imperdibles

Hay tres zonas categoría must see en el Valle del Itata y que tienen diversos atractivos: Quillón, Bulnes y Ránquil. Eso sí, todas comparten algo: las viñas.

Quillón es una comuna que se caracteriza por sus maravillosos parajes y por su exquisito microclima. Precisamente por esta razón los veraneantes la eligen como uno de los destinos preferidos, sobre todo en época estival.

Uno de los destinos de este lugar es la laguna Avendaño, balneario donde en verano se realizan distintas actividades deportivas y recreativas. Se encuentra ubicado a sólo 2 kilómetros de la Plaza de Armas de esta comuna. Sus aguas tranquilas permiten que la laguna sea apta para el baño y para la práctica de deportes náuticos, como  velerismo, canotaje, remo y natación. A su alrededor existen numerosos establecimientos para hospedaje, tales como cabañas, zonas de camping y picnic.

El cerro Cayumanqui es otro lugar imperdible de esta zona, un rincón donde se puede disfrutar de una excelente excursión. Es el más alto de la provincia de Ñuble y posee el bosque autóctono mejor conservado de la Región. Tiene una fauna silvestre y flora nativa como robles centenarios, olivillos, avellanos, canelos y copihues.

12901082_1588983914725479_8511328670011785010_oBulnes es el segundo lugar imperdible. Está ubicada a 25 kilómetros al sur de la capital provincial, Chillán. La agricultura es una de sus principales actividades, por lo que abundan los cultivos de trigo, papas, porotos, uvas, entre otros.

En esta localidad se producen más de 34 variedades de vinos de alta calidad. Se puede visitar su Plaza de Armas, que es ideal para dar un paseo, reunirse con amigos o simplemente para descansar en una de sus bancas.

El museo histórico de Bulnes es un lugar donde se puede descubrir la historia de esta comuna, se encuentra ubicado en una casona antigua que data de 1910, y guarda el patrimonio cultural de la ciudad, como documentos, libros, fotografías y objetos antiguos de Bulnes.

Se puede visitar la Laguna de Santa Elena, donde es posible alojarse en una cabaña o camping; también puedes conocer el Río Itata, impresionante; además, el Salto La Mavida, que mide más de 3 metros; o tomar un tour por las viñas que existen en la zona.

La comuna de Ránquil, en tanto, que se encuentra a más de 40 kilómetros de Chillán, también es un lugar importante del Valle del Itata, ya que ofrece a los visitantes un recorrido por parte de la historia chilena, porque esta zona fue un punto clave para la conquista española.

Uno de los lugares que se puede visitar es el Museo San José, que está ubicado en el lugar exacto donde estaba el relevo español del Fuerte de Ránquil. La visita consta de paseo por el tranque, parques y alrededores de las bodegas y casona, donde es posible hallar antigüedades, archivos y objetos relacionados a muchas disciplinas como historia, malacología, medicina antigua y farmacia, herramientas, artesanía, agricultura y vitivinicultura, objetos y vestimenta antigua (de uso religioso, civil y militar), armas, relojería, y menaje. Las piezas exhibidas son de origen nacional y extranjero. Muchas llegan por donaciones.

El Valle del Itata, a través de sus distintos rincones, puede ser visitado en cualquier época del año. Es un destino ideal para quienes buscan disfrutar de la naturaleza, de la flora autóctona del sur de Chile, y, por qué no, de un buen vino local.

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